15:29 h. Martes, 16 de julio de 2019

Una buena que vino de lejos

OPINIÓN 

Por Gustavo Porfiri

cuatropalabras.com.ar  |  11 de julio de 2019 (17:10 h.)
Más acciones:

La coordinación de acciones y colaboración mutua entre las dictaduras sudamericanas de la década de los setenta fue denominada “Operación Cóndor”, también conocida como “Plan Cóndor”. Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia fueron los regímenes más activos en compartir acciones, aunque también participaron de esta plataforma Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Recientemente, la justicia italiana condenó a veinticuatro represores uruguayos, peruanos, chilenos y bolivianos por su participación en la desaparición de ciudadanos ítalo-latinoamericanos dada en el contexto de esa asistencia recíproca.

El ejemplo italiano

Estas condenas demuestran que hay lugares de este mundo donde la justicia avanza hasta el final en cuestiones de delitos de lesa humanidad. Esto ocurre mientras por estas pampas se han dado pasos atrás de la mano de un gobierno que desde que asumió su gestión fue reacio a colaborar con los organismos de Derechos Humanos y con las reivindicaciones de Memoria, Verdad y Justicia. Vale recordar al respecto que esta gestión de CEOs y radicales cuestionó el número de desaparecidos (como lo hizo el exministro Darío Lopérfido) y pregonaba “acabar con el curro de los Derechos Humanos”. 

El intento de conceder la prisión domiciliaria al ex jerarca de la policía bonaerense, Miguel Etchecolatz, y a otros represores es una muestra más de cuáles son las intenciones profundas de Cambiemos en relación a este tema.

Por eso, ha sido muy gratificante saber de la sentencia de la Corte de Apelaciones de Roma que terminó condenando a cadena perpetua a dos docenas de imputados y no sólo a ocho como había hecho la primera instancia del proceso, comenzado en 2015.

Adelantados

Entre los condenados en Italia no hay ningún militar argentino. Esto es así debido a que nuestro país, a diferencia del resto de los países latinoamericanos, ha sido un adelantado en promover los juicios contra los genocidas. Y esto es todo mérito de la lucha que encarnan desde el primer momento de impuesta la dictadura de 1976 las organizaciones de Derechos Humanos. La inclaudicable Nora Cortiñas -cofundadora de la asociación argentina Madres de Plaza de Mayo- recuerda aquellos primeros momentos: "Fuimos invisibles durante muchos años. La gente pasaba y miraba para otro lado, porque tenía miedo hasta de saber quienes éramos y qué buscábamos". Pero esas madres no se asustaban: "Cuando salíamos a enfrentar a las fieras, a los miserables represores, no teníamos miedo: salíamos dispuestas a tener respuestas", asegura Nora.

Ese temple, esa persistencia por la búsqueda de justicia hizo que en la Argentina -con avances y retrocesos- se pudiera condenar a varios responsables de semejante desastre humano.

Testimonios reconfortantes

Algunos familiares de las víctimas se han expresado mostrando su emoción al conocer las condenas. “Por fin tenemos una sentencia que realmente nos da justicia -comentó a matutino Página12 la chilena María Paz Venturelli- . Es la sentencia que esperábamos. No sé por qué no se pudo tener en el primer grado. Esta fue una Corte muy atenta. Yo espero que todo se haya hecho como se debía hacer y que la Corte Suprema, cuando se apele a ella, no tenga que cambiar nada”. María Paz, que reside en la ciudad de Bolonia, es la hija del ex sacerdote y profesor universitario, Omar Roberto Venturelli, arrestado y luego desaparecido en Chile en 1973.

Cristina Mihura es uruguaya y viuda de Armando Bernardo Arnone Hernández, también uruguayo pero secuestrado en Buenos Aires en 1975. “Yo estoy muy emocionada -comentó a este diario-. Creo que esta sentencia ha corregido la parte equivocada de la sentencia anterior y creo además que para los que dicen que cuando llega demasiado tarde la justicia no es justicia, al escuchar hoy la condena, puedo decir que sentí que la justicia es justicia cuando llega. Me emocioné mucho por las víctimas de Troccoli, por los que están vivos, los que están muertos, los que están desaparecidos. El se escapó varias veces, pero hoy ha sido condenado. Yo aprecio mucho el trabajo de esta Corte porque creo que ha sido justa, con las pruebas y con la verdad”. Mihura empezó a trabajar para impulsar este proceso en 1999. En 1982 había presentado la primera denuncia en Italia por la desaparición de su marido.

Néstor Gómez es el hermano de la uruguaya Célica Élida Gómez Rosano que trabajaba en la agencia de noticias argentina Télam en Buenos Aires cuando fue secuestrada en 1978. ”Nos dio un gran alivio el hecho de saber que por una vez se tomaron en serio las cosas y no dejaron libres a los militares. La sentencia anterior nos había dejado desanimados, con miedo de que dejaran libres a estos bandidos”, comentó.

No es pasado, es presente

También desde el Gobierno y su cadena nacional de medios privados de comunicación siempre se trató de imponer la idea de que estos asuntos son parte de un pasado que es mejor olvidar. Sin embargo, podemos decir que los mismos intereses que para Diego Jiménez,Viceministro de Transparencia del Ministerio de Justicia de Bolivia, el Plan Cóndor sigue existiendo: “Nosotros creemos que las fuerzas reaccionarias que están presentes en América Latina, privilegiando los intereses del imperialismo norteamericano, no han cesado. Si bien ha habido avances por parte de muchos países que han tenido gobiernos progresistas. En América del Sur hoy hay una corriente muy agresiva, muy detractora y anti procesos sociales. Y esto quiere decir que los niveles de coordinación están todavía ahí. Por eso, procesos de esta naturaleza, que refrescan la memoria de lo que pasó en América Latina, son importantes. No podemos permitir que pase de nuevo. Las nuevas generaciones deben entender todo el daño que ocasionaron los gobiernos dictatoriales”.

Los conceptos de este funcionario boliviano son para tener muy en cuenta cuando este año los argentinos decidamos quién y cómo gobernará a partir de diciembre próximo.