05:57 h. Sábado, 21 de septiembre de 2019

“Salgan a ver el sol”

Por segunda vez, el escritor Juan Solá estuvo en Chacabuco. El último viernes, en su visita al colegio Normal leyó uno de sus cuentos e interpeló a los jóvenes. Por la tarde repasó otro de sus textos en el Punto de la Memoria de la Plaza San Martín, acompañado por la Comisión de Memoria y Justicia, vecinas y vecinos. 

JUAN SOLÁ EN CHACABUCO  |  09 de septiembre de 2019 (09:10 h.)
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A los 6 años su mamá le enseñó a escribir cuentos a través del cuaderno de comunicaciones. Escribía sobre la amistad, el compañerismo, la discriminación, era de lo que le gustaba hablar cuando era más chico. Publicó su primer libro a los 10 años, y dejó de hacerlo por un tiempo, hasta que retomó desde la literatura social. “Estoy en eso trabajando a ver qué se puede aportar desde el arte y la cultura a estos espacios de Memoria, Justicia, junto con estas personas que se reúnen para mantener viva la memoria y desde mi lugar de artista. Creo que el arte es un lente, que les permite a los que siempre estuvieron a salvo conocer la miseria y a los miserables, ¿no? hacer la justicia”, dice a Cuatro Palabras. 

Solá baja la herramienta literaria al barrio, “al barro”, según sus propias palabras, para contar la realidad. “Me gusta mucho trabajar con premisas sencillas, imágenes comprensibles, despegar un poco la literatura de la cuestión un poco más estructural y poder trabajar en el llano y tratar de hacerlo de una manera que pueda ser para todos y para todas”, dice. 

Sus textos son leídos en universidades, en escuelas primarias, secundarias. “El otro día me enteré que estaban trabajando en un jardín con cuentos míos también, en contextos de encierro, Plan Fines, esos son verdaderos espacios de conquista para mí”, cuenta a Cuatro Palabras

Dice que su desafío es tratar de despegarse de las redes, “Porque comprendo que la “revolución” no será por Facebook, así que, es necesario despegarnos de la virtualidad, y empezar a encontrarnos en los verdaderos espacios de lucha, que son la calle, principalmente, los espacios institucionales”. 

“¿Qué es lo verdadero? -arranca el autor de La Chaco frente a los jóvenes del Colegio Normal- Cuando te empezás a preguntar “si tengo zapatillas, puedo ir al colegio”. Hay una autora muy buena que se pregunta “¿Qué tienen los pobres en la cabeza?”, hay cosas que ella marca puntualmente de esta cuestión de la pobreza estructural. Nosotros conocemos, más o menos, la pobreza cuando comemos los fideos sin carne, o cuando no me puedo comprar un par de zapatillas y entonces tengo que esperar hasta el mes que viene, eso es una 'pobreza digna'”. El discurso continúa “¿Qué pasa con la gente que se despierta y no sabe ni qué hora es? No sabe si va a poder ir a la escuela, se va rápido de la escuela para llegar a la casa y darle las zapatillas al hermanito porque no tiene otro par. Esa es una pobreza más invisibilizada. ¿Y por qué les parece que eso se puede invisibilizar? -pregunta a lxs jóvenes- Porque no es fácil esconder un pobre, no es fácil esconder una persona que está durmiendo en la calle, o una persona que está desnutrida”. 

Luego de un recorrido en el que interpeló a los jóvenes a replantearse las formas de comunicación, la educación y los espacios de lucha Solá dejó plantada una reflexión entre los estudiantes: 

“Mientras mejor nos sepamos expresar, podemos construir mejores espacios. Traten de buscar esas formas del arte, qué es lo que les gusta hacer, qué es lo que les genera un estado de seguridad y dejen de estar todo el día en Facebook, en Instagram, porque el día que se quedan sin luz ¿que van a hacer?, abran un poco la cabeza. Sus madres les deben decir “Salí un poco al sol”. La sociedad en la que estamos viviendo, quiere que ustedes estén calladitos, esos son los mismos que después dicen 'acá no pasa nada'”, finalizó.