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  • viernes, 10 de julio de 2020

“Psicólogos sociales y clínicos podríamos complementar nuestro trabajo” 

Diego Halle es psicólogo social y subdirector de una institución para niños y jóvenes con capacidades diferentes en La Plata. Hace 18 años que trabaja en el Área de Niñez y Adolescencia y se desempeñó conteniendo adolescentes que pasaron por situaciones delictivas. Es profesor del Instituto Ágora de Chacabuco, dirigido por Graciela Olivera. Se define como un entrerriano “camalote”, que navegó llevado por el Paraná hasta llegar al Río de La Plata, donde finalmente se estableció en Villa Elisa. Alfredo Moffatt, el referente más importante de la psicología social Argentina, lo señala como uno de sus “hijos dilectos”. Hoy, en el día del psicólogo social, compartimos esta nota a la que accedió mediante una videoconferencia.

“Psicólogos sociales y clínicos podríamos complementar nuestro trabajo” 

 

Por Andrés Colicchio

Sos psicólogo social, “entrerriano y argentino”, como dice el tema de José Larralde.

 

Sí, yo nací en Concepción del Uruguay. Los entrerrianos acostumbramos a dividirnos en dos clases: Los “sauces” y los “camalotes”. Los primeros son aquellos que fijan sus raíces y se quedan para siempre en la provincia. Yo pertenezco a los segundos, soy un “camalote” porque me vine con la correntada del río Paraná, el río más lindo del mundo, y el agua me dejó varado en el Río de la Plata, por eso me quedé por acá, en Villa Elisa. Pero siempre pensando en mi querida provincia y soñando con volver algún día para allá.

 

Alfredo Moffat, discípulo directo de Pichón Riviere, padre de la psicología social en Latinoamérica, te define como un “hijo suyo”. 

 

Es toda una responsabilidad transitar distintos lugares donde uno trabaja, dar clases y dar charlas con esa mirada de Alfredo Moffatt. ël siempre bromea con el tema de su vejez, de su muerte, de alguna manera él va asumiendo que en algún momento su final va a llegar. Y él dice “mirá que yo los voy a estar mirando, eh”. Agradecido de que me tenga en esa consideración.

 

Contá para quienes no estén interiorizados qué es un psicólogo social y cuál es la diferencia respecto a un psicólogo.

Primeramente, nosotros trabajamos al igual que la psicología clínica el comportamiento de las personas. Pero a diferencia de ésta, vemos a un sujeto que construye su subjetividad a partir de su interacción con el medio y con grupos humanos. Por eso la psicología social estudia la dinámica grupal que se genera a partir de los vínculos que ocurren entre las personas. Mientras que los psicólogos analizan individualmente y centran su atención en la sexualidad y en el inconsciente, utilizando la palabra como medio para que el paciente exprese lo que le pasa y resuelva el problema, nosotros utilizamos además de la palabra otros tipos de lenguajes, como el corporal, y promovemos la acción como medio para lograr llegar a la salud mental mediante un proyecto de vida que siempre debe estar enmarcado en algo colectivo, no individual. Por eso trabajamos con lo que llamamos “grupos operativos”.

Mirando a través de nuestra teoría, consideramos que cada persona vive en una temporalidad, que a determinadas personas a veces esa temporalidad se les rompe, enfermándolos. Los depresivos, por ejemplo, quedan estancados en el pasado y no logran proyectarse al futuro, quedan suspendidos y no pueden avanzar. Los paranoicos, le tienen miedo al futuro, terror a lo que pueda venir, lo que tampoco les permite avanzar. Otros viven suspendidos en el presente, sin posibilidad de proyectar ni de mirar hacia el atrás, su historia. La mejor manera de que logre alguien la salud mental es a través de un proyecto de vida que le dé un sentido a esa temporalidad, que la organice y que la lleve a la acción. 

 

Históricamente hubo una persecución de los psiquiatras a los psicólogos, inicialmente no los aceptaban. ¿Ustedes los psicólogos sociales tienen problemas a la hora de desempeñarse como tales?

 

De la misma manera que a la psicología le costó imponerse como ciencia, debido a la resistencia que tenía en los ámbitos académicos de la psiquiatría, hoy los psicólogos nos resisten a nosotros. Me tocó compartir un panel en un programa televisivo con una psicóloga. A medida que yo iba desarrollando mi discurso, ella iba asintiendo en la mayoría de mis aseveraciones, pero me iba llamando de diferentes maneras: “como bien dice el sociólogo”, “como correctamente afirma este trabajador social”, nunca me llamó “psicólogo social”. Eso define sencillamente la resistencia de las escuelas de psicólogos hacia nosotros. Es una pena, podríamos tranquilamente trabajar complementándonos. De todas formas a mí nunca me gusta autoreferenciarme como psicólogo social, primero soy humano, no me cuelgo del título, porque mi título es fácil de descolgar debido a esto. Siendo que Pichón Riviere fundó la psicología social en Latinoamérica antes de que se establezca y consolide la psicología clínica, lo que sí me gusta es definir a la psicología social como mi oficio. Por ejemplo, yo digo que soy un psicólogo social que a veces trabaja de subdirector de una institución para chicos con discapacidad, otras soy un psicólogo social que ejerce la docencia, etc.