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  • viernes, 10 de julio de 2020

La política al quirófano

Cómo funciona en la práctica el gabinete reducido. Alejo Pérez maneja las cuestiones políticas domésticas y Nerón Chari decide el destino de los números y también de los funcionarios. Aiola afloja con la fase cinco pero habla de “intervención a Vicentin y que devuelvan la que se llevaron del Banco Nación”. Buena música para los oídos de Alberto y de Axel. Trinan los gorilas. Se acumulan 20 años de fracasos en el manejo de la administración pública. Chari juega a todo o nada. El Hospital es un caso testigo del cambio matricial. Tiene por delante un semestre, porque después al excel lo condiciona la política.

 

 Por Alejo Dentella

La política al quirófano

Aquello de que el nuevo gabinete municipal sería reducido y compacto, parece cumplirse en su espíritu, aunque no en el número de funcionarios que todavía pasan por el cajero a cobrar por servicios que brillan por su ausencia. El intendente ha decidido ceder en el actual Secretario de Gobierno Alejo Pérez, el manejo de la relaciones públicas y el monitoreo de las acciones políticas domésticas. En paralelo, hizo una delegación expresa de poder en el Jefe de Gabinete, Nerón Chari. En ese despacho se define el destino de los fondos públicos y el porvenir inmediato de cada colaborador. Chari, con la misma certeza de un excel, había pedido seis meses para tener una foto completa del funcionamiento de la administración municipal. O mejor dicho de la no administración municipal, que después de cuatro años en el poder los llevó a declarar su propia emergencia económica.

 

Tomando envión 

Es de manual que en cada coyuntura de dificultades, Aiola necesita tomar distancia y delegar para correrse. Cuando recupera perspectiva, gana iniciativa y comienza el nuevo ciclo de construcción política. Desde ese lugar decide, en contra de su expresada voluntad, entrar en una fase cinco adaptada y de esa manera mejorar parte de la sintonía fina con su electorado duro. Aunque por otro lado y en un claro mensaje de autoridad, manda a tomar las imágenes de los que marchan “por la república” para luego enviarlas al Juzgado Federal de Junín. En paralelo y por si quedan dudas, el último viernes en una entrevista con este diario habló de la “intervención judicial” a la empresa Vicentin. Aunque conjugó mal, después aclaró, y lo remató diciendo que “el Estado debe recuperar lo que le deben y hay que investigar a dónde fue la plata que recibieron del Banco Nación”. Más allá de la cuestión semántica, está claro que mientras delega la coyuntura, se prepara y posiciona para la batalla que viene. No hay 2021 con las cuentas en rojo y no hay posibilidad de fondearse en serio si no hace sonar algo parecido a la música del pueblo. De ésta se sale con recursos y protagonismo del Estado. Con impuestos a los ricos y maquinita. Fernández y Kicillof son destinatarios de recurrentes mensajes de aprobación. Más parecido a Larreta. Lejos de Bullrich o Fernando Iglesias. Los gorilas trinan.

 

Llegan las “renuncias”

 

Estaba cantado, era cuestión de tiempo. El formato del nuevo gabinete se viene horneado a fuego lento. Los que están o los que pueden venir, deben entrenar sus músculos al formato de gestión que se pretende aplicar. La “renuncia” del Director del Hospital Mariano Frassa, no fue producto del recambio natural o la fatiga muscular. Tampoco será la última. Nerón Chari le dijo a Aiola para qué venía. En el medio lo sorprendió la pandemia y debió lidiar con cuestiones imprevistas. Ahora desde la jefatura de gabinete, con el enfermo grave, pero con temperatura controlada, empezó la arriesgada tarea de la cirugía. Atenti porque el ataque a enfermedades crónicas puede tener efectos colaterales o adversos.

 

Nada es igual

 

Se puede, o no, coincidir con la hoja de ruta de Chari. Lo que no se puede poner en dudas es que la administración del municipio necesita modificar su matriz o seguirán décadas de fracasos que después se reflejan en las carencias de políticas públicas para los vecinos. Hace 20 años que se suda la gota gorda para pagar sueldos y aguinaldos. Desde el inicio de la administración de Recalde hasta estos días, todos los fines de mes suena la misma cantinela. Mientras tanto, en años pares se entra en cesación de pagos y en los impares, se tira la casa por la ventana para ganar elecciones. O intentarlo. Así venimos y así llegamos a este punto, con los últimos cuatro años de Aiola incluído. En ese contexto, nadie duda de la necesidad de poner patas para arriba la forma de administrar. Claro, que no es lo mismo mover funcionarios políticos, que encarar un cambio matricial en tiempos del coronavirus y las arcas vacías.

 

 

A matar o morir

Chari juega a todo o nada y no está mal la estrategia. Cuando al problema le puso vocabulario de la medicina, lo demás fue con palabras de experto. “Un paciente extremadamente grave requiere que lo estabilices y después te jugás a salvarlo”. Le aconseja el jefe. “Para eso debo meter el cuchillo y hasta que duela”, responde el cirujano. Y ahí va. Y como un capricho del destino, el sistema de salud es el primer órgano intervenido. Tener un hospital municipal es la justificación técnica de los mayores ingresos coparticipables. Pero por ahí también se van enormes partidas presupuestarias. Muchas se escurren por el colador de la ineficiencia y de las malas costumbres. El Estado pone los recursos, y los profesionales facturan. A veces ni eso. Sólo cobran. Y el Estado sigue poniendo

Seguramente que esta primera intervención “a fondo” sirve como caso testigo y al calor de esta experiencia llegarán nuevos turnos para el quirófano. Mientras tanto, son infinitos los reclamos de proveedores, contratistas, funcionarios pintados por falta de autorización de presupuestos y el salario de los empleados que cada vez alcanza para casi nada. Las presiones y los reclamos serán interminables. La paciencia, finita. El super secretario deberá hacer gala de su oficio para capear la tormenta en este semestre. Después llegan los tiempos de la política, donde las pantallas cuadriculadas ceden frente al “populismo”.