18:08 h. Domingo, 26 de enero de 2020

Sinceramente

Por Belén Yanetti
Opinión  |  17 de diciembre de 2019 (15:37 h.)
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Sinceramente se llama el libro con el que ingeniosamente Cristina Fernández hizo campaña de forma muy inteligente para no opacar a quien es hoy nuestro presidente, Alberto Fernández, que cual paradoja del destino tiene el mismo apellido, algo que también sirvió para la campaña.

Pero al margen de eso y volviendo a la palabra Sinceramente, tan acertada, y faltante en estos tiempos donde la derecha sin tapujos y con deprecio nos violentó día a día, nos arrastró a lugares donde muchos y muchas jamás pensamos llegar, y no hablo de playas paradisíacas en islas donde algunos pocos llevan sus ahorros o donde mejor dicho se llevaron los sueños del pueblo, hablo de nuestras mujeres, de mí, de vos, de ella, y de la otra, hablo sinceramente. Y de eso se trata de hablar, pero de hablar de lo que nadie habla, así como Cristina eligió esta palabra, no solo para llamar a su libro, sino para que en cada presentación, ella se sincerara, habló de feminismo, de aborto, de sus hijes, de su amor, de su vida, la cual, no es igual a la de ninguna de nosotras, eso es seguro.

Pero si algo tenemos en común, que es, el poder hablar, el poder hablar Sinceramente, hablemos de una palabra tan antigua como la historia misma, y es la palabra prostitución, pero no de la que muchas compañeras eligen vivir, podemos estar a favor o en contra, podemos debatir eso en algún otro momento. Hablo de la prostitución doméstica.

Hablo de prostitución doméstica, lugar de donde ya se había logrado salir, prostitución doméstica que muchas madres deben ejercer para darles de comer a sus hijxs, hablo de prostitución doméstica que muchas madres deben ejercer para que sus hijxs no pasen frío, hablo de prostitución doméstica que muchas madres deben ejercer porque el Estado las dejó en el abandono, hablo de prostitución doméstica que el estado quiere cubrir con un paquete de fideos, hablo de prostitución doméstica que las madres deben ejercer por que un juez encubre al padre y nunca pasa la mantención de sus hijxs, hablo de prostitución domésticas que las madres deben ejercer por que quienes deben defenderlas están rosqueando un puestito de seis cifras, hablo de prostitución doméstica que deben ejercer las madres porque el Jefe Comunal fue incapaz de generar fuentes de trabajo. Y la lista continúa dolorosamente.

Esa palabra que Cristina usó, es la palabra que debemos analizar lxs militantes, lxs dirigentes, lxs que tienen cargos con poder de decisión, lxs que tienen el poder real. Debemos Sincerarnos para que en nuestra ciudad se hable de lo que realmente pasa, lo que las mujeres toleramos día a día, las que nos tenemos que prostituir, las que tenemos que agachar la cabeza porque un concejal nos acosa y continúa en el HCD, las que deben silenciar ante profesores perversos que siguen al frente de las clases, las que perdemos fines de semana encerradas por miedo al DJ abusador que sigue disfrutando de sus noches.

Sinceramente este es el Chacabuco que las mujeres debemos deconstruir. Sinceramente, por más gobierno Nacional y Provincial que piense y aplique políticas a favor nuestro. A nivel local SINCERAMENTE ocurre lo contrario, la cuerda se tira para otro lado, y todos y todas sabemos que cuando se tira tanto de la cuerda, se rompe. Y Sinceramente sabemos que tenemos comprados todos los números.