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  • viernes, 05 de marzo de 2021

La vacuna y los privilegios

El escándalo por la vacunación a amigos y amigas revive viejos debates. Gol en contra del gobierno que seguramente tendrá algún impacto electoral. Rápida la decisión del presidente Alberto Fernández como para amortiguar el golpe. De paso, un mensaje a los vivarachos o sinvergüenzas que nunca faltan. La cuestión de los privilegios de las políticas y los políticos debe estar en el centro de la discusión.Hacer favores, recibir dietas millonarias, emplear parientes y amigues que nunca se presentan a sus laburos, usar discrecionalmente pasajes aéreos y vehículos oficiales, son apenas algunos ejemplos de ambos lados de la grieta. Los que lloran la desgracia y los que festejan colgados del alambrado tienen otra oportunidad. No es contra la política.  

Por Alejo Dentella 

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La vacuna y los privilegios

Difícilmente podamos saber los motivos reales por los cuales una lista de personalidades públicas, que fueron vacunadas sin respetar las prioridades fijadas por el gobierno, terminaron disparando este "escándalo ". Es imposible imaginar que un hombre de la talla intelectual del periodista Horacio Verbitsky, no haya podido prever la magnitud del impacto que tendría su sincericidio. Mucho menos que haya dispuesto inmolarse para facilitar la salida del ministro González Garcia, que algunos fabulan como un regalo de cumpleaños a Cristina. De cualquier modo, el escándalo existe, el costo político lo tiene que pagar el Gobierno nacional, los goles en contra los anotan del otro lado. Como en toda desgracia, algo se capitaliza. La decisión del presidente Alberto Fernandez marca un precedente para pícaros, avivados, atorrantes o como se los quiera o deba llamar. No habrá impunidad, no debe haber. En principio no la hubo para el exministro de Salud, que si algo le sobraba era autoridad en su recorrido. 

Por lo pronto, es otra oportunidad para interpelar una vez más a la dirigencia política en su conjunto. ¿Que están dispuestos a hacer con los privilegios de recibir, dar, hacer o no hacer, en función de los cargos que ocupan?

 

La lista interminable 

Funcionarios que no funcionan, miles de nombramientos de amigues y parientes que no residen ni comparecen a sus lugares de laburo, uso innecesario de autos oficiales, salarios que no se condicen con las prestaciones, dietas multimillonarias con disponibilidad discrecional de fondos, utilización de pasajes aéreos o canje por dinero en efectivo, son apenas algunos de los privilegios de los que gozan concejales, legisladores, ministros, secretarios, jueces, fiscales, directores de empresas del Estado o mixtas, en la Argentina de la pobreza irremediable. Desde esta misma columna, hace pocos días hablamos de la falta de empatía de los que militan la empatía. Dirigentes de la reconocida organización política, la única que sobrevive con los viejos y valiosos formatos de armado territorial, La Cámpora, levantando fotos de sus vacaciones en medio de un mar de sufrimientos que padecen los humildes y no tantos. Les compañeres se enojan, se incomodan. Les cuesta, no a todes, asumir el compromiso de la coherencia. Suelen prestarse como cajero automático a cambio de una banca y desde ahí se defienden atacando que la crítica desacredita a la política. Un baño de humildad no vendría mal en medio de otra ola de calor.

 

Blanquear la realidad

Es cierto, y debe sincerarse, que la política necesita recursos económicos para su funcionamiento. Esto amerita dos cuestiones. Una legislación de fondo, con debate social previo, que defina y organice cuál son las formas de financiamiento. Lo segundo, y no menos importante, es obligar a que esos fondos se canalicen a través de los partidos políticos como una forma de reconocer su protagonismo e institucionalización como intermediarios entre la sociedad y el poder. 

 

La perversidad del personalismo

La construcción de liderazgos personales, desprestigiando los proyectos políticos colectivos es la madre de los vicios que padece nuestro sistema institucional. Ese modo personalista e inorgánico de acumulación de poder se repite y replica hacia abajo. Es una forma de institucionalización perversa que da pie a los acuerdos que sellan los gobiernos de turno con organizaciones gremiales, empresariales, representantes de la iglesia y del poder judicial. El esquema garantiza impunidad de ida y vuelta, dando las espaldas a la sociedad que a su vez banca las penurias con sus espaldas. 

Justo cuando el Presidente decide cumplir su promesa de la creación del Consejo Económico y Social como modo de empezar a hablar de políticas de Estado, "el destino" le juega una mala pasada. Sin dudas los errores y los horrores se pagan. Como dijimos al inicio, Alberto Fernández actuó rápido, no dudó.  A los que defienden a Fernandez y están pensando en el costo electoral  y a los que están en la oposición especulando con la cosecha, los emparenta el mismo reto. Renunciar a sus privilegios. Ellos y ellas saben de qué se trata.