14:45 h. Jueves, 22 de agosto de 2019

Tan duro como la heladera vacía

Por Alejo Dentella

Se terminaron los tiempos de las teorizaciones del cronograma electoral que comenzará el próximo 11 de agosto. En esta columna semanal van algunas consideraciones respecto a la realidad del pavimento duro del que habla el presidente Macri. El té de las señoras y los aviones que aterrizan en Bariloche. El vecino sin laburo formal que aplaude los aterrizajes. La funcionaria en apuros cuando se habla de la pobreza. La pobreza en medio del barrio donde llegan las cloacas y el asfalto, pero la heladera está desenchufada y vacía. 

CONTRATAPA  |  22 de julio de 2019 (08:30 h.)
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Por Alejo Dentella

El presidente Mauricio Macri se agacha, golpea su puño contra el pavimento y con cara mezcla de “bronca y compungido” dice que ahora sí, ahora el asfalto es realidad, que ya no se va por la cloaca de la corrupción. Y entonces de inmediato uno trata de recalcular y piensa, o al menos intenta. Habrá querido decir que con papá junto a los empresarios del club de la obra pública que ellos mismos inventaron ahora ya no se roban más la plata y hacen las obras. Bueno, tal vez algo de eso ocurra. A medias, como todo o como casi todo. Porque justamente las empresas que componen la UTE que actualmente ejecuta el tramo de autopista Chacabuco-Junín está integrada por socios de los Francos, o amigos, o primos o tal vez simple testaferros. Son los mismos que habían firmado ese contrato con la “corrupción kirchnerista”. Sí, exáctamente el mismo contrato que fue consecuencia de la licitación que hiciera Julio De Vido y que luego este gobierno de “los más decentes de los últimos cincuenta años” solo se ocupó de actualizarle el precio. Ohhhh casualidad, que esa licitación no hubo que voltearla porque aparentemente está bendecida por el agua bendita que meó López el día que escondía los bolsos en el altillo de su casa. Pero justamente la Variante Chacabuco, que licitó la legión de decentes y puritanos, está abandonada. Se llevaron varios millones de pesos como anticipo financiero y nos dejaron un pozo con agua y montículos de tierra con yuyos quemados por las crudas heladas del invierno. 

La señora pacata

La señora y sus amigas toman el té frente al gran ventanal con vista al parque. Mientras teorizan sobre los orígenes y bondades del rosedal, mezclan comentarios sobre la actualidad. Como desprevenidas, o imitando a Mirtha Legrand, dicen al pasar “41 aviones aterrizaron en el aeropuerto de Bariloche, ¡¡que dirán los kirchneristas!!” Y a partir de ahí se pisan sus discursos cargados de bronca y odio contra la corrupción. La de antes, sí, la de Cristina, Lázaro, De Vido, López y Cia. “Yo posteé lo de Bariloche dice una de ellas”, como poniendo en valor el orgullo de una defensora del Cambio.

Él también

También el señor cuarentón, radical de cuna y militante de otras épocas en el comité Alem, comparte en su perfil de facebook la noticia de los aviones que llegan a Bariloche y que se promocionan como los brotes verdes de este segundo semestre del último año. Bien digo, del último año de este gobierno que comenzó el 10 de diciembre de 2015. El señor no tiene un empleo formal ni posibilidades de conseguirlo. Pero aun así, se suma al Cambio, milita fervorosamente para la continuidad de este gobierno.

Funcionarios en apuros 

La funcionaria se sienta, se calza los auriculares para comenzar la entrevista. Habla de la gestión municipal, del trajín diario para dar respuesta a la agenda del día para cubrir sus expectativas y la del propio intendente. Enseguida, cuando puede, empieza a narrar cronológicamente cuánto han hecho en estos tres largos años de gestión. Busca empatizar con la audiencia y se mete por las calles de la accesibilidad. Este cronista le reconoce lo hecho. La funcionaria ha recorrido el camino de Acción Social antes de llegar a la Jefatura de Gabinete. La pregunta incómoda es de rigor y entonces hay que empezar a hablar de cuánto impacta la llegada del pavimento y las cloacas cuando la desesperanza gobierna la intimidad de la familia. La voz se quiebra, se acalla. La funcionaria intenta una respuesta, Llega la repregunta. La realidad gobierna. Ella lo sabe, más allá de repetir que “en Chacabuco ganamos”. 

La otra cara

Solo un foco de 40 colgado de un cable cae sobre el centro de una mesa de fórmica que encontraron en un volquete. En el único cuarto de la precaria vivienda están prolijamente apilados varios colchones que se usarán por la noche. “Se terminaron las changas, hay cada vez menos rebusques para vivir con decencia”, dice la mujer. Tiene bronca, se mezcla con la timidez. Como si pidiera permiso para contar su historia. Que es la historia de una familia golpeada por la pobreza estructural que ciega las esperanzas. Sí, porque es cierto que la pobreza no la inventó este gobierno, este gobierno se ocupó de agravarla hasta hacerla insoportable. La pobreza de Cambiemos es la pobreza del hambre, la que vino a rematar cualquier vaga idea de un mañana mejor. La noche anterior solo unas empanadas amasadas con palo y un poco de queso mantecoso en su interior. Ayer domingo, unos huesos hervidos con unas verduras y los fideos esperan para una sopa lavada. Historias cotidianas como la de la Argentina conservadora y humillante de la primera parte del siglo pasado. Casi lo mismo que me contó varias veces mi viejo. Cuando tenía cinco años y no le fiaron media cabeza de vaca y se fueron a dormir con dolor en la panza. Hoy, los vecinos de ese barrio verán la máquina que avanza abriendo camino para que pasen los caños de las cloacas. El pavimento que llega por calle Insiarte es duro, bien duro, tan duro como la imagen de la heladera vacía y desenchufada.