07:50 h. Jueves, 23 de enero de 2020

“Presidente, confíe en su pueblo”

Crónica desde Plaza de Mayo - por Martina Dentella  |  11 de diciembre de 2019 (01:22 h.)
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Imágen: Télam
Imágen: Télam

El humo de las parrillas hace llorar a un par. El calor no da tregua. Desde dos canillas de un camión sale agua a borbotones, habilitadas para soportar lo que queda de la tarde. Aunque muchos prefieran brindar con cerveza. 

“Viva Perón carajo”, grita un varón al pasar. La Plaza es territorio de libre expresión, contenida en letargo que llegó a su fin. Parejas, niños y familias enteras celebran. Mala fama está tocando de fondo y Javier Calamaro se prepara para tomar la posta después. 

Las remeras dicen Volvimos, dicen que La patria es el otro, dicen que No fue magia, le dicen a Macri: chau. El resto canta y aseguran convencidos que Néstor vive en el pueblo. Esta mañana, el presidente lo mencionó tres veces en su discurso inaugural, y ahora su cara vuelve millones, se replica en las banderas, en los cantos y en la memoria. 

El gabinete de ministros de Fernández jura a pocos metros de la Rosada, y se inauguran en ese acto nuevos ministerios, y se incorporan los vitales y urgentes. 

No quedan más. Venta récord de choripán. Las parrillas solo ofrecen paty, jamón y queso. Nada más. 

Esta mañana Alberto Fernández dijo que las respuestas sin preguntas son como árboles sin raíces, y que solo en el encuentro entre las preguntas y las respuestas nuestras palabras adquieren vida real. Acá, en esta plaza el pensamiento colectivo quisiera saber cuánto tiempo seremos así de felices, si llegará la solidaridad de los sectores mejores posicionados para salir adelante, si serán capaces de sostener la unidad por el bien común. Y si habríamos aguantado cuatro años más. 

Pero es tiempo- al menos solo por este día- de celebración. De miradas cómplices y urgentes que llegaron hastiadas, casi como conteniendo la respiración. 

Y para sostener ese grito colectivo, y que las horas no le ganen a la moral de estar de pie, cada tanto la multitud canta “Alberto Presidente”, en un intento de creerlo y de hacerlo tangible, de volverlo, con el canto, realidad. 

“Este es es mi dueño y el de muchos más

esta es mi casa donde quiero estar”. 

Suena en vivo el amigo del presidente, David Lebón.

Y después una que conocen todes: 

“Quisiera que esto dure para siempre,

casi tanto como una eternidad”

Flamean las banderas, el sol comienza a descender y lxs Fernández están por llegar. Lo dicen quienes miran sus teléfonos. Lo anuncian y lo saben los que están desde el mediodía al rayo del sol. “En twitter dicen que ya llegan”, grita uno con un auricular. 

Cristina se ve, desde lejos, diminuta sobre el escenario y más grande en la pantalla. Luego enfoncan al Presidente Fernández, y todas gritan, todos gritan. 

Dos niñas saltan siguiendo al conjunto y  sonríen, aunque no saben por qué. 

El presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner salen juntos al escenario a saludar a quienes durante toda la tarde los esperaron en la fiesta frente a la Casa Rosada, o ahora “la casa común”. 

La multitud hace y pide silencio cuando Cristina Fernández empieza a hablar. 

Le habla en directo y en castellano al mismo pueblo que despidió en la misma plaza el 9 de diciembre de 2015, y ahora se lo encomienda al nuevo presidente. 

Lo más importante se lo dice al Presidente: “Quiero decirle que usted ha iniciado su gobierno con muy buenos augurios. Ha decidido que esta plaza a la que habían enrejado como un símbolo de división entre pueblo y gobierno, usted ordenó que se retiraran las rejas, pero además es muy buen augurio el mensaje que hoy usted ha dado en la Asamblea Legislativa a su Pueblo. Confíe siempre en su pueblo, no traiciona, solo pide que lo defienda y represente. No se preocupe presidente por las tapas del diario, preocúpese por llegar al corazón de los argentinos y siempre estarán con usted. Nunca lo olvide”. 

Alberto Fernández inaugura el título más importante de la política con un discurso sin medias tintas. 

"A la meritocracia del individualismo, vamos a imponer la solidaridad que siempre nos hizo vivir. Somos un movimiento político que nació para ser solidario con el prójimo. Los que cayeron en el pozo de la pobreza, los chicos que no pueden ir a una escuela, ellos serán los únicos privilegiados...En la Argentina que se viene se terminaron los operadores judiciales, los operadores de la inteligencia, los jueces que se prestan y los linchamientos mediáticos que todos los días soporta...Empezaremos a escribir un tiempo en que lo más importante es que produce y trabaja y vamos a desterrar la timba financiera. Lo voy a hacer con Cristina, con Sergio, con Máximo, con Wado, con Santiago, con todos...Decían que no volvíamos más, pero volvimos y vamos a ser mujeres... ¡mejores!"

Se termina el tiempo de matar por la espalda. Se termina el tiempo de la persecución ideológica. Se termina el tiempo de la timba financiera. Se terminan los beneficios para los amigos del poder. Se termina el sometimiento. Empezó el tiempo de lxs Fernández. Empezó el tiempo de todxs. 

Y todxs, en esta plaza, lo saben.