20:11 h. Lunes, 20 de Mayo de 2019

Qué mal lo estamos pasando

Los indicadores económicos son espantosos. No hay acuerdo ni pacto de caballeros que atenúe el daño del tejido social. Aiola va por la reelección y siembra su futuro inmediato más allá de Chacabuco. Los radicales están deprimidos porque la lapicera la maneja el jefe y ya no quedan lugares. La Variante Chacabuco y las rutas provinciales que nos rodean son el ejemplo de promesas incumplidas. Muchos se animan y aseguran:”qué mal lo estamos pasando”.

PANORAMA POLÍTICO​ Por Alejo Dentella  |  06 de Mayo de 2019 (10:51 h.)
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Ningún indicador económico demuestra que las brutales devaluaciones del gobierno de Cambiemos vayan a tener algún efecto positivo en la vida cotidiana de los argentinos. El panorama hacia adelante es desalentador. Desesperante en términos de su impacto en la economía real. No hay acuerdos ni pactos de “caballeros” que permitan atenuar el daño en el tejido social. La convocatoria al diálogo es mezquina y llega tarde. Nada será suficiente para evitar el fracaso de la alianza PRO/ Radical. Ni siquiera un triunfo en las urnas alcanzaría para reavivar las llamas del cambio prometido. 

Nuestro pago chico no es ajeno a la realidad. El gobierno abandona la ocupación callejera de cada fin de semana y muta hacia el contacto con vecinos que mantienen fidelidad o compromisos personales con la gestión. Son casos puntuales, acordados, guionados para sostener la imagen de un pasado que ya es remoto y se añora. En ese contexto, Aiola busca correr hacia adelante. Mientras pone en duda la posibilidad de la reelección presidencial, se suma a la campaña del precandidato radical de Avellaneda o hace lobby partidario para sostener al vicegobernador de la provincia de Buenos Aires. Un juego pequeño frente a una realidad que golpea con crueldad a los vecinos. Tan solo una apuesta en términos inmediatos y de supervivencia interna. Nada se condice con el apasionado discurso de pensar en un radicalismo superador para 2023. Ganar tiempo mientras se define el escenario nacional parece ser el único objetivo del momento. La gestión vive la languidez del amesetamiento y padece al macrismo en el recorrido de este camino que se empeñan en continuar. 

Hombre precavido

En medio de una crisis existencial de identidad, de pérdida de autoestima y con urgencias electorales inmediatas no es sencillo reinventarse. Mucho menos redoblar la apuesta. Pero así y todo ese parece ser el desafío del intendente Víctor Aiola. El trabajo está diseñado en dos planos. Por un lado, empatizar con el ciudadano común y de a pie a quien le reconoce que “la cosa está muy mal”. Mientras tanto intenta escabullirse de lo inmediato y busca correr hacia adelante. Son estrategias jugadas al límite. De alto riesgo piensa este cronista.

Este fin de semana volvió a ser evidente que no hay buen clima como para que el elenco oficial salga a plantar los tradicionales picnics de sábados con caras de felicidad. Una apuesta de márketing que pone en evidencia un voluminoso plantel de funcionarios públicos que posan sonrientes para la foto. No obstante sigue sin delimitarse la línea que divide lo viejo de lo nuevo. Por eso, este último viernes hicieron bombos y platillos con el viaje que casi un centenar de militantes radicales, realizó a la localidad de Avellaneda. Hasta allí fueron a acompañar a un empleado de Magneto, que se lanza a la política con el sueño de arrebatar un histórico bastión del peronismo. La recorrida continuó el día sábado cuando Aiola junto al senador Máspoli, fueron parte de la movida seccional que busca apuntalar a la Convención Burocra-Radical que se juntará en breve para confirmar que en 2019 habrá más de lo mismo.

El diseño de la estrategia libra batalla con las dificultades del momento. El Jefe Comunal de Chacabuco irá por su reelección como intendente mientras intenta fertilizar tierras para el aterrizaje futuro e inmediato.

Listas y nombres

El Concejo Deliberante continúa siendo parte del sueño para decenas de militantes boinas blancas. Mientras se espera una definición categórica del bloque de Cambiemos respecto a la reducción de las dietas de los representantes del pueblo, muchos siguen esperando ser el elegido. El viernes publicamos que el intendente Aiola tendría decidido que la actual directora de Derechos Humanos, Lara Molina, -militante del colectivo lgtbiq- ocupará uno de los primeros casilleros de cara a las próximas elecciones. Si a eso se le suma que el propio Jefe Comunal ya decidió el primer lugar de esa lista, las expectativas de los anotados voluntarios serán nulas o escasas. De esto tomaron cuenta varios de los que tenían pretensiones. “Que griten y zapateen” dice Aiola mientras deja claro que él es coleccionista de lapiceras y para eso las compra.

Brillan por su ausencia

El escenario oficial en la previa es desesperanzador. Se imaginaron tiempos donde mostrarían resultados de gestión y solo sería cuestión de peleas por la distribución de los frutos. Nada parece posible de aquel sueño amarillo que empalidece como un globo al sol. Chacabuco es la tierra donde las políticas del Gobierno provincial y nacional brillan por su ausencia. La construcción de la Autovía en el tramo que atraviesa nuestra ciudad está abandonado, el recorrido hacia Carmen de Areco nunca se inició, las rutas que dependen de Vidal siguen como cuando gobernaba Scioli a excepción del camino a Rojas, aunque también continúa paralizado. El campo ha tenido una supercosecha, pero la copa no se derrama en la Avenida Alsina y mucho menos en la periferia. La crisis es lo único nacional y popular porque atraviesa a casi todos, todas y todxs. Los jugadores del elenco oficial toman nota y hasta se enojan. Muchos se animan y repiten en coro: “que mal lo estamos pasando”.