• 16:29
  • sábado, 31 de octubre de 2020

Rodeados por el fuego

Hay trece provincias argentinas que arden. Son causa y consecuencia de la crisis climática que atraviesa el mundo. Los negocios inmobiliarios y la expansión forzada de tierras para monocultivo atentan contra el ecosistema y la vida de los pueblos. En estos días, murieron vecinos de a pie intentando apagar llamas intencionales. La única salida es la comunidad organizada, que lucha a brazo partido contra el viento y contrarreloj junto con los miles de bomberos de distintas provincias. Cuatro Palabras se comunicó con algunas personas que trabajan en distintos puntos geográficos y áreas para armar un pequeño mapa del estado de situación. 

 

Por Martina Dentella 

foto: Télam
foto: Télam
Rodeados por el fuego

Darío Ávila, abogado ambientalista de la provincia de Córdoba da un panorama general de los daños, la desidia de la política y la justicia. Gonzalo Pérez, Secretario de la Asociación de Bomberos Voluntarios de la Provincia de San Luis, resume los esfuerzos de bomberos y civiles en apagar focos de incendio. Hace diez días que el sistema provincial de bomberos no descansa. Ivana, vecina de Charbonier, Trabajadora social, feminista, ambientalista, tuvo que evacuar el hogar donde vive con su familia. Juan José Maidana, jefe del cuartel de Bomberos Voluntarios de Alejo Ledesma, acudió con tres bomberos al llamado urgente desde Alpa Corral. 

 

Darío Ávila vive en Córdoba Capital, integra la Asamblea Ciudadana de la Coordinadora Provincial en Defensa del Bosque Nativo, que surgió en el año 2015 a falta de la actualización de ordenamiento de bosque nativo. Está integrado por asambleas ciudadanas, técnicos y profesionales en forma interdisciplinaria, como biólogos, ingenieros agrónomos, guardaparques, artistas, movimientos originarios. Su heterogeneidad lo vuelve activo. Han denunciado desmanejos, desfinanciamiento, falta de personal, de prevención y una sumatoria de cuestiones unidas a las presiones del agronegocio y el desarrollismo inmobiliario “hacen que nos encontremos frente a está terrible situación”. 

146.000 hectáreas estiman las organizaciones ambientales que se han perdido en los últimos días. Según Ávila, en Córdoba, los motivos detrás de los focos de incendio son públicos, manifiestos y conocidos: el desarrollismo inmobiliario propiciado en forma de financiamiento del agronegocio. “Se está llevando a cabo en zonas muy apetecibles por su belleza paisajística, y su ubicación, en las sierras concretamente”. Es en Sierras Chicas donde se lleva mayoritariamente este negocio. Se empezó a desmontar primero y a incendiar luego, “para avanzar con proyectos inmobiliarios”, y la modificación de uso de suelo que aprueban los municipios. 

 

La ley ya existe, solo hay que aplicarla 

 

La Ley de de Presupuestos Mínimos del sistema federal de manejo del fuego, fue modificada en el 2017, se incorporó el artículo 22 bis que prohíbe la modificación del uso del suelo y los destinos de los bosques cuando hubiesen sido objetos de incendio. Ese lugar se debe reforestar, pero la ley no se aplica. “La leyes existen, hay un proyecto de ley que circula en estos días, pero va en el sentido de la legislación existente, y la ley provincial de Córdoba también prohíbe la modificación del uso de suelo, el problema es que quienes tienen que aplicar la ley no lo hacen”. 

 

La in-Justicia de siempre 

Los mensajes que llegan de medios alternativos muestran a vecinos luchando sin herramientas contra el fuego, sin dormir. Intentan salvar el bosque y los animales. Ávila cuenta que hace menos de un mes el poder Judicial publicó un informe que daba cuenta de las causas que se han iniciado con motivo de los incendios, en un relevamiento de diez años, se habían abierto 25 causas penales y hay un solo condenado; cuando estamos hablando de un período en el que se produjeron 5 mil hechos de incendio, claramente el poder judicial no actúa . El código penal prevé el delito de incendio, cuando se pone el patrimonio y la vida de una persona, es un delito, y “como cualquier otra, hay obligación de parte del Ministerio Público fiscal de actuar de oficio cuando se tiene conocimiento del hecho”. 

 

La comunidad organizada

Quienes sí actúan son los vecinos y vecinas, la comunidad organizada que salió a apagar el fuego, a pesar de que el director de Defensa Civil, Diego Concha, salió a decir públicamente que la tarea de los vecinos entorpecía la de los bomberos, e iban a utilizar las fuerzas públicas para impedir que ayudaran. “Por suerte los vecinos desobedecieron las órdenes, y auxiliaron, gracias a eso se logró que las hectáreas fueran menos”. De todas formas, hubo que lamentar dos vidas, uno de los fallecidos en este ecocidio era compañero de la organización ambiental que integra Ávila. 

“Córdoba ha dado muestras claras de que cuando la sociedad se organiza consigue cosas muy importantes, nosotros confiamos plenamente que la necesidad urgente de modificar el modelo productivo, es urgente, y eso se viene gestando desde abajo, el cambio va a venir de pequeñas comunidades que se empiezan a organizar para defender su territorio, el cambio vendrá desde abajo hacia arriba”. 

