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  • sábado, 08 de agosto de 2020

“Tenemos una ordenanza que protege al que nos fumiga”

Hace más de veinte años que surca las calles concientizando a vecinos y vecinas. En esta entrevista con Cuatro Palabras Santiago Muhape piensa en los efectos de la pandemia en la ciudad, y dice “Somos un pueblo plenamente rural, con un diseño de agricultura hecho por AAPRESID, Bayer, Monsanto, Don Mario, y los primeros contagiados de coronavirus que tuvimos fueron vecinos que fueron a buscar alimento al Mercado Central, porque no tenemos producción propia.”. Las nuevas generaciones, los brotes verdes. 

“Tenemos una ordenanza que protege al que nos fumiga”

Empezó a sentir que algo andaba mal siendo muy chico, en la casa del abuelo. En un diario dominical una noticia alertaba sobre el calentamiento global. Greenpeace hacía un llamamiento a las Naciones Unidas. Santiago entró en shock, quedó paralizado. En ese tiempo el calentamiento del planeta no tenía una relación con el impacto de la vida cotidiana. A partir de ahí se puso en contacto con varias organizaciones y ecologistas a través de cartas. 

Empezó a escribir algunas notas para el diario Chacabuco, tenía 12 o 13 años, pasaba tardes enteras investigando en la Casa de la Cultura hasta que “algo encontraba”. Iba a las radios e intentaba hacer una especie de ecologismo primario, con mucha voluntad.

Hace algunos meses Chacabuco tuvo un reconocimiento por su lucha frente al cambio climático, Santiago ¿qué opinás?

Habría que agarrarlo con pinzas. Hay una tergiversación, una utilización de la terminología que confunde a personas que no están en el tema, confunden a Intendentes, a docentes, porque se meten en las escuelas. Es nefasto y peligroso.  

Tenemos un grupo de concejales que aprobó una ordenanza y no sabe que los transgénicos que se usan en Chacabuco bajo esa ordenanza, son RR2, que resisten un paquete de agrotóxicos mucho más potente que los que se aprobaron en la década del 90. Esto se aplica sin control y hasta el borde de las casas y las escuelas. 

Somos un pueblo destinado a la experimentación y cultivo transgénico, cómo vamos a estar haciendo una acción frente al cambio climático, con cultivos que gastan cantidades de petróleo para ser sembrados, fumigados para que sean transportados a los silos, de ahí a los camiones, a los puertos. Es completamente insostenible ambientalmente. 

 

¿Por qué le cuesta tanto a la sociedad entender que muchas de las enfermedades que enfrentamos, abortos espontáneos o malformaciones tienen que ver con estas prácticas?

 Hay un lobby con presupuestos destinados a luchar contra todo aquello que diga que los agrotóxicos repercuten en la salud humana. Hay un sector de la ciencia mercenario, destinado a trabajar para las corporaciones, con un fin netamente productivista. No se está viendo el impacto de los transgénicos ni de las aplicaciones, y de las implicancias sociales de las transgénesis. Es lo que nos está pasando hoy en Chacabuco, no tenemos una producción propia de alimentos. Un pueblo plenamente rural, con un diseño de agricultura hecho por la gente de AAPRESID, Bayer, Monsanto, Don Mario, y los primeros contagiados de coronavirus que tuvimos fueron vecinos que fueron a buscar alimento al Mercado Central, porque no tenemos producción propia. Hay una comisión de economía, donde está el secretario de producción, que no movió un pelo en el asunto todavía, y también está AAPRESID,¿qué medidas se tomaron en la pandemia?. 

Y tenemos que pensar que esto va a continuar, y que hay que promover las producciones locales, generar alternativas. No solucionamos nada haciendo un estancamiento en la entrada de la ciudad, y fumigando todos los alimentos que vengan desde el exterior. Tenemos que pensar en una producción propia para el futuro. 

¿Qué expectativa tenés con el cambio de gobierno nacional?

Fue una buena noticia la resolución del Ministerio de Agricultura de la provincia de Buenos Aires que promueve la agroecología, la recibimos muy bien todos. Fue gestada por personas de agricultura familiar, del grupo de tierras. Hay algunos indicios que nos dan un panorama optimista. Por otro lado, Felipe Solá nos da un guadañazo con un convenio con China para que una cantidad impresionante de tierra sean destinados a cultivos transgénicos de última generación destinados para alimentar los cerdos de China. Es una monstruosidad genética. 

Hay algunos cambios que parecen llegar con las nuevas generaciones más comprometidas, ¿sos optimista?

Sí, lo veo con mis hijos. Hay una inercia, lo ven hasta en dibujitos animados que tienen mensajes ecológicos. Hay una generación que trabaja con esta cuestión. En Chacabuco se van dando algunas cosas, esta semana me propusieron hacer agroecología en unas tierras. Creo que se viene un cambio, por ahora tenemos una ordenanza que protege al que nos fumiga.