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  • domingo, 12 de julio de 2020

En la piel de otro género

¿Quién es Kornel Filipowicz? / Por Martina Dentella 

Hace un año atrás, miles de mujeres resistimos el frío de las calles durante toda una noche. En la primera mañana, con un sol abrigador celebrábamos la media sanción en Diputados de la ley de interrupción Voluntaria del Embarazo. El colectivo de gerontes del Senado nos negó la posibilidad de acceder a un derecho que zapateamos desde hace más de cien años. El aborto siempre fue un secreto a voces. Los abortos siempre se practicaron a escondidas, entre el dolor y la vergüenza. ¿Cómo narra un aborto un hombre en 1960?.

En la piel de otro género

Llegamos a los libros recomendados por otras personas o por otros libros. Un romance de provincias tiene una tapa soñada. Rayada. Negra, amarilla y blanca. Por eso lo compré.

Provincias es lo que en Argentina denominamos “el interior profundo”, los pueblos del interior, y como buena provinciana me entusiasmó. 

Estaba un poco frustrada, sin encontrar rastros de la vida de Filipowicz. Empecé a seguir a la editorial por las redes sociales para bucear en otras profundidades, pero solo través del prólogo que escribe Adam Zagajewski pude conocer algo más sobre él. 

Cuenta que fue reclutado, que participó algunos enfrentamientos contra los alemanes, que lo detuvieron y que logró fugarse a Cracovia. Participó de la resistencia antinazi y fue enviado a los campos de concentración de donde logró escaparse, con todo lo que implica atravesar por esas situaciones, hambre, sufrimiento, frío penetrante. 

Sobre su escritura, dice que en cierta forma está dotada de un modo más femenino, que dejaba que las ideas brillaran solo levemente, como el sol en un día nublado de otoño. Maravilloso. 

 Dice, también, que en la prosa de Filpowicz lo importante es la observación, de la gente, de las cosas, y tenía el convencimiento de que en provincias, es decir, en los pueblos chicos, en el interior, se observa mejor, que allá todo es más calmado, más lento, y en consecuencia más visible.

Filipowicz narra la historia de una mujer joven condenada a los convencionalismos sociales de provincias, que cuando se dispone a romper los márgenes, es víctima de una situación atroz, pero a la vez tan repetida en la vida de las mujeres a escala universal.

Wisława Szymborska, nobel de literatura, fue la segunda esposa y el gran amor de Kornel Filipowicz. Y lo interesante en esta historia atípica de un hombre eclipsado por la figura de su mujer, es su capacidad de describir la problemática del aborto, siempre secreto a voces en la vida  de los pueblos. Los abortos siempre se practicaron entre el dolor y la vergüenza. ¿Y Cómo narra un aborto un hombre en 1960?. Evidentemente él fue capaz de ponerse en la piel de otro género. En 1960, y en plena ocupación de su pueblo escribe: 

“...La sociedad de una ciudad pequeña cree que tiene derecho a saberlo todo, clasificarlo todo y a decidir si el asunto constituye un secreto a voces…”. 

Y más adelante, en un diálogo entre dos jóvenes amigas recrea esta situación: 

-Irena, ¿qué harías tú si te pasara algo así?

-Yo procuro que no me ocurran esas cosas. Una vez tuve esa mala suerte pero el doctor Dobrucki fue todo un caballero. 

-Dime Irena, ¿cuánto cuesta?

-En estos momentos puedo prestarte quinientos eslotis, es todo lo que tengo. Hay unas inyecciones especiales, pero son muy difíciles de conseguir. Aparte de eso hay mil métodos que han empleado nuestras madres y abuelas, pobres. Sobre todo, la quinina. Y por último la señora Orlowicz, calle Kasztanowa veinticuatro. Todas las mujeres saben esa dirección, solo el padre Ryba se esfuerza por no enterarse de la existencia de la señora Orlowicz. 

-Yo no iría donde esa señora. 

-Yo tampoco. Dice que lo hace con unas agujas de punto que guarda en el cajón de las medias.  

 

Editorial: Las Afueras

Ilustración: Mora Dentella