 

“El incendio se descontroló”

Ivana es habitante de Charbonier, un pueblito al norte de Punilla. Es trabajadora social, feminista, ambientalista.  El 23 de agosto hubo un incendio muy importante y tuvieron que evacuar la zona donde vive con su familia, “vimos la inacción del plan de prevención de fuego”. El incendio se descontroló. Con la ayuda de vecinos, vecinas y brigadistas de la zona ayudaron a trabajar a la par de los bomberos. 

“Estamos alerta ante esta situación, en todo este período los bomberos han puesto el cuerpo, han hecho todo lo que pudieron y también un montón de vecinos que nos hemos unido a ayudar. Hace alrededor de 15 días falleció un vecino en esta tarea, quemado, Cristóbal Salas, no lo vamos a olvidar”, cuenta. 

 

“Todo incendio es intencional”

Ivana denuncia también complicidad del Estado, y los vecinos sospechan de la construcción de una Autovía, planes inmobiliarios y negocios relacionados a la minería, “porque hay mucha reserva de minerales en toda está zona de montaña y por eso vemos la inacción del gobierno provincial, creemos que todo incendio es político y todo incendio es intencional”. 

En ese sentido, los vecinos de la zona de Punilla, Cruz del Eje se están organizando y movilizarán para pedir  un plan del manejo del fuego. “Son zonas amarillas y rojas según la Ley de Bosques y tienen que ser conservadas porque nos dan el aire y la vida, nos quieren echar la culpa, pero son los mismos bomberos quienes nos dejan pasar, nos abren los caminos y nos piden ayuda, porque es tan inmensa la bola de fuego que no dan a basto”. 

 

Arde San Luis 

Gonzálo Pérez, es Secretario de la Asociación de Bomberos Voluntarios de la Provincia de San Luis, llevan hace diez días, se originaron en Villa Larca, una ciudad ubicada a 140 kilómetros de la capital, en el corredor turístico más importante de la provincia. 

El fuego creció al pie de las sierras y empezó a descender al filo serrano, coronó y luego bajó hacia la ciudad de Papagayos.  

Los vientos avivan el fuego. Pérez no había visto nunca un incendio de está magnitud, en ese sentido cuenta que “ni los incendios del 2009 que fueron los más grandes de la historia de los últimos 30 años había sido tan grande”. 

Entre bomberos, personal de logística, autoridades federativas, personal y miembros de la Provincia, superan los mil doscientos bomberos. La situación es compleja, porque “hay incendios en zonas habitadas, cercanos a la ciudad capital también, también hay afectado bosque nativo. A veces las ciudades amanecen llenas de humo, y esto afecta muchísimo”. 

 

Hace diez días no descansan

Pérez pone de manifiesto la precariedad con la que trabajan los bomberos, que deben sofocar el fuego de noche y realizar sus trabajos formales de día. “Nosotros somos voluntarios, entonces tenemos que cumplir con nuestras cuestiones laborales y también con el cuartel para tratar de contener las llamas, vamos a los incendios a la madrugada, y volvemos y tenemos que ir a trabajar, dormimos entrecortado, o descansamos en el incendio un ratito, cuidando que el fuego no llegue a una casa, intentando salvar animales. Hace diez días que todo el sistema provincial de bomberos no descansa. Los vecinos están pendientes de nosotros, intentando ayudarnos como pueden”, cuenta. 

 

Cuatro bomberos de Alejo Ledesma 

Los bomberos Voluntarios de Alejo Ledesma -al sur de la provincia de Córdoba- habían sido convocados hace dos semanas. La Federación tiene un sistema de convocatoria hacia toda la provincia cuando ocurren siniestros de gran magnitud, los cuarteles se ponen a disposición, y quienes tienen disponibilidad para llegar a diferentes puntos, acuden a los llamados. 

Juan José Maidana, jefe del cuartel y subcoordinador de la región Número 10 de la provincia de Córdoba, cuenta “Somos una localidad chica, por ahí los primeros días se nos había complicado porque estamos pasando una situación compleja por el covid-19, teníamos cuatro bomberos aislados por prevención y no habíamos podido acudir, recién la semana pasada pudimos viajar, fuimos cuatro bomberos tomando todas las medidas de precaución y tratando de cuidar a los chicos, que acaban de recibirse, y están ganando experiencia en un momento tan complicado”. Son Francisco Binier, Lucía Britos y Alfredo Frezzini, que vieron por primera vez un incendio de esa magnitud. 

Es la cuarta vez que a José le toca acudir a una situación de este tipo. Trabajaron desde el último martes en Alpa Corral cubriendo tareas de extensión o guardias de ceniza. Durmieron en una escuela de las sierras, y conocieron lugares únicos, con caminos muy difíciles de recorrer y dialogaron con lugareños. Está semana quizás manden otra dotación. “El trabajo es arriesgado, hay que tomar ciertos recaudos, no es sencillo”, dice. 

 

(*)Daniel Pregal gentilmente nos acercó el testimonio que Ivana realizó para la radio En contacto, de Ituzaingó. 

Agradecimiento especial para Santiago Muhape, por su militancia inagotable y las redes de contención ecologista que forjó durante tantos años y comparte con Cuatro Palabras. 

Al periodista Gustavo Porfiri y el lazo con su pueblo, Alejo Ledesma.