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  • jueves, 24 de septiembre de 2020

“Siempre fui feliz en la pista”

A los ocho años Julieta Fernández se subió a un karting por primera vez. Lo recuerda como uno de los momentos más felices de su vida. Acompañaba a su papá y sus amigos a las carreras cuando vio que una chica (podría ser Ianina Zanazzi) bajaba de un karting y el pelo largo se asomaba por debajo del casco. “Ah, entonces yo puedo correr” le dijo a su papá. A fuerza de insistencias consiguió ir a dar una vuelta. En la segunda le pidió a su papá que fuera más rápido. Al poco tiempo su viejo vendió su propio karting para comprarle uno, “el primero y único que tuve”, dice. La corredora es la actual productora general de la Rotax Max Challenge Buenos Aires, y en esta entrevista habla de los desafíos a los que debió enfrentarse desde chica, de los esfuerzos familiares y del rol de la mujer en el mundo del automovilismo. 

Por Martina Dentella 

“Siempre fui feliz en la pista”

¿Cómo viviste tu preadolescencia y juventud, cuando a los sacrificios económicos para correr se suma la decisión de dejar cosas de lado?

-Dos ejemplos. Fui a un solo baile del estudiante. Yo quería ir a correr. No me importaba otra cosa. No resignaba las cosas, era feliz corriendo. Por otro lado, mi mamá me quería comprar ropa y yo le decía que no, porque tenía que cambiar las gomas. Desde que tengo uso de razón mi vida es esto. Siempre me hizo bien, por eso sufrí tanto al dejar de correr. La pasión permite que las cosas te salgan bien. Cada vez que me subo doy lo mejor de mí, a veces sale mejor o peor. Cuando hablás de lo que te gusta, te brillan los ojos. Creo que en todos los deportes es muy importante el acompañamiento familiar, mis viejos estuvieron toda la vida del otro lado de la pista esperándome.

 

¿Cómo viviste ser parte de un deporte atravesado por la masculinidad?

El ambiente no es para nada fácil, es jodido, es machista. En 2018 cuando fui a correr el sudamericano entrenaba y se me reían, nunca me habían visto correr. Y fue una satisfacción enorme haberles demostrado que soy mujer pero que anduve más rápido que ellos, que tienen presupuesto para poder correr y probar todos los fines de semana, que pueden cambiar motor, chasis. Hay otro concepto errado, que es que por ser mujer voy a poder conseguir más publicidad y no es así, porque las publicidades se dan por contacto, y hay un circuito cerrado, y cuando les cierra el negocio, les cierra. Y las marcas femeninas no están en el automovilismo. 

 

El rol que ocupaba u ocupa la mujer dentro del automovilismo es el de promotora 

Sí, es una cosificación tremenda hacia la mujer. Su rol era tener el paraguitas y mostrar el cuerpo y nada más. 

 

¿Creés que está cambiando? ¿Hay más mujeres corriendo?

Creo que un poco el mundo evolucionó en ese sentido con el feminismo. El deporte no es ajeno. Creo que yo soy como soy gracias a todos estos años, de haber sufrido lo que sufrí, de haber valorado cada peso que ponía mi familia para que pudiera correr. Son cosas que te van formando. 

 

Tu papá fue tu mecánico…

Sí, íbamos con mis viejos a las carreras, con mate, sanguchito de miga, y en un mundo aparte. Porque los equipos estaban en otra parte, con todos los kartings iguales. Yo tenía unas botas agujereadas (risas). Pero era tanto lo que disfrutábamos en familia. Había mucho empuje. 

 

¿Cómo es tu presente en Rotax Buenos Aires?

Cuando empecé a crecer me di cuenta que era muy difícil, que no iba a poder ir muy lejos por la cuestión económica. Nunca nos endeudamos por suerte, hay gente que ha perdido casas. Siempre tuve los pies sobre la tierra. Se me ocurrió estudiar periodismo deportivo, aprovechando tantos años de contactos que me iban a servir. Me recibí, me di cuenta de que no era algo que me iba a enloquecer. Me compré una cámara, empecé a hacer fotos y se empezó a mover la comunicación en algunas categorías. El mayor duelo lo hice cuando terminé de correr en Mini Couper. Hubo un año en que no quería ver nada porque me ponía muy mal. Desde Rotax se dio la posibilidad de hacer la producción general de la carrera, y me interesó mucho más. Es básicamente toda la organización del evento, de los equipos y los pilotos. 

 

¿Hay niñas que se acercan?

Siempre la mayoría son chicos. Siempre el automovilismo fue así. Sí es común que ahora las hijas de los mecánicos o de los pilotos corran. Pero son las que conocen ese mundo. 

 

¿Tenés el sueño de volver a correr?

Me es difícil mirar al futuro. Vivo muy bien el minuto a minuto en general. No estoy buscando correr. Si se llega a dar una situación la evaluaré, bienvenida sea. Esperar es desilusionarte.