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  • miércoles, 27 de mayo de 2020

“Tenemos que ver cómo continuar”

Por Andrés Colicchio

Empezaron con un Ford Falcon en el año ‘93, el segundo auto fue un Renault 12 y el tercero, un Duna. La empresa familiar Remiscar tienen una flota de 50 autos, de los cuales 10 son destinados para viajes de larga distancia y de los cuarenta restantes, solo están usando 18. Cuatro Palabras dialogó con sus dueños, Fernando Aníbal y Pablo Kloster. Preocupados por los choferes que “viven al día con lo que recaudan”, creen que el desafío “está en cómo ir reactivando la economía sin poner en peligro la salud”.

“Tenemos que ver cómo continuar”

Fue la primera remisería de la ciudad. Se creó en 1993 por iniciativa de Blanca Fabini, esposa de Fernando Aníbal. La pareja volvía a la ciudad después de visitar Casilda, de donde son oriundos, y en donde una empresa de remises crecía por demanda de los vecinos. “Cuando volvemos a Chacabuco lo implementamos aquí. No había nada en ese momento, tuvimos que pedir a la Municipalidad que se hiciera la ordenanza, se creo la misma y entonces abrimos las puertas”, cuenta Aníbal. 

Hasta ese momento, la única opción de movilidad para quienes no disponían de un vehículo, era recurrir a la cocheria Olivetto o la cochería Grossi. 

“Fue un suceso, porque nosotros llegamos en el año 1988 a Chacabuco y la única empresa que hacía servicio de transporte era la cocheria Olivetto, que tenía los coches para el servicio fúnebre y, al mismo tiempo, cuando estaban desocupados, los utilizaban como taxis, por ese motivo cuando nosotros abrimos, enseguida y a fuerza de mucha publicidad hicimos conocer a la población lo que eran los remises, para qué se utilizaban y cuáles eran los servicios que se brindaban, de a poquito fuimos haciendo conciencia”, cuenta. 

 

-¿Cuál es el rol del telefonista? He visto ese rol ocupado por muchas mujeres y hay que tener mucha habilidad para coordinar las calles, quién se ocupó de eso inicialmente en la empresa?

-En eso tengo que darle la derecha a mi señora Blanca que es la que realmente se puso al hombro la empresa, ella era la telefonista. Pusimos una empleada, Elisa Gabrielli; se turnaban a la mañana y a la noche. Yo tenía un altillo donde había una cama y ahí pasaba la noche, posiblemente en toda la noche había una o dos llamadas nada más, así que era por el solo hecho de tener la remisera abierta. Durante el día sí, entre mi señora y Elisa eran las que coordinaban todo el trabajo.

Eras como un bombero, si sonaba el teléfono, ¿salías vos? 

Sí, te despertabas, atendías el teléfono y teníamos un chofer que también estaba dentro de la agencia, se acomodaba unos bancos y dormía a la noche también ahí, junto con nosotros en la remisera, así empezamos a trabajar. 

Con el aislamiento social, obligatorio, generado por el Covid-19, ¿cómo es la situación actual de la empresa y cómo se las están arreglando para sobrevivir en este período?

Pablo: Antes de que empezara el aislamiento contábamos con una flota de 40 autos para trabajar acá adentro y teníamos 6 o 7 vehículos para los viajes de larga distancia, a raíz de todo esto, la flota que tenemos actualmente trabajando es menos de la mitad. Todo esto se redujo ahora, deben ser 18 autos. Y hay que dividirlos para que no se superpongan, para que no sea tanta la cantidad en el mismo día. 

Una baja muy importante

Pablo: Sí, por un lado el trabajo bajó muchísimo. A su vez, con los autos que hay, tuvimos que hacer dos grupos que se van dividiendo y turnando. También, por otro lado, están los choferes que decidieron quedarse en sus casas por un tema de salud para cuidarse. A su vez, el trabajo es considerablemente menor, ahora nosotros estamos en una etapa donde todos nos estamos cuidando, estamos acatando las órdenes de los nuevos horarios. Hoy, nuestro horario de trabajo es de 7 de la mañana a 4 de la tarde, de lunes a viernes.

¿Cuántas personas pueden llevar?

Pablo: El nuevo reglamento para los autos es que se puede trasladar a una sola persona, salvo que el segundo sea un menor o que la persona trasladada necesite de un acompañante, esos son los únicos casos en que podemos trasladar más de una persona. Para su cuidado, en el vehículo se tuvo que hacer una separación entre el asiento de atrás y el de adelante, que es donde va el chofer y luego se desinfecta el auto. 

¿Están preocupados por la cuestión económica?

Pablo: Estamos en una situación difícil, porque el remisero vive el día a día, vive con lo que recauda en el día y hoy se está haciendo muy complicado. Por otro lado sabemos que estamos en una situación particular y que por una cuestión de salud tenemos que cuidarnos y la idea es que los traslados sean para cubrir necesidades.

Lo que se buscó, por un tema de salud está bien, y lo que se ha logrado con las políticas tomadas desde nivel Nación hasta nivel local, fue aplanar la curva de infección. Ahora, lo que hay que ver es cómo continuar, se supone que la normalidad va a llegar con la vacuna y para ello falta bastante tiempo, el desafío está en cómo ir reactivando la economía sin poner en peligro la salud.