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  • lunes, 10 de agosto de 2020

Otro fin de año gasolero

Como todos los años, Cuatro Palabras se acercó a conversar con algunos comerciantes de Chacabuco, para conocer el termómetro de las ventas en la previa a Navidad y Año Nuevo. Los consultados coinciden en que se nota la escasez de efectivo a la hora de hacer las compras y quienes tienen la posibilidad, eligen las cuotas con tarjeta de crédito a largo plazo. Además, también comparten el criterio de que la inflación ha impactado significativamente en los precios, y aseguran que deben hacer algunas concesiones para poder recuperar el capital invertido a lo largo de los últimos meses. Unas fiestas gasoleras.
Otro fin de año gasolero

 Rosana Datri, propietaria desde hace treinta años del local de ropa Córner, aseguró que si bien diciembre no es parámetro respecto al resto de los meses “este año estamos trabajando a fuerza de promociones, descuentos, tarjetas, porque si no está todo bastante inaccesible”. En ese sentido, explicó que los clientes “han aprovechado en los primeros días mucho el contado porque el descuento que hacemos es mayor, hay realmente un descuentazo, me mantuve, me tuve que mantener porque no me quedaba otra”. Rosana, que se ha dedicado toda la vida al comercio, asegura que en estos últimos años “las redes sociales ayudan mucho, publicás descuentos y vienen directamente a buscar esas prendas”.

Corner, este año, ha arriesgado por traer algunas marcas a la ciudad con la intención de atrapar a otro público. Rosana explica que “la clase media realmente anda muy mal y le cuesta aunque las prendas estén baratas, por eso tomamos el riesgo, pero estamos con el 25%, con el 30%”. “Esperemos que 2020 venga con un plan económico que colabore con la industria textil, que como a todas, a un montón, el sector textil la pasó mal”, dijo.

Fabiana Rodrigo es la segunda generación en Maryan Boutique, y aseguró que “Este año fue bastante más flojo que el anterior y muy desparejo, hay días que parece que repunta la venta y es como que te agarra la alegría de ‘arrancamos’ y después por ahí durante tres días no se vende nada”. Lo que ha centralizado las ventas, según Fabiana, fueron las promociones con tarjetas, “sobre todo las del Banco Provincia, porque hubo promociones del 30%, 40% de descuento, entonces la gente aprovecha esos dos días, pero para el comerciante es bastante malo porque después, el descuento que nos hacen es enorme y la ganancia se achica muchísimo, pero es una manera de poder vender”.

Este año, las entrevistadas coinciden en que la gente elige menos el pago efectivo, y que al haber tantos descuentos con tarjeta, “te piden también descuento en efectivo”. “Un poco los comercios tenemos que acostumbrarnos, porque el débito te descuenta entre un 5 y un 7%, perdés, yo no cobro recargo es como el pago en efectivo, pero pierdo” dice Fabiana, y asegura que el negocio funciona, en parte “porque no tenemos empleados de este lado, del lado de hombres (Roal Sport) hay solo una empleada, entonces es mucho más fácil para ir achicando gastos, subsistir”.

Respecto al impacto inflacionario en la indumentaria, Fabiana aseguró que “impactó mucho este año, lo notamos en las prendas que han quedado del año anterior, cuando mirás los precios son irrisorios, lo del año pasado cuesta menos de la mitad y tenés que estar borrando con el lápiz, o ir remarcando, no te queda otra, porque no es ni el costo para poder reponerlo”.

El negocio tiene casi 60 años, los clientes que se acercan buscan calidad o algunas marcas que ya conocen y que saben que le dan resultado, “tenemos un público bastante chico, no es el público adolescente que todos los fines de semana se compra algo, es un negocio tradicional y seguimos en eso”, aseguró Fabiana.

Visitamos la reconocida casa de electrodomésticos Amalberti. Enrique, su propietario dijo estar a la expectativa de las ventas navideñas. Aseguró que lo que ayuda en su caso “son los primeros calores, porque se empieza a vender todo lo que es ventilación, aire acondicionado, piletas, sombrillas, y todo lo que lleva aparejado el juego al aire libre”. Respecto a las fiestas, Enrique aseguró que “las fechas ayudan por los regalos, pero en momentos de crisis económica se eligen cosas que también sean utilizables, o para que rinda en otros sentidos, como las bicicletas como medio de transporte, por ejemplo”.

Amalberti dijo que el local apuesta siempre a “la atracción de nuevos clientes, pero, continuamente defendiendo al cliente viejo, que es el que siempre está con nosotros y nos acompaña, viene con su cuota mensual y siempre tiene una pequeña prioridad”. Con respecto a las ventas de todo el año coincidió en que fue muy difícil, y muy variable. Fue un año difícil respecto a la reposición de productos, “ya estamos acostumbrados, vivimos en la Argentina”, dijo. “El año pasado, puntualmente, fue un año raro, nosotros apuntamos mucho en lo que son fechas puntuales como el día del niño, de la madre y de las fiestas, el día del niño no entregaron mercadería por la devaluación de los días previos”. “Hoy por hoy, la mercadería que te quedó un poquito vieja sale a un precio y mercadería que está entrando, sale a otro”. En su caso, la ubicación lo ayuda, “porque somos uno de los pocos que somos de Chacabuco, los otros son colegas excelentes, tengo una excelente relación con todos, pero por ahí no tratás con el dueño, tratas con un encargado y a veces la flexibilidad que tiene el dueño es distinta a la flexibilidad que tiene un empleado”. "Cuando tenés un producto y a la semana posterior no lo vendés, achicás un poco el margen, o salís empatado con esa mercadería, de esa manera podés recuperar lo anual que uno pretende vender, porque tenés que pagar impuestos que son cada vez más altos, los servicios son terribles y todo lo que lleva aparejado”, confesó.

Por último visitamos el autoservicio El Ciclón, de Oscar Gáspari, que confesó que en ese rubro, las ventas bajaron mucho, “un 50% bajó la venta del año pasado a ahora, se nota una tristeza en la gente, que no sé cómo van a hacer”, dijo.

“Antiguamente, con el bolichito compraba a fin de noviembre alrededor de 20 cajas de pan dulce para tener para todas las fiestas, ahora vamos comprando de a una cajita, de a dos cajitas y ni se mueve. A lo mejor lo compran y lo consumen, pero un día o dos antes de las fiestas, cuando antes se iba comprando con más anticipado”, dijo.

En la misma línea que el resto de los entrevistados aseguró que ahora, “se está usando mucho la tarjeta, porque la gente no tiene efectivo”. El problema es que a los comerciantes les aumentó lo que deben pagar por las compras con tarjeta, “la gente compra con tarjeta, a nosotros nos da lo mismo, pero a la gente le conviene comprar con tarjeta de crédito”.

En el rubro de alimentos “Se baja la venta, tenés que tener menos margen, en un montón de cosas no podés, suben y las tenés que subir, o las tratas de mantener, o las marcás poquito para venderlas porque sino no se venden, y buscás cosas más baratas, un montón de artículos que antes se vendían de marca, hoy se está vendiendo de segundas y terceras marcas también”, finalizó.

 

Colaboración de Marilin De Caro