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  • miércoles, 27 de mayo de 2020

"Los vecinos necesitan contención espiritual"

Hace dos meses que cientos de iglesias están cerradas. En plena refacción de la Parroquia Santos Arcángeles, el padre Jorge Nowak, conocido por todos como el Polaco, recibió a Cuatro Palabras y habló de la fe en tiempos de pandemia. Sobre el final de la nota el cura desembrolló un mito popular, ¿es cierto que muchas fieles de otros barrios iban a su iglesia porque el Polaco era pintón?.

Por Andrés Colicchio 

"Los vecinos necesitan contención espiritual"

La iglesia la fundó él mismo en 1992.  Está en contacto por Whatsapp o por teléfono con sus feligreses: "Es un tiempo bastante raro, en el sentido que está solo el representante de la parroquia y los feligreses no pueden venir. Hacemos lo que podemos, creo que deberíamos flexibilizar un poco más, porque en un lugar tan grande podrían entrar diez personas y tener un poco de contención espiritual", cuenta. De todas formas asegura "Tenemos que esperar, la iglesia no quiere exponer a la gente a esta enfermedad".

¿Cómo estás transitando este tiempo?

Hace dos meses está cerrada la iglesia. Uno celebra solo el culto, la misa la doy igual, solo. Quiero tener el contacto con Dios. Mientras esperamos mejores tiempos. Aprovechamos estos días para remodelar la iglesia, poner nuevos pisos, cambiar el altar, pintar, poner nuevos bancos, porque ahora se puede, para que quede impecable para cuando desaparezca el coronavirus. 

Sabemos que la situación de aislamiento genera estados anímicos adversos, ¿sos consultado por los creyentes?

Estoy todo el tiempo en contacto por Whatsapp o por teléfono con mi gente, también les mando en cada fiesta o los domingos una grabación de la misa, de la celebración, de qué se trata el evangelio, o de qué trata el domingo de pascua. Hacemos lo que podemos. Creo que deberíamos flexibilizar un poco más, porque en un lugar tan grande podrían entrar diez personas y tener un poco de contención espiritual. El hombre no es solamente el cuerpo, mucha gente joven tiene el cuerpo impecable pero le flaquea el espíritu, y el espíritu es muy importante. Como dicen todos los psicólogos, hay que mantener el equilibrio entre el espíritu y el cuerpo. Tenemos el síntoma de Robinson Crusoe, donde vivía en una isla despoblada y vivía solo. Cuando uno se encuentra con otro se siente bien, es un semejante con el que se puede hablar, expresar inquietudes, la cercanía de un ser humano nos hace bien. Más cuando nuestra cercanía es con Dios. 

¿Cómo te imaginás que tendría que ser?

Tenemos que hacer como hacen los países europeos. Esto ya entró en una nueva fase. En países como Alemania abrieron las puertas de las iglesias. Tenemos que tomar conciencia de qué es la enfermedad y cómo se contagia. Si yo vengo aquí y guardo todos los requisitos que uno debe guardar no pasa nada. Pero si vamos a un negocio y tocamos todo, me puedo contagiar. Hay que lavar los picaportes, los pisos, higienizar todo. 

 

¿Les envían desde el papado alguna consideración para poder retomar el culto presencial?

 Los obispos ya mandaron las cartas diciendo que sí es posible la apertura a la posibilidad de culto. Tenemos que superar este síntoma de aislamiento extremo. Sé que por ahora fue necesario y agradezco a las autoridades de Chacabuco lo que hicieron para que no hubiera tantos contagios. Evitamos contagios que otros países latinos no pudieron. 

 

Una pregunta atrevida: los vecinos siempre te reconocieron como Polaco, y muchos feligreses, sobre todo mujeres, no eran del barrio. Se decía que venían hasta acá porque eras pintón y les gustabas, ¿qué tenés para decirnos de esa época?

Tener pinta, o no, depende de cada uno y lo que precisa. La pinta física, aunque no la tengo porque no me veo lindo ni nada, no quiere decir nada. Te encuentras en el mundo con muchas mujeres y hombres lindos, pero cuando comienzas a hablar, se te hace difícil soportar a estas personas porque no son amables. La gente que se acercó aquí no es porque yo tenía pinta, fue por curiosidad, porque tenía pinta de extranjero. Ver a un extranjero cómo habla, cómo se expresa, despierta curiosidad. Y acá no tuvimos nunca jurisdicción, a la gente le gusta recorrer, y también está “la química”, la gente mia, que tal vez vive en otra iglesia, puede venir acá. Nunca fuimos celosos unos de los otros con los curas. Hay mucha gente a la que no le gusto y va a otra iglesia. Algunos te dicen “vos no me llegás”. Lo importante es que no se retiren de la iglesia. 

¿Qué pasa si una creyente se enamora del padre? ¿Hay un conflicto de interés?

Es lo mismo cuando vas a un médico, y las chicas dicen “me enamoré del médico”, bueno, es lo mismo. Pero para que haya algo tiene que ser correspondido. Hay un sentido muy sano de la palabra, quiere decir me gusta, me siento bien, en sentido fraternal. A muchas personas y a mis feligreses les digo te quiero, te amo.