23:48 h. Sábado, 15 de Junio de 2019

La sana alternancia del poder

Las repercusiones del anuncio de Cristina. Cómo impacta en el mapa electoral de Chacabuco. Mi amigo peronista que votó a Aiola y el peluquero kirchnerista de Néstor. Botones que sobran de muestra. En el pago chico, y a pesar de una buena gestión, puede haber alternancia de poder. Los dichos de Golía y de Carnaghi. Si vuelven tienen que ser mejores. En serio. 

cuatropalabras.com.ar  |  26 de Mayo de 2019 (23:44 h.)
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Mientras Darío Golía canta victoria anunciando que tiene números en manos que aseguran el triunfo de Ricardo Ciminelli en las PASO peronistas, Martín Carnaghi salta el cerco de mezquindades y anticipa algo que podría ocurrir. El concejal de Unidad Ciudadana plantea escenarios futuros y posibles cuando dice "nosotros vamos a estar donde Cristina crea necesario y conveniente". Rápido de reflejos Carnaghi deja un antecedente y no cierra la posibilidad de un diálogo previo al 22 de junio. El paso al costado de Cristina obliga a todos los peronistas a redefinir estrategias. La unidad, o algo parecido, puede ser la llave del triunfo. Lo demuestran varios territorios provinciales. Pero además, los dichos del legislador local de UC son un síntoma del cambio generacional que tarde o temprano llegara al peronismo.

Cabeza a cabeza

Las palabras de Carnaghi ponen certeza de que nada está dicho aún. Esto también lo tienen claro en la principal tienda de Cambiemos. Aiola demora su lanzamiento porque no es lo mismo el PJ unido que separado. La eventual candidatura a diputado nacional del jefe comunal o las mediciones para ver qué pasa si a Loli Serritella le tocara hacer de Alberto Fernández, son parte del menú a la carta. Atentos, porque los radicales ponen el grito en el cielo cuando les hablan otra vez de sopa. De nuevo, nada está dicho definitivamente y por eso es movilizante la sensación de que a partir del 10 de diciembre Aiola reelige como candidato o el peronismo recupera el municipio. Todo puede ser. Esta vez hacemos pálpito con mucha anticipación. Anoten, tengan en cuenta, abran apuestas. Final, cabeza a cabeza.

Termómetro electoral

Un peronista que votó a Macri y a Aiola y un peluquero que nunca mostraba las cartas, son casos testigos y al azar de una nueva realidad post Fernandez. Son conversaciones al boleo, imprevistas, sin rigor científico pero lejos de las operetas de turno. Vienen a cuento por este impacto que produjo el anuncio de la expresidenta respecto a la candidatura de Alberto Fernández. El jueves por la tarde, un amigo peronista que votó a Macri y Aiola en Chacabuco, escuchaba cuando su esposa me preguntaba si era posible conseguir  un ejemplar de “Sinceramente”, firmado por Cristina. Al rato y camino a la puerta me confesó, "yo en Chacabuco voto a Ciminelli". En habituales conversaciones que de tanto en tanto compartimos con este amigo sesentón, siempre aseguraba que la gestión de Aiola era buena y destacaba la Guardia del Hospital al tiempo que cantaba su voto oficialista. Esta semana cambió su enfoque, su ánimo, su perspectiva. De ahí me fui a la peluquería a la que concurro desde hace más de dos años. Abandoné a mi peluquero de siempre para ocupar el lugar que mi viejo dejó vacante. Tal vez una de las tantas formas de reencuentro, una manera de cicatrizar heridas, una variante sanadora. El peluquero, es de los tipos que le pone el cuerpo al laburo y no le ha ido mal. Ya pasó los cuarenta. Es un emergente de la década ganada que terminó votando por Cambiemos. Cada 30 días y desde que me hice cliente, por lo bajo me repite al oído "como me arrepiento de haber votado a Macri, como nos cagó", a lo que le respondo, no es mi caso. Pero este jueves fue diferente, me sorprendió. Apenas me senté en el viejo sillón de cuero rasgado, como el de Cirilo Vargas, me dijo, "qué inteligente esta mujer (Cristina), cómo modificó todo" y después a modo de confesión y sin importarle que lo escuchaban los clientes aseguró "yo soy kirchnerista de Néstor, a mí me gustaba mucho". Solo dos botones pueden sobrar de muestra. Hace unos días se lo anticipé al senador Agustín Máspoli, y al menos en Chacabuco, se olfatea en el aire. Después del anuncio de Cristina hay otro escenario electoral. Sin dudas un final para el infarto.

Para tomar nota

La “gestión Aiola” es un salto de calidad institucional. Con sus más y sus muchos menos, estos cuatro años dejan, entre otras cosas, la idea de recuperación del concepto de autoridad. El pediatra pelea contra sus propias debilidades pero no pierde de vista el rumbo del gobierno. El cambio en la jefatura de gobierno y principalmente el nombramiento de Laura Marchessi como jefa de gabinete permitieron que la gestión tenga una agenda central mientras Aiola se ocupa, a su manera, de hacer política. Las materias pendientes son muchas y no por eso le quitan protagonismo a los logros. La prestación de servicios públicos, la ampliación de servicios sanitarios y escurrimientos de agua, el plan de bacheo, la presencia en los CIC, son algunos de los ejemplos que grafican la lucha cotidiana por sostener la misma actitud que al inicio. Las obras del hospital y la accesibilidad a los barrios no necesitan amplificación propagandística porque hablan por sí solas. Aún así, este es un presente novedoso e inquietante. El 10 de diciembre puede haber alternancia de poder. El peronismo se puede reencontrar con una nueva oportunidad. Dependerá mucho de lo que hagan antes. Por eso es importante escuchar con atención lo que dijo Martín Carnaghi. Ahí debe estar puesta la atención por ahora. Si no se equivocan en ese camino de prioridades es muy posible que puedan volver. Pero sin dudas deberán volver mejores, como dijo Alberto Fernández. Y mejores en serio.