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  • sábado, 17 de abril de 2021

Pactos preexistentes y futuro electoral

La interna del radicalismo provincial impactó en el ámbito local. Aiola, Máspoli y Rodrigo aportaron un descomunal aparato y no llegaron a juntar 600 votos. Los seguidores de Posse arrimaron casi 300 voluntades. Uno de cada tres radicales no apoyó al Intendente en su disputa para llegar al Comité Nacional. Festejos exagerados y las lecturas del día después. Camino a las legislativas, Ignacio Orsini es número puesto. Si la gestión no levanta vuelo, el apellido será marketing forzado. Maria del Valle (Nana) Aiola puede dejar segundo a Orsini y la mesa partidaria levantará la mano solo para aprobar. La renovación de la banca del Senado, el sillón del BAPRO y la posibilidad de un futuro electoral basado en nuevas alianzas.

Por Alejo Dentella

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Pactos preexistentes y futuro electoral

Las elecciones internas de la Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires fueron una probeta para el diagnóstico de lo que viene. También el reencuentro del centenario partido con algo de sus mejores tradiciones. Una zamarreada al elefante que desde hace una larga década duerme al abrigo de los privilegios para unos pocos. En los comicios del domingo 21 casi se triplicaron los votos respecto a la última disputa interna que ocurrió hace mucho tiempo. El volumen electoral se desdibuja en una provincia habitada por más de 15 millones de habitantes, pero tiene un valor testimonial importante y puede impactar en el interior de Juntos por el Cambio. En cualquier caso hay que mesurar el optimismo, aunque está claro que el escenario es otro. Se redujo el margen de maniobra para aquellos que pusieron al radicalismo de rodillas durante el gobierno macrista.  

En Chacabuco, el candidato opositor Gustavo Posse obtuvo una holgada minoría frente a todo el aparato de poder que se sostiene con recursos del Municipio, del Senado provincial y del BAPRO. Según la lectura de esos resultados, se confirmarán los pactos preexistentes o se definirá un nuevo esquema de poder para establecer el futuro electoral inmediato.

 

El equipo invisible

 

Víctor Aiola, Agustín Máspoli y Diego Rodrigo conforman la conducción de poder de la UCR local. Como al Don Pirulero, cada uno hace su juego. Los encuentros son casuales, esporádicos y breves. A buen entendedor pocas palabras es el eslogan de la sociedad. Desbalanceada en los aportes, se quejan los militantes ultraaiolistas. Solo el Intendente integra el patrimonio electoral y el trabajo territorial. Prueba de ello es el anémico padrón de afiliados con el que llegaron a esta interna. Diseñado para las épocas de cumplir con las expectativas del peronismo. Mucha rosca, poco territorio, buena vida para algunos y lejos de la gente. La pregunta que ronda en los días posteriores al comicio es ¿cómo sigue la historia?.

 

No es conveniente la interna

Diego Rodrigo reapareció en la vida pública diciendo que no era conveniente una elección interna, aunque aportaba nombres para la lista local. En el mientras tanto, Mariano Cámera, asesor del BAPRO y militante radical, se sumó, junto a una parte del viejo grupo de Superación, a la campaña de Posse. Cuatro días después de "conocido" el ajustado resultado que manejó el Salvadorismo, Rodrigo se identificó con Abad y se soldó a Víctor Aiola y Agustín Máspoli.

 

Lectura del resultado

Apenas se contaron las boletas en el orden local, donde sólo había competencia provincial, Aiola utilizó una desmedida euforia para expresar sus emociones. No tuvo en cuenta que quienes trabajaron por la candidatura de Posse se habían acercado a saludar con cordialidad y respeto. Tampoco registró que uno sobre tres radicales no acompañaron su candidatura a la mesa nacional de la UCR. En los días posteriores fue mutando su discurso, hoy más parecido al que militaron Freddy Storani y Martín Lousteau durante toda la campaña. 

 

La precaria virginidad

La elección interna del radicalismo de Chacabuco, y los resultados posteriores, pasaron inadvertidos para el vecino de a pie. La lectura obligada es para un puñado de profesionales, militantes rentados y aficionados de las cuitas políticas. Aiola junto a Máspoli y Rodrigo concentran y despliegan el 100% del aparato económico al que se accede a través de la estructura partidaria. Son los únicos con cajas, presupuestos y recursos para definir y condicionar voluntades. Aun asi, apenas sumaron algo menos de 600 votos frente a los casi 300 que acompañaron el desafío del intendente de San Isidro. De nuevo, al menos uno de cada tres miraron para otro lado. 

 

La lapicera 2021

En pocas semanas hay que empezar a anotar los nombres de quienes integrarán las listas de concejales. También se renuevan la banca del Senado y el sillón del BAPRO. En los chimenteros oficiales aseguran que Aiola tiene decidido jugar con Ignacio Orsini como cabeza de lista. Si la gestión municipal no sale de su estado crítico, el apellido Aiola sería un salvavidas. En tal caso, Maria del Valle (Nana) se pondría la uno y Orsini la dos. Los radicales serán espectadores desde la tribuna y solo esperan un milagro para ver si opinan. Entre las PASO y las generales del 2019, Aiola mostró una enorme capacidad para reinventarse. El libreto funcionó pero ya es manual en desuso. Ahora deberá dar señales claras de quiénes serán sus aliados para esta nueva etapa. Si es que hay una etapa nueva.