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  • sábado, 17 de abril de 2021

“Hay que resolver la disociación entre política y sociedad”

“Cuando la conducción tiene una visión democrática el partido funciona, tiene una injerencia en la vida social argentina, cuando los dirigentes se abroquelan, no se le hace ninguna contribución a la sociedad”, dice el contador Jorge Pérez, exsecretario del gobierno de Osvaldo Rodrigo y exconcejal. Este domingo 21 habrá elecciones internas para definir la conducción partidaria de la Unión Cívica Radical en la provincia de Buenos Aires. Y aunque -según sus propias palabras- tiene su vida hecha, milita para que la lista Protagonismo Radical, que lidera el Intendente de San Isidro, Gustavo Posse, sea la que se quede con el triunfo, para que haya “un nuevo protagonismo, para recuperar aquellos principios que nos llevaron a ilusionar con una sociedad mejor como fue con Alfonsín en 1983”. 

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“Hay que resolver la disociación entre política y sociedad”

-¿Por qué es un momento clave para definir una elección interna en este contexto?

-El radicalismo además de ser el partido más antiguo del país, es el único que elige sus autoridades a través del voto de sus afiliados. Entonces, si queremos construir una sociedad democrática, es tener una institución partidaria democrática. 

Cuando los partidos tienen una conducción participativa que le da cauce a las inquietudes de todos los afiliados y les da la oportunidad de opinar, de influir en la definición de su destino, no tiene problemas de disputas internas, porque generalmente a través de esa participación se buscan consensos y se toman decisiones donde el grueso de los afiliados sienten que son protagonistas. Cuando en cambio, quienes conducen el partido se abroquelan, se cierran, o cierran el comité como hemos visto acá en Chacabuco como en la provincia y en todo el país, entonces el afiliado se siente sin posibilidades de participar y quienes tienen un protagonismo no tiene otra alternativa que presentarse a elecciones internas para cambiar esa conducción y cambiar el funcionamiento del partido. 

 

¿Cuál es tu rol en este contexto?

Como militante radical estoy simplemente apoyando la lista Protagonismo Radical que en la provincia lleva de candidato al actual Intendente de San Isidro, Gustavo Posse, y proponen para el radicalismo un protagonismo que modifique su forma de conducirse. Vemos con desagrado que el partido en los últimos años ha sido el furgón de cola del proyecto del PRO, y si bien en su momento a mí juicio fue acertado construir esa coalición, no por eso apoyo la idea de seguir en un proyecto conservador. El radicalismo estuvo muy adormecido, muy callado, y lo que estamos intentando no es dividirlo, sino agrandarlo y tratar de recuperar el partido para que el conjunto de los radicales y expresiones afines se sumen a la coalición y cambie el proyecto para el país. 

 

¿Qué es lo que sucedió con el partido durante las últimas décadas que vio alejarse a los sectores juveniles y que te moviliza en particular en este tiempo a ponerle el cuerpo a la elección partidaria?

Me moviliza no lo personal, porque ya tengo mi vida hecha, estoy tratando de esquivar a este maldito bichito cuidándome lo máximo posible para sobrevivir. Me motiva la generación de mis hijos, quisiera ver un país mejor, con funcionamiento democrático, donde las prioridades sean el bien común, y no como sucede desde hace bastante tiempo, una disociación entre la política y la ciudadanía. Hemos visto cómo mientras un grueso de la ciudadanía retrocedió en sus niveles de vida, mucha parte de la dirigencia política mejoró sus condiciones y usufructuó de grandes beneficios, y eso hay que revertirlo para construir una sociedad más justa. 

 

-¿Qué relación creés que existe entre la falta de una convocatoria más amplia de parte del intendente Víctor Aiola para pensar en la nueva conducción del partido, y un comité que se le parece mucho al del 2014, previo a su arribo a la política?

-No tuve mucha posibilidad de tener intercambio de opiniones con Víctor Aiola, pero lo que ví es que tuvo un gran protagonismo, irrumpió en la política local, tuvo muy buenos planteos iniciales, pero llegó y se encontró con un Municipio hipotecado. En ese momento, él tuvo dos caminos. Algunos se acercaban con la idea de gestionar en un sentido, otros le tiraron ideas de gestionar de otra manera. Creo que si él hubiese iniciado su primera gestión como inició su segundo mandato, hoy el Municipio de chacabuco estaría mucho mejor de lo que está. Ahora, en política quien llega, a veces puede ser absorbido por la gestión, y es medio generalizado el problema de quienes llegan, mucho más cuando no tienen participación partidaria previa, se sienten con el legítimo derecho de darle a la gestión su propia impronta. A mi juicio no es lo correcto, sino generar consensos, no solo partidarios sino a nivel general, de la sociedad. Pero ese déficit se lo vemos a otros dirigentes de otros partidos. 

 

Después de casi cuatro décadas ininterrumpidas de democracia, ¿qué le debe la conducción partidaria a sus afiliados?

Cuando la conducción tiene una visión democrática el partido funciona, tiene una injerencia en la vida social argentina, cuando los dirigentes se abroquelan, no se le hace ninguna contribución a la sociedad. Por eso, como el radicalismo está en esa situación, queremos intentar revertir la situación y que haya una nueva conducción con un nuevo protagonismo, para recuperar aquellos principios que nos llevaron a ilusionar con una sociedad mejor como fue con Alfonsín en 1983. Algunos llegan con la idea de luchar por estos principios, otros llegan para defender a su sector, otros llegan intentando el enriquecimiento personal o el usufructo de buenos cargos o privilegios. La política es el desafío de ver cómo logramos que quienes aspiran a conducir un país mejor tengan la posibilidad de llegar al poder, pero eso depende de la participación de la sociedad.