19:33 h. Lunes, 20 de Mayo de 2019

Ser madre también es un acto político 

MAMÁDELORENZO  |  13 de Marzo de 2019 (10:44 h.)
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(*) Por Paula Montoto 

En algún otro escrito publicado en este suplemento, utilicé esta misma frase. Maternar es un acto político, y me lo repito a mí misma cada día.

Es político porque fuimos criadas bajo un régimen patriarcal que nos asignó los roles de madre y ama de casa, y cualquiera que decida incumplir ese mandato es señalada con el dedo.

Es político porque somos el resultado de las ideologías que atravesaron nuestras crianzas. 

Es político porque muchas decidimos criar de manera diferente a la que fuimos criadas nosotras, y la masividad de estas nuevas corrientes puede generar un enorme cambio social.

Es político, porque también es una decisión política la de obligarnos a maternar, incluso cuando no lo deseamos, no nos sentimos preparadas, no tenemos los recursos económicos o no tenemos la edad suficiente.

Es político porque las instituciones nos niegan los derechos reproductivos fundamentales, porque no podemos acceder a anticonceptivos de forma gratuita ni a un aborto no punible según los casos ya contemplados por la ley desde 1921.

Es político porque siguen existiendo grupos que creen tener derecho a decirnos qué hacer con nuestras cuerpas. 

Es político porque la violencia obstétrica es más violenta que nunca, porque lxs médicxs nos cobran más de un sueldo por acompañar un parto, porque nos someten a prácticas médicas que muchas veces son innecesarias y solo se realizan para comodidad de lxs profesionales, y porque nos maltratan en el momento más vulnerable de nuestras vidas.

Es político, también, porque las madres somos infantilizadas y a pesar de ser adultas nos tratan como a pequeñas niñas estúpidas que no están preparadas para criar. Sin embargo, obligan a ser madres a las verdaderas pequeñas niñas.

Pero, por sobre todas las cosas, maternar es un acto político porque tenemos en nuestras manos la tarea de formar los sujetos políticos del futuro. Solo de nosotras dependerá que la próxima sea una generación libre de prejuicios y discriminación, donde cada niñe pueda ser lo que desee sin ser juzgade. Una generación que tenga acceso a políticas de salud pública que le garanticen una niñez y una adolescencia plenas, y no una maternidad forzada. Depende de nosotras que los varones del mañana no sean golpeadores, femicidas, abusadores ni violadores. Depende de nosotras que nadie más vuelva a decir "son cosas privadas, no te metas", encubriendo la violencia de género a la que tan acostumbradas estamos.

Es una enorme tarea la que tenemos por delante. Y sí, en este mundo, todo es político. Ser madre también.

(*) Feminista, madre de Lolo, militante en el PDT.