17:45 h. Viernes, 19 de julio de 2019

Tarea para papis y mamis

(*) Por Esteban Villalba 

Infancias Diversas  |  16 de abril de 2019 (11:37 h.)
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La infancia es la etapa de desarrollo más importante del ser humano. Dentro de ella aprendemos valores, como el respeto, el agradecimiento, ser ordenadxs, etc. Pero falta algo que hasta el día de hoy brilla por su ausencia; enseñarnos a ser libres e identificarnos con nosotrxs mismxs.

Hay una frase muy cliché que dice: "Cada persona es un mundo", y tiene mucho de cierto, pero el sistema heterocispatriarcal se ocupa y preocupa para que cada mundo sea lo más similar el uno con el otro y así tener más control sobre las masas. Desde que estamos dentro del vientre gestante nos marcan un patrón según la genitalidad que portamos. Si nacemos con pene nuestro color debe ser el azul, usar pantalones, tener herramientas, armas y pelotas de fútbol de juguetes, tenemos prohibido tocar muñecas o bebés de goma, y mucho menos llorar, para forjar nuestra masculinidad. En cambio si nacemos con vagina, nuestro color debe ser el rosa, tenemos que entretenernos con artículos de belleza, coleccionar la mayor cantidad de polleras y vestidos limitando nuestra creatividad a la hora de jugar porque se nos puede ver la bombacha. Nuestros juguetes son perfectamente diseñados para entender que debemos ser hogareñas serviciales, lindas, cocineras y dependientes de un varón. Una vez ya nacidxs tenemos un destino predeterminado solo por nuestra genitalidad, imposibilitando conocernos, saber si realmente nos gusta el azul, el rosa, o ninguno.

Cuando somos infantes no tenemos prejuicios, no vemos a lx otrx que es diferente como inferior, ni seguimos estas reglas absurdas de género, sino, que se nos imponen. Podemos tener pene y sentirnos nenas, jugar al fútbol y odiar la cocina, o simplemente identificarnos con el género que se nos asignó pero amar a las muñecas y la escoba de plástico.

No sigamos con la estructuración de nuestros cuerpos porque hace tiempo quedó claro que nada de eso interesa. Debemos dejar de prohibirle a nuestros hijxs jugar con ciertas cosas o usar dicha prenda, dejemos de preguntarle a Juancito si tiene novia o a Mariela si le gusta su vecinito, porque no sabemos si Juancito está enamorado de su amiguito y a Mariela le parece linda Antonia.

Heterosexualizar la crianza y educar desde el binarismo le corta las alas a lxs pibxs, lxs obliga a recorrer un camino que, muchas veces será tortuoso y triste, porque les arrancamos sus identidades y nunca podremos conocerlxs como realmente son.

Este es el momento de levantar la bandera por las infancias diversas junto con la de Educación Sexual Integral, que es nuestra gran herramienta para que todxs puedan volar y brillar.

(*) Esteban Villalba, 24 años, activista LGBTI, Aliado Feminista, y potencial futuro profesor en Educación Especial.