10:04 h. Miércoles, 16 de octubre de 2019

La primera del año

Por Alejo Dentella

PANORAMA POLÍTICO  |  08 de julio de 2019 (19:41 h.)
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Últimos treinta días para la previa a la primera cita en las urnas. Mientras el peronismo tratará de destrabar parte de un viejo intringulis, Aiola se mostrará como el que más chance tiene para gobernar hasta el 2023. Ciminelli es un actor central para la última carta que se juega la vieja Liga Federal. Julieta Garello es la emergente de una explosión que llego para quedarse. Martin Carnaghi deberá ratificar su condición de primer espacio opositor o de mínima mantener su volumen electoral. La avenida del medio se perdió en el laberinto de las roscas y las dudas existenciales. Por voluntad y coraje de unos cuantos, la izquierda llega con dos opciones. Verde, que te quiero verde. ¡Largaron!

A partir de mañana comienzan a correr los últimos treinta días previos a la Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Las expectativas estarán puestas en focos diferentes. Mientras el peronismo va tímidamente a intentar resolver una parte de su intríngulis interno, el actual intendente Víctor Aiola aprovechará esa grave distracción y se mostrará cómo el único con chances serias para gobernar los próximos cuatro años. Los resultados finales, únicos e irrepetibles salen de las urnas. Respetan la voluntad popular, son implacables. No obstante es parte del folclore, son gajes del oficio, hacer pronósticos, tirar al boleo o intentar arrimar la apuesta aunque más no sea en la línea del medio. Por ahora presentamos a los que buscan el título.

Frío, frío

No es una sensación térmica ni expresión de mala onda. La campaña electoral 2019 en Chacabuco se presenta como una de las más opacas desde la recuperación democrática. El peronismo como principal fuerza política opositora llegará diezmado en su frente interno. Hay una generación que con con sus más y sus menos realizó su aporte pero no pudo o no quiso planificar el día después. La renovación es una mezcla porfiada de recambio generacional. Alguito como para pensar que habrá futuro. En ese contexto la candidatura del peronismo histórico es resultado del último intento por la supervivencia. Algo así como la instancia previa a la atomización que está latente. Ricardo Ciminelli ha decidido poner el cuerpo en medio de las peores tempestades. Barrientos termina su mandato como legislador, Golia fue ninguneado por viejos amigos de otros tiempos y Domínguez va y viene de Europa como si fuera un capitán de a bordo casi ni enterado de que hay elecciones en la Argentina. Aquella gran maquinaria electoral es apenas una suma de voluntades dispuestas a dar la última batalla. Ciminelli le pone seriedad a la cosa. Contiene y marca límites. Aspira a defender la dignidad de un espacio del que formó parte desde el día cero, hace más de veinte años. Sabe que los resultados mandan, es un cuadro político de los que no abundan o mejor dicho, de los que escasean. Las PASO y las generales estarán atravesadas por su impronta. Un dirigente que no derrocha alegría ni enamora, pero contagia la sensación permanente de que no todo está perdido ni podrido. No lo actúa, lo respira y se siente. 

 

Bienvenido el cambio

Una candidata mujer entre medio de tanto machirulo. Sin recursos económicos y destratada por los propios. Julieta Garello se abre camino impulsada por los vientos de un lucha que llegó para quedarse. Militante de tiempo completo, por genética y convicción abraza la causa de la participación, del compromiso con el conjunto. Lo hace desde una perspectiva en la que no hay lugar para matices. Levanta las banderas que muchos esconden, pone en palabras lo que otros callan. Le sobra valentía y convicción, no es poco, es mucho. 

Martín Carnaghi sale con el número 2. Tiene validado su título, lo ganó en el 2017. El PJ lo elige como rival, lo necesita para demostrar que lo de la legislativa anterior fue solo un traspié por la confusión del conductor. De mínima, debe mantener el caudal electoral de la última elección, de máxima, volver a ser el opositor mejor posicionado. En la previa a está competencia le tocó una de cal y una de arena. Logró un cuarto lugar en la lista de diputados provinciales para una joven de 26 años que milita en su espacio político. A Micaela Olivetto le sobran méritos a pesar de su corta de edad, se quedó con una banca por la que peleó a brazo partido el dos veces intendente y exlegislador Darío Golia. La mala es que la proscripción inicial que sufrió Julieta Garello se la achacan directamente a Carnaghi. Nobleza obliga, este escriba descree de que eso pueda haber ocurrido, de cualquier modo está claro que fue una decisión maliciosa de la Junta Electoral del Frente de Todos y ahí no manda ni Julián Domínguez ni Pancho Bruno.

Largaron 

La avenida del medio se perdió en el laberinto de la rosca y las dudas existenciales que de un lado y del otro militaron Hugo Moro, los margaritos y los radicales desencantados. Por fortuna y valentía de unos cuantos, hay para otros gustos. Por la izquierda avanzan con una oferta en dos variantes. La campaña, como las primeras mañanas de julio, está muy fría. De cualquier modo vale destacar el aporte que están dispuestos a hacer los protagonistas. Semáforo rojo, que pasa a verde, ¡largaron!. Suerte en está nueva competencia. La primera del año.