Se acabó la joda

OPINIÓN Por Gustavo Porfiri  |  18 de febrero de 2020 (18:01 h.)

Marcos Eduardo Galperín, CEO de MercadoLibre, es uno de los empresarios “mimados” por el ex presidente Mauricio Macri. Recientemente apareció la noticia de que este señor dejó de ser el presidente de la compañía y se mudó a Uruguay. La retirada -luego de permanecer más de dos décadas timoneando la exitosa plataforma de e-commerce desde la Argentina- se da en el marco de la derrota electoral del macrismo, que durante cuatro años le resultó harto beneficioso. Galperín se rajó siendo sujeto de investigaciones judiciales. Se fue un ícono del proyecto que -desde el Estado- privilegió los negociados por sobre las necesidades del pueblo. 

"Se hartó de la Argentina", "no quiere saber más nada con el país", comentan desde el entorno de Galperín. El detalle es que don MercadoLibre está siendo investigado por el revoleo de Letras Capitalizables(Lecaps) en el momento “justo”, esto es antes de que Jorge Roberto Hernán Lacunza lanzara el "reperfilamiento" de la deuda que Mauricio Macri adquirió en nombre de la República, hundiéndonos a todos en el lodazal del Fondo Monetario Internacional.

"Muchos querían hacerlo pasar por un corrupto, por eso la causa esa que le pusieron, que es un papelón”, confiaron al periodista Sebastián Catalano algunos allegados al empresario.

La investigación hacia Galperín se activó por una denuncia del fiscal Guillermo Marijuan. Este funcionario de la Justicia presupone que hubo defraudación al Estado en la venta de Lecaps por parte del CEO, puesto que la amistad con Mauricio Macri le dio la posibilidad de acceder a información privilegiada para poder tomar decisiones y beneficiarse con la operatoria.

Un señor bien informado

La denuncia presentada por Marijuan recayó por sorteo en la fiscalía de su colega Carlos Rívolo y en las manos del juez Sebastián Casanello. Todo esto está en pañales, pero si prospera, terminaría en la imputación de Galperín. Si eso ocurre, el asunto impactaría directamente en el valor de las acciones de MercadoLibre, empresa que cotiza en la National Association of Securities Dealers Automated Quotation, más conocida por su sigla NASQAD, la segunda bolsa de valores más grande de los Estados Unidos y la primera de Nueva York, donde operan casi cuatro mil compañías y corporaciones, y tiene una dinámica de intercambio por hora mayor a cualquier otra bolsa de valores del planeta. Estos datos son necesarios para entender que el empresario favorito de Macri es un “peso pesado” en el mundo de las finanzas globales.

Como en el ambiente de Wall Street está muy mal visto que alguien aproveche la información privilegiada para sacar ventajas, Galperín renunció al trono de MercadoLibre en nuestro país y cruzó el Río de la Plata para descomprimir la hinchazón que le provoca el seguimiento judicial a él y a la empresa que cofundó.

La pelea del siglo

Hace algunos días, MercadoLibre presentó el balance correspondiente a su año comercial 2019. Ese cuadro de situación arrojó pérdidas por 172 millones de billetes verdes, un quebranto que quintuplica al de 2018. De la información brindada por la propia empresa, la pérdida fue provocada por el incremento de inversiones y por un importante aumento de los costos de operatividad. Sin embargo, MercadoLibre sigue liderando el ranking de valuación en la plaza criolla: posee una capitalización bursátil de 36.054 millones de dólares.

Otro dato necesario para entender a esta empresa, a su CEO renunciante, y al gobierno que le dio cobijo y fertilizó sus negocios entre 2015 y 2019, es la feroz batalla que libra con los bancos privados de capital argentino agrupados en la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA). La pelea viene porque la compañía de Galperín se mandó en el negocio de las fintech, que son las plataformas de servicios financieros más actuales, lo nuevo, lo “top” en este modelo de negocios.

Macro, Galicia, Santander Rio y BBVA lanzaron una fintech para desnudar la intromisión de MercadoPago, la estructura de MercadoLibre para transacciones monetarias. Los bancos nacionales argumentan que MercadoPago está mutando hacia el servicio de préstamos y debiera encuadrarse en las normativas del Banco Central. 

El nuevo gobierno recogió el guante y puso en marcha una auditoría desde la entidad monetaria madre de la República, poniendo la lupa en los últimos cuatro años de actividad de MercadoLIbre. 

Correr con ventajas y huir a tiempo

Si bien cuando fue fundada, en 1999, apareció como pionera del comercio online, en los últimos años MercadoLibre empezó a poner proa hacia los negocios especulativos y financieros y se estableció como banco comercial en Brasil. En la Argentina, en 2018, en pleno reinado del gobierno CEO-radical, consiguió la autorización para operar financieramente en la plaza local aprovechando algunos vacíos legales y auspiciada por el espíritu “emprendedor” del macrismo.

El carácter financiero del modelo de negocio de MercadoLibre está bien claro: “gana” un promedio de siete días desde el momento en que un comprador pone el número de su plástico para cerrar una operación y recibe el producto. Este formato de transacción abona la especulación financiera y hace flecos el comercio tradicional en una economía que no resiste más los embates de la financiarización que hacen tambalear el aparato productivo.

Que Galperín se vaya del país es un buen síntoma. Con eso amagaron varias figuras mediáticas. “Si gana el peronismo, me voy de la Argentina”, decían antes de las elecciones. El protagonista de esta columna no lo anunció, hizo “mutis por el foro” y significa que el cambio de gobierno no lo favorece. Bueña señal. Quizá la verificación más concreta de que se acabó la joda.

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