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  • sábado, 17 de abril de 2021

Un refugio llamado rock

24M / Por Gustavo Porfiri

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Un refugio llamado rock

Uno de los mecanismos de represión que puso en marcha la dictadura de 1976 fue la censura, la mordaza sobre las expresiones artísticas. En el año 2009, el Comité Federal de Radiodifusión(COMFER) -un ente creado por la Ley de Radiodifusión de la dictadura(22285/80)- dio a conocer documentos referentes a la censura de música durante 1976-1983. Repasando esas listas vemos «Amor libre» de Camilo Sesto, «Cara de tramposo, ojos de atorrante» de Cacho Castaña; «Loco por tu culpa» de Palito Ortega; «Tu cuerpo» de Roberto Carlos; «Preludio de amor» de Donna Summer; «Cocaine» de Eric Clapton, «Me gusta ese tajo» de Luis Alberto Spinetta; «Chamarrita de los milicos» de Alfredo Zitarrosa, «Triunfo Agrario» de Armando Tejada y Gómez y César Isella, «Te recuerdo Amanda» de Víctor Jara; «Las madres cansadas» de Joan Baez; «Gilito del Barrio Norte » de María Elena Walsh; «Compañera mía» de Alberto Cortez; «Estamos prisioneros» de Horacio Guarany; «Doña Fiaca» de Eladia Blázquez; «La bicicleta blanca», de Astor Piazzola y Arturo Ferrer; «Otro ladrillo en la pared» de Pink Floyd o «Canción de amor para Francisca y su hijita», de León Gieco, entre decenas más. Eran -según rotulaba el COMFER- «Cantables cuyas letras se consideran no aptas para ser difundidas por los servicios de radiodifusión». Claramente se aprecia que el criterio era ninguno, solamente el de reprimir todo aquello que oliera a popular.

Sin embargo, en semejante marco, hubo una respuesta inmediata que tuvo en el rock a una de sus avanzadas más claras y potentes. Esta variante de la canción argenta se transformó en el refugio de muchos jóvenes que tomaron al movimiento llamado “rock nacional” como una forma de resistencia, de encuentro. Toda esa efervescencia se potenció aún más durante la guerra de Malvinas, en 1982. 

A cuarenta y cinco años de aquella tragedia, bien vale recordar maravillas como “Canción de Alicia en el país”(Serú Girán), “Los Dinosaurios”(Charly García) o “Represión”(Los Violadores), “Para el pueblo lo que es del pueblo”(Piero) y “Como la cigarra”(María Elena Walsh) que nos ayudaron a quienes éramos jóvenes en aquellos tiempos a entender de qué se trataba. “No bombardeen Buenos Aires”(Charly García), “El banquete”(Virus), “Solo le pido a Dios”(León Gieco) reflejaron el “último acto” de la dictadura: la guerra de Malvinas. Claro que la selección es antojadiza; hay muchísimas más.

Casi medio siglo después, conviene recordar que -mientras secuestraba, torturaba, asesinaba e implantaba lo peor del neoliberalismo económico- la dictadura de civiles y militares ejercía una profunda represión cultural. Y allí estuvo el rock argento, resistiendo, empujando la puerta para que no se cerrara totalmente. ¡Gracias!