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  • domingo, 12 de julio de 2020

Pensando en el barrio 

"En América Latina prevalece la cultura del privilegio, que naturaliza las desigualdades y la discriminación" explica Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en el programa Conversando con Correa(RT) y orienta a este escriba en cuanto al contenido de su columna semanal.

OPINIÓN / Por Gustavo Porfiri

Pensando en el barrio 

Las condiciones estructurales de la economía en América Latina se hacen más visibles en este momento marcado por la pandemia de coronavirus. La tan mentada “post pandemia”, por estos pagos se convierte en una amenaza de aumento de la desigualdad y de la pobreza extrema que ya se manifestaban sobre toda la región antes de que llegara la peste.

"Esta pandemia, en realidad, debería ser un punto de inflexión para la región, para que repiense nuevamente su desarrollo a profundidad", indica Bárcena, señalando que América, actualmente, "es el continente más desigual del mundo. No el más pobre, pero el más desigual". 

Voces caribeñas

Recientemente, durante la Cumbre Virtual de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que urge la cooperación y la solidaridad ante la crisis multisectorial, en particular en el ámbito económico, que amenaza tras la expansión del virus SARS-CoV-2 en la región y el mundo. “Nadie duda de que quienes sufrirán más las consecuencias son las naciones del sur”, expresó el jefe de Estado cubano, y profundizó: “en particular aquellas que cargan con el pesado lastre del subdesarrollo, el endeudamiento y las medidas coercitivas unilaterales, impuestas en el contexto de un orden internacional injusto que compromete el desarrollo sostenible de sus pueblos”.

El mandatario rechazó los efectos del cerco económico y financiero de Estados Unidos “por atentar contra el desarrollo de naciones como Cuba, Venezuela y Nicaragua”. "Desde principios de año asistimos a una dolorosa clase de economía política global cada vez que cerraron los puertos, cada avión que no encontró pista para aterrizar, cada especulación financiera para obtener medicamentos o medios de protección que todos necesitan. Esta política es una expresión de egoísmo e injusticia de un sistema cuyo único fin es enriquecer minorías a costa del sufrimiento de las mayorías", denunció Díaz Canel.

Medidas concretas para un futuro inmediato

Volviendo a las apreciaciones de Alicia Bárcena, la dirigente de la CEPAL anticipó que "la pobreza va a aumentar de 186 millones a 215 millones de personas" en nuestro barrio planetario. Esa cifra es casi igual a toda la población de los países sudamericanos, exceptuando a Brasil. Para combatir esta cruel realidad, propone, en primer lugar "la provisión de un ingreso básico de emergencia". En segundo lugar, "complementar este ingreso básico de emergencia con vouchers alimentarios o con un ingreso adicional, sobre todo para los que están en extrema pobreza, que son los que no alcanzan ni siquiera al mínimo nivel de alimentación". Y por último, "un apoyo a la pequeña y mediana empresa", para "mantener también el tejido productivo".

Todo esto suena lindo, pero…¿de dónde saldrían los recursos para toda esa asistencia? Desde su perspectiva, Bárcena propone disponer de un "espacio fiscal suficiente" y recurrir a soluciones internacionales tales como "detener el pago de los intereses" de la deuda en algunos países, y en otros directamente "hacer una quita" de esa carga.

Aquí conviene señalar que -según el enfoque de la CEPAL- la salida para los pueblos que habitan estos territorios dependerá en gran forma del comportamiento(¿indulgencia?) de la “comunidad internacional”, de los “organismos de crédito internacionales”, etcétera… En fin, que más que en nuestras manos, pareciera que nuestro futuro descansa en decisiones ajenas. "Cuando esta pandemia finalice, los países más ricos deben ayudar a los más débiles” es una frase que, palabras más o menos, hemos escuchado en boca de diferentes líderes globales. ¿No es dejar nuestro destino demasiado librado a la voluntad de los otros? ¿Qué garantías hay de que, en el marco de este mundo atrapado en las garras del capitalismo hiper financiero, los países centrales vengan al socorro de sudacas y bananeros?

Los hermanos sean unidos

"El problema que yo veo -opina Bárcena- es que nuestra región está muy desunida". "No hemos sido capaces de unir posiciones y voces ante la comunidad internacional, y eso me parece muy importante, porque si cada país cree que va a resolver sus problemas individualmente, eso no va a ser así", sentencia la secretaria ejecutiva de la Cepal.

Al respecto, el continuador del liderazgo revolucionario de Fidel y Raúl Castro, sugirió: "debemos identificar las potencialidades de cada uno en función de la integración económica y regional que prioricen la complementariedad produciendo cada país lo que le resulte más competitivo e intercambiar bienes y servicios". 

La cuestión de la integración de las repúblicas ubicadas al sur del Río Bravo estuvo muy presente en el discurso de los líderes del siglo XIX. “La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”, dijo Simón Bolívar. “Divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares, y concluyamos nuestra obra con honor”, aportó el General José de San Martín. Estas reflexiones de nuestros máximos libertadores son un punto de partida ineludible para pensar la América Latina de la post pandemia.