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  • miércoles, 02 de diciembre de 2020

Sobre un robo que conmocionó a la ciudad

Un robo exprés a mano armada que conmocionó a Chacabuco el 17 de mayo del año pasado, cobró nuevamente repercusión luego que desde la secretaría de Seguridad se anunciara que la DDI efectuó la detención de uno de los sindicados del hecho. El asalto se había perpetrado en la hora de cierre del conocido comercio de materiales para la construcción, La Calera, cuando dos delincuentes ingresaron y, tras reducir a las 8 personas que se encontraban en el lugar, se alzaron con una valiosa suma de cheques y dinero en efectivo en una rápida secuencia que duró tan solo 7 minutos. Algunas de las víctimas del recordado episodio, poco común para ciudades como la nuestra, resaltaron “la pasmosa tranquilidad con la que actuaron los delincuentes, sin infringir violencia física y llevándose el botín a punta de pistola” como verdaderos delincuentes profesionales. 

Sobre un robo que conmocionó a la ciudad

La investigación de un robo calificado realizado el 17 de mayo del 2019 en el comercio de materiales La Calera, arrojó la aprehensión de un sospechoso en el conurbano bonaerense, quien arribó a Chacabuco ayer a las 21:40, trasladado por personal de la DDI a su sede local ubicada en Santa Fe 361. 

Tras largas tareas investigativas, personal de la DDI de Junín, procedió a infiltrarse en barrios de muy difícil acceso, dando como resultado establecer el domicilio ubicado en el partido de Ezeiza, perteneciente a unos de los sindicados en el hecho. Allí, conjuntamente con personal de estación Comunal Chacabuco, se materializó una orden de allanamiento que dejó como saldo el secuestro de piezas importantes para avanzar en el esclarecimiento del hecho. Además, fueron incautados cuatro teléfonos celulares, un  cargador de calibre 22 con once municiones intactas, un par de borceguíes y un total de trece plantas de marihuana. Puesto en conocimiento el fiscal interviniente dispuso que el imputado fuera alojado en la comisaría de Chacabuco. 

Robo profesional, en 7 minutos

De acuerdo a las descripciones desarrolladas en el marco de la investigación, el atraco calificado por uso de arma de fuego ocurrido en mayo de 2019, fue consumado en tan solo 7 minutos por dos personas que actuaron a cara descubierta, tras reducir a 8 personas. Ingresaron aproximadamente a las 18:00, hora de cierre del negocio en tiempos de invierno, exhibiendo un trozo de caño como muestra para simular que iban a comprar. Como había algunos clientes, esperaron a que todos se fueran y acto seguido, por debajo del mostrador, apuntaron a una de las empleadas con un arma de fuego. Primeramente, la víctima no se percató de la situación, y dado que los malvivientes actuaban con suma tranquilidad, tuvo que ser uno de los choferes de un camión de la empresa que se encontraba en el lugar quien previno a la mujer de la situación de amenaza en la que se encontraba. Luego, comenzaron a preguntar por “el dueño”, Hugo Belfortti, que en esos momentos estaba en su oficina con un conocido ingeniero. Cuando Belfortti se presentó en el mostrador, los asaltantes recluyeron al resto del personal del corralón, unas 6 personas, adentro de un baño. Volvieron con el propietario a su oficina y allí le exigieron que “les entregara todo”. “Siempre se dirigieron con una llamativa calma, nunca ejercieron violencia física ni verbal, solo nos apuntaban con sus armas”, expresó un testigo. “Llamó la atención la tranquilidad con la que trabajaron, no robaron billeteras de los empleados ni celulares, todo el tiempo se dirigieron con amabilidad y nos pidieron que no gritemos y nos quedemos tranquilos. Solamente se llevaron un iphone, que estaba sobre el mostrador”, continuó. 

Sonría, lo estamos filmando

El comercio de Belfortti está equipado por un sistema cerrado de cámaras, en las que habrían quedado registros fílmicos de los asaltantes, quienes llevaban gorras con viseras para entorpecer el ángulo de enfoque y evitar así ser identificados. Por otra parte, también se tomaron imágenes de la retirada emprendida a pie por los autores del delito; sumándose también los datos de rastreo del iphone que se llevaron. De acuerdo a los datos del seguimiento del celular, se fueron cruzando calles San Juan, Reconquista, donde dejaron tirada una gorra y la funda del teléfono, y luego apuntaron hacia calle Mendoza. Asimismo, las cámaras municipales y de negocios y casas particulares, dieron cuenta de que los delincuentes estuvieron merodeando antes del atraco las inmediaciones de La Calera, aparentemente esperando que regresara la camioneta de Belfortti para concretar sus intenciones. 

Poco efectivo, varios cheques y una huella

Al momento del cierre del comercio, no contaban con demasiado dinero en efectivo, pero sí con varios cheques. Días después, uno de ellos apareció en Carlos Casares y lo habría recibido, supuestamente de buena fe, un conocido matarife del lugar. Ese cheque habría sido un indicio para continuar investigaciones que permitieran encontrar datos sobre el paradero y la identidad de los ladrones. Por otra parte, de acuerdo a datos preliminares, una huella dactilar que quedó de uno de ellos en el lugar del hecho, habría sido fundamental para la aprehensión.