19:46 h. Jueves, 21 de Septiembre de 2017

Cuatro Palabras

La reserva está jugando su mejor partido

Ha pasado un mes y algunos días y el gobierno CEO-radical sigue dando brincos como la liebre para tratar de confundir con inventos que difunden sin parar los medios colaboracionistas. 

OPINIÓN Por Gustavo Porfiri  |  12 de Septiembre de 2017 (01:29 h.)
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Estamos ante una campaña de desinformación que ya es más potente que el huracán Irma. No se han privado de nada, ni siquiera de hacer el ridículo extremo inventando un brote subversivo mapuche y una célula anarquista, así como también la historia de que Maldonado fue muerto por sus propios camaradas, quienes serían discípulos de las guerrillas vascas, colombianas y kurdas. Cualquier aberración informativa es posible con tal de seguir confundiendo, de seguir haciendo humo mediático. Claro está que toda esta payasada tiene anclaje en una audiencia muy receptiva y numerosa, dispuesta a dejarse engañar, esperando que le entreguen el original del último chamuyo para ir corriendo a sacar fotocopias y repartir en la verdulería, carnicería, o cualquier otro ámbito propicio.

No resta votos

Hay una dimensión electoral del hecho. Y en esa cancha, el gobierno CEO-radical sabe que tiene los puntos ganados. El conglomerado derechoso que nos gobierna ha encargado las encuestas necesarias para asegurarse que el caso Maldonado “no mueve la aguja” en el horizonte del 22 octubre. El electorado propio no se molesta por esta minucia de un hippie desaparecido por la Gendarmería; eso no es un asunto para los millones de argentinos que esperan, votan, bancan, militan y vuelven a votar “el cambio”, aunque en el medio se les aparezca una pancarta con el rostro de un desaparecido.

En este escenario, la cuenta que sacan los guiados por el gurú Durán Barba es simple: si repartiendo globos convencieron a una mayoría necesaria para que los vote y así poder llegar a la Casa Rosada, a la gobernación de varias provincias, incluida la de mayor jerarquía de esta Nación, y a centenares de municipios, es imposible que esa misma masa de votantes se preocupe en lo más mínimo por Santiago Maldonado. Electoralmente hablando, la desaparición forzada de un argentino importa poco menos que un pepino a quienes están dispuestos a seguir sosteniendo “el cambio”. 

El peor terreno para el gobierno

Luego está la disputa en el terreno político. Ahí la cosa se pone bastante más peluda para el oficialismo. Porque la otra parte del pueblo argentino -que no está dispuesta a permitir que un habitante de la República vuelva a ser víctima de la violencia de Estado- no deja de expresarse, de pedir explicaciones, y de preguntar ¿Dónde está Santiago Maldonado? 

Ante la incansable persistencia de esos argentinos que hacen una marcha, que hablan el tema con sus alumnos a costa de ser tildados de subversivos, que levantan una pancarta con la imagen del desaparecido, o que simplemente instalan el hecho en una sobremesa, el gobierno conservador-radical ha cedido algunos pasos importantes: 1) el propio Mauricio Macri tuvo que ponerse a hablar (o mejor dicho, balbucear) del asunto; 2) Patricia Bullrich se tuvo que mandar a guardar y cuidarse como de hacerse en la cama cada vez que la situación la interpele; 3) el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj debió viajar -era hora- hasta el lugar de los hechos; 4) ahora resulta que la familia de Santiago Maldonado existe.

Todo esto, y bastante más, es posible porque hay una porción del pueblo argento que no está dispuesta a sucumbir en el limbo humanoide que propone el discurso del cambio. Para muestra un botón reciente y local: el sábado último, por la noche, en la sala del Teatro Italiano de nuestra ciudad se realizó la presentación de “No hay dos sin tres”, el trío que integran Gaby Reynoso, Daniel Fittipaldi y Vanesa Provenzano. Al margen de que la actuación fue descomunal, descollante, en un momento, entre canción y canción, Fittipaldi trajo -sin estridencias, pero con firmeza- la cuestión al escenario y cerró su apreciación con una frase justa, certera: “si a alguno de nosotros nos pasara lo mismo, Santiago nos estaría buscando”.

La reserva está intacta

Es por estos episodios cotidianos, permanentes, que causan el mismo efecto que la gota de agua que horada la piedra, sumados a otras expresiones más numerosas, que el gobierno que representa a la decadente derecha criolla no puede imponer totalmente su criterio, no puede desaparecer totalmente a Maldonado.

Son esas actitudes, esos compromisos, más pequeños o más grandes, la única reserva que le queda a esta República para que Santiago Maldonado aparezca y se castigue a los culpables, a todos los culpables.