• 22:55
  • viernes, 10 de julio de 2020

“Hay tensión entre la seguridad y la libertad”

Con la excusa de adelantar parte de lo que será la charla con el decano de  la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata que organiza el Espacio Patria, el Lic. Fernando Lescano dialogó con Cuatro Palabras sobre los efectos de la pandemia en la ciudadanía. La importancia de no universalizar cada una de las situaciones de violencia, la sensación de incertidumbre permanente, la vulnerabilidad frente al cuerpo propio, el rol del Estado y la tensión entre la seguridad y la libertad, fueron algunos de los ejes: “Cuando parece que un gobierno (municipal, provincial o nacional) está queriendo imponer su poder, en realidad lo que desnuda es que no tiene la autoridad necesaria para convencer al otro”, dice en esta entrevista. 

“Hay tensión entre la seguridad y la libertad”

El sábado a las 18:00 coordinará una charla en vivo con Xavier Oñativia, decano de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata, y profesor de Psicología forense. El eje será “Pandemia y Salud Mental, efectos subjetivos del encierro”, y podrán participar de las preguntas quienes se sumen a la plataforma. 

Debatirán cómo reorganizaron desde el rol institucional la unidad académica, y cómo programaron el trabajo para seguir transmitiendo conocimiento a partir del aislamiento obligatorio, además de la respuesta de docentes y alumnos frente a esta situación tan atípica. 

-En Chacabuco hay un recrudecimiento de la violencia, la policía trabaja permanentemente con casos de violencia intrafamiliar o de género, ¿Cómo se analizan estas situaciones desde la psicología?

-Hay cuestiones que tienen que ver puntualmente con diferencias que tipo de estructura psíquica tiene quien comete ese tipo de delitos. Muchos casos están relacionados al encierro y a la imposibilidad de poder resolver el vínculo intrafamiliar. Antes la persona iba a trabajar afuera todo el día, o tenía otras salidas y eso hacía que estuviera menos tiempo en la casa, y se confrontaba menos a este tipo de situaciones. Lo importante es no universalizar cada una de las situaciones de violencia, porque nos permite que la intervención sea particular, y no que haya una receta que trate de resolver cada una de las situaciones de la misma manera. 

-¿Cómo es un primer acercamiento virtual con el paciente?

-Yo muchas veces dejaba al azar la respuesta de la persona que consultaba, a quienes lo hicieron por primera vez, o pacientes asiduos. Respetaba la modalidad que surgía a partir del paciente, telefónica, por whastapp, o algunas plataformas virtuales como zoom. Fue una posibilidad de continuar algunos tratamientos o iniciar otros en un contexto atípico e inesperado para todos. Si bien fue un buen recurso para atravesar está situación particular como el aislamiento, nada reemplaza la presencia de los cuerpos en lo que tiene que ver con un tratamiento psicológico.

-¿Qué efecto tiene en las personas la sensación de incertidumbre permanente, incluso en una fase cinco adaptada que podría volverse atrás en cualquier momento? 

-La pandemia generó una ruptura en el curso cotidiano de la vida de cada uno de nosotros. Se rompieron algunos proyectos cotidianos personales, los horarios. Eso hizo que tuviéramos que confrontarnos otra vez con nosotros mismos: con nuestras angustias, tristezas, amores, desamores, nuestra soledad, con el miedo a la muerte. Se hizo cercana la propia finitud y la de los seres queridos. Empezamos a ver con preocupación que desde los medios de comunicación se daban recetas y rutinas para enfrentar el aislamiento, y eso tuvo sus efectos negativos. Porque nos enfrentamos a determinadas exigencias y a veces resultaba insoportable. Y la realidad es que las respuestas frente a está situación son individuales, con los recursos tanto materiales como simbólicos que tiene cada persona.

-Los distintos gobiernos tienen una necesidad permanente de mostrar su poder y su fuerza en este contexto, ¿qué efectos tiene?

-Empiezo a pensar en la tensión que hay entre la seguridad y la libertad. Un sujeto tiene cierta vulnerabilidad frente a la naturaleza, como catástrofes o lo que estamos viviendo frente al virus, una vulnerabilidad frente al cuerpo propio. Hoy hasta nuestras manos se volvieron peligrosas y posibles transmisoras de enfermedades, y el también el otro se vuelve peligroso, o porque rompe la cuarentena, o nos puede contagiar. Esa vulnerabilidad hace que los sujetos se sometan a quien detenta el poder o quien dice que va a garantizar cierta seguridad. Así se genera una tensión entre libertad y seguridad, porque la pregunta es hasta qué punto el hecho de revelarse frente a ciertas normas no termina siendo un empuje a lo que puede ser una cto de peligrosidad para sí mismo y para otros. 

Los Estados tratando de ver cómo someten al otro, ejercen poder cuando justamente pierden autoridad, cuando la palabra no convence, ahí se ejerce el poder policial del Estado. 

Cuando parece que un gobierno (municipal, provincial o nacional) está queriendo imponer su poder, en realidad lo que desnuda es que no tiene la autoridad necesaria para convencer al otro.

-Hay pendiente un debate parlamentario que regule el teletrabajo, muchos trabajadores están frente a la pantalla de la mañana a la noche, ¿alcanza con una regulación o la sociedad es víctima de un sistema en el que cada persona siente la necesidad de estar ocupada?

Se trata de una respuesta contingente a una situación específica. Como analistas tenemos la obligación de no ser cómplices del amo. El teletrabajo puede llevar a jornadas más extensas o exigencias, donde el tiempo es eterno, y por un afán de querer producir más no se frena nunca. La virtualidad puede resolver una situación contingente y hasta favorecer algunos casos la transmisión de conocimiento, también nos lleva a tener la responsabilidad de no hacerle el juego al amo neoliberal, donde lo que se pretende es producir sin ningún tipo de regulación con respecto a los tiempos de ocio, de despeje y encuentro con el otro.