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  • sábado, 23 de enero de 2021

“La unidad móvil de castraciones produce un cambio cultural”

El secretario de Producción, Julián Ramundo, sostiene que la problemática de tenencia de mascotas tiene mayor visibilidad gracias al trabajo incansable de las asociaciones protectoras. Con la ordenanza 8496/20 modificada y el colectivo de castraciones móviles en la calle “Podemos sentar base de un modelo de gestión sustentable en el tiempo, y podemos pensar en un Chacabuco sin la problemática de los animales en la vía pública”, asegura en diálogo con Cuatro Palabras. También se refirió a la falta de turnos para realizar castraciones, al estado de la guardería canina, y a la capacidad del Municipio -económica y técnica- para enfrentar esta situación. 

“La unidad móvil de castraciones produce un cambio cultural”

-¿Cómo quedó modificada finalmente la ordenanza sobre tenencia de mascotas 8496/20?

-Atendimos un montón de cuestiones que estaban objetadas o que no estaban de manera clara en la semántica del proyecto anterior. Como compartíamos el mismo espíritu, para nosotros fue muy ágil poder incorporar esas nuevas definiciones. 

Aprovechamos la oportunidad para sumar algunos aspectos respecto a la gestión integral de las mascotas que se están implementando en otros municipios y que nos parecieron muy útiles para el marco normativo, porque nos permite tener de manera más clara un sistema de gestión.

 

-Paralelamente al trabajo inagotable que realizan las organizaciones, denuncian que cada vez hay menos responsabilidad de los vecinos respecto a la vida o las condiciones de vida de las mascotas...

-En mi opinión lo que sucede es bastante parecido a lo que hemos visto a lo largo de la historia. Creo que hoy tiene mayor visibilidad gracias al trabajo incansable de las asociaciones protectoras, y finalmente más tratamiento. Se pudo incluir de manera moderna la visión de gestión, con un tino muy acertado del Intendente Aiola. Tengamos en cuenta que hasta hace muy pocos años la gestión respecto de animales en la vía pública, perros principalmente, era totalmente diferente. 

 

-Paralelo a la ordenanza, sale a la calle el colectivo de castraciones móviles, algo que las protectoras vienen pidiendo hace mucho tiempo, es un logro que se recibió muy bien, aunque hay vecinos que aseguran que no pueden conseguir turnos, ¿cuál es la realidad al momento? ¿Cuál es la capacidad real del Municipio para abordar esta problemática?

-Para mí es un cambio estructural del Estado, con la misión primaria y fundamental que nos permite ir y llevar la unidad de castración a los principales focos, también a los barrios, pero no solamente brindar el servicio en sí, específico, si no pensar en la concientización comunitaria. A nuestro modo de ver, cuando el vecino puede palpar de manera mucho más cercana el esfuerzo, la inversión que hace el Estado, la cantidad de tecnología que hay puesta para la resolución de un problema, el impacto cultural es mucho mayor. Por el lado de la capacidad, lo que a mí me interesa destacar es que la unidad móvil permite modificar la calidad del servicio de castración. 

 

¿En qué sentido mejora la calidad?

El vecino no se tiene que acercar a Bromatología, nosotros llevamos la unidad móvil. Y ahí se produce el cambio cultural. Un niño puede estar viendo como su papá, su tío, su familiar, su amigo, lleva al perrito para castrarlo, qué implica castrarlo, qué implica cuidarlo, qué implica que no se reproduzca. Eso es un cambio cualitativo. Y por el otro lado, nos permite dimensionar la capacidad de castraciones y aumentarla porque seguimos contando con el equipamiento en la oficina de Bromatología. 

 

¿En estas primeras semanas hubo una saturación de los turnos?

Sí, en estas semanas se puso el foco solamente en el kit del colectivo. A partir de algunas licencias de los profesionales, trabajamos con el colectivo, yendo a barrios, estableciendo una agenda de turnos, y si el tiempo era suficiente, seguimos castrando. Cada día se va mejorando la dinámica de los turnos y demás. 

Por supuesto hay que tener en cuenta todas las vicisitudes, el Estado todavía sigue trabajando diezmado en cantidad de personal por licencias relativas a la pandemia, y que el equipo de bromatología cumple muchas otras tareas por la pandemia. También existen las licencias ordinarias que se tienen que tomar los equipos y eso hace que tengamos que lidiar con un panorama complejo, pero es algo que se resuelve en el corto plazo.

 

La ordenanza establece que en el Centro de Tránsito Canino existe un cupo máximo de ocho animales cada 200 metros cuadrados, ¿se está respetando?

Durante todo el año, el Estado con apoyo de los proteccionistas realizó trabajos en las instalaciones para que no se escapen animales, se colocó media sombra, se forestó y se tuvo el apoyo de un veterinario que cumplía algunas horas en la guardería. La población está muy por debajo del límite fijado por la ordenanza, por supuesto gracias a una buena gestión y también, fundamentalmente, porque hubo una muy buena cantidad de adopciones de perritos durante este año. 

 

Hasta que se llegue a un estado ideal para las mascotas, ¿cuánto le cuesta al Estado mantener los centros de tránsito, las vacunaciones, las castraciones, entre otras cosas para los perros sin techo?

Hay cuatro profesionales afectados, hay un equipo de apoyo y muchísimo personal por supuesto en el mantenimiento de las instalaciones, y recordemos que el costo de castración solamente de insumos ronda aproximadamente los 500 pesos. La demanda de castración es muy alta, pero es un trabajo a largo plazo. Lo que a mi modo de ver es positivo, es que podamos sentar base de un modelo de gestión sustentable en el tiempo. Podemos pensar en un Chacabuco sin la problemática de los animales en la vía pública, y a su vez tener una comunidad mucho más responsable para la tenencia de mascotas. 

En la medida en que se puedan ir sumando recursos, esa inversión va a redundar en un mejor estatus general, que es un poco lo que nos entusiasma, y no patear siempre con el mismo problema. Es lo que planteó el intendente desde el inicio de su gestión.