15:36 h. Jueves, 22 de agosto de 2019

La única verdad es esta realidad

VECINOS SOLIDARIOS  |  01 de agosto de 2019 (00:41 h.)
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Mientras el gobierno de Cambiemos asegura que “están terminados los cimientos para construir el gran edificio de la Argentina”, en nuestro Chacabuco profundo y muchas veces olvidado, la solidaridad de unos pocos termina visibilizando la dura situación que atraviesan muchos. La verdadera realidad está a pocas cuadras de la plaza principal, y no hay por el momento ninguna luz al final del túnel. Gisela Molina, Oscar Domínguez y luego Lucas Gianelli son algunas de las caras visibles de este generoso emprendimiento. La historia de un pequeño grupo de vecinos que comenzaron cocinado para unas veinte personas y en menos de dos meses son más de cien los que llegan al lugar.
Un día terminaron el almuerzo en familia y se dieron cuenta de que había quedado mucha comida. Ahí mismo, Gisela pensó en compartir parte de lo que ella misma cocinaba. Así nació la idea de hacer varias raciones de comida para que algunos vecinos que pudieran necesitarlo llegaran con su táper y se llevaran una cena los días miércoles y un almuerzo los domingos. “Esto lo empezamos armando con fondos nuestros, la primera vez hicimos unas milanesas de carne, y vinieron alrededor de veinticinco personas. Después un estofado, y ahí nos superaron las personas y no nos alcanzó, y Gisela (su esposa) que siempre tiene una idea y cocina cualquier cosa en un ratito pudo resolver sobre la marcha el faltante” dice Oscar en esta charla, la primera a través de la que empiezan a contar esta historia.
Luego se suma Lucas, un joven de 25 años, de ocupación constructor, que junto a Oscar laburan todo el día en obra. “Me gusta la cocina, y me comentaron lo que estaban haciendo, la mano que le estaban dando a la gente, y me ofrecí a ayudarlos” dice Lucas mientras recuerda que hace unos días la vecina Mónica donó patas-muslos de pollo y los hicieron asados para más de cien personas y los acompañaron con una ensalada de arroz”
Uno imagina que a esta altura ya deben haber improvisado algún espacio más amplio donde cocinar para tanta gente, pero Oscar aclara, “por ahora nos arreglamos con la cocina de casa y con el trabajo de Gisela que se hace cargo de casi todo y luego llega nuestra ayuda, por ejemplo, esta noche (miércoles) hacemos milanesas y las cocinamos en un disco con un mechero lo que nos permite freír de 6 o 7 por vez”.
La masividad que va adquiriendo la propuesta obliga a preguntar cuál es el criterio para aumentar el número de personas que pueden acceder al plato de comida “por ahora simplemente vamos recibiendo a la gente, vienen con un táper y se llevan la comida, se va dando con el boca a boca y nosotros no creemos que nadie se vaya a aprovechar de esta situación”, coinciden en responder Oscar y Lucas.
La iniciativa de Gisela y Oscar se puso en marcha en su propio domicilio de calle Correa 37 entre San Martín y Pueyrredón, ahí pueden acercarse todos aquellos vecinos que quieran colaborar. Se reciben alimentos sin tener en cuenta la mayor o menor cantidad que se pueda aportar, “todo sirve, pueden ser tres kgs de papa o un kg de carne o dos prepizzas, todo es bienvenido” resalta Oscar, quien antes de terminar la entrevista insiste con que “hay gente que la está pasando muy mal, se nota cuando van, se nota mucho, van muchas personas. Nosotros vivimos en calle Correa, y hay gente que va desde la zona de la plaza 5 de agosto caminando a buscar comida. Estamos hablando de veinte cuadras. Se nota mucho”.