00:20 h. Viernes, 15 de noviembre de 2019

Sororidad como categoría política

"EVITA, el rostro de la lucha feminista por el derecho al voto y por la abolición de los privilegios políticos partidarios MASCULINOS".

OPINIÓN  (*) Por Mariana Olivetto  |  21 de octubre de 2019 (13:15 h.)
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Libertad, igualdad y fraternidad fueron los pilares de la consigna revolucionaria de la Francia de 1769. La declaración de los derechos de los hombres y los ciudadanos se convertía en la mayor herida cívica-política que sufrirían las mujeres cuando fueron excluidas de uno de los documentos fundamentales de la Revolución Francesa. Olimpia de Gouges, contestataria feminista, publicaba "La declaración de los derechos de la Mujer y la ciudadana", lo que le costaría literalmente su cabeza. 

La invisivilización de la opresión femenina desencadenaba la lucha por el derecho al voto llevada a cabo por las feministas sufragistas. Las mujeres debían organizarse en un "lazo sororo" ya que la fraternidad definía la camaradería masculina. La reivindicación implicaría la rebelión. Los hombres no renunciarían fácilmente a los privilegios construidos a partir de prácticas, creencias y conductas sociales. 

En Argentina, Julieta Lanteri, activista feminista, batallaba contra una sociedad machista que le obstaculizaba el acceso a la universidad. Se graduaba de médica, cuando eso era casi impensable para una mujer. Continuaba transgrediendo lo esperable y se postulaba como candidata a diputada por la Capital en 1919. Proponía, entre otras cuestiones, que la maternidad fuera retribuida por el Estado, límite de seis horas para el trabajo femenino, salario igual en tareas eequivalentes logrando quedar en la historia como la primera mujer en votar, no solo en Argentina sino en América Latina. 

Pero la sororidad como categoría política universal en su sentido semántico se desplegaba pragmáticamente el "23 de septiembre de 1947" cuando se promulgaba la ley 13. 010 garantizando el derecho al sufragio a todas las mujeres mayores de 18 años -primeramente un proyecto de ley impulsado por Eva Duarte. "Evita", como la llaman quienes la aman, se transformaba en el rostro de la reivindicación cívica feminista argentina. 

El 11 de noviembre de 1951, tras años de luchas, durante el gobierno del General Juan Domingo Perón, desafiando la pugna de clase, las mujeres se colocaban el calzado acorde a su bolsillo: "la negra" y "la oligarca", "la puta" y "la dama", "la trabajadora asalariada" y "la ama de casa sin salario", "la católica, la evangélica y la atea", "la peronista, la socialista y la radical" caminaban hacia la construcción de la igualdad. ¿Si eso no fue sororidad, sino eso no fue una demostración feminista? Entonces, el feminismo ¿qué cosa es? 

La conquista actual consistiría en pensar la sororidad como categoría política desde la necesidad de un entrelazado social colectivo femenino que resista activamente contra los PRIVILEGIOS POLITÍTICOS PARTIDARIOS MASCULINOS, LA OBTENCIÓN EQUITATIVA DE LUGARES DE PODER Y LA REPRESENTACIÓN DE MAYORIAS POR PARTE DE LAS MUJERES QUE DEDICAN SU VIDA A LA MILITANCIA POLÍTICA. Por lo tanto, no se trata de la anulación de las diferencias, de un intento de suprimir el conflicto entre mujeres - éste es inherente a las personas más allá de su género- sino de la visibilización de la violencia machista; sabiendo que el género las une pero la conciencia de clase y el posicionamiento ideológico las separa". 

En síntesis, pareciera que en el mundo de la política tener * testículos* es condición suficiente, mientras las que poseen *ovarios* estarían condenadas a rendir exámenes permanentes que den muestra de su potencial y capacidad. Siendo así , la tensión por la conquista legítima de los derechos políticos de la mujer, inexorablemente, también se daría desde adentro, desde el lugar donde ellas deciden militar por convicción como desde el abandono a la posición cómplice al patriarcado. 

La lucha por una patria soberana trascendería el género, así mismo, las mujeres estarían obligadas a levantar las espadas, enlazadas en la sororidad, para herir de muerte al machismo político partidario. De lo contrario, los laureles seguirían siendo para ellos y los retratos en la pared permanecerán mostrando figuras humanas masculinas. 

Dedicado a nuestras DIRIGENTAS que combaten por un lugar legítimo de poder y a los cuadros políticos femeninos. 

(*) Licenciada en Psicopedagogía. Profesora de psicología. Orientadora Educacional DGCyE. Feminista y docente Nacional y Popular. Mamá de Feli y Ale.