Otra vez en el mismo lugar (la mierda)

OPINIÓN  |  05 de febrero de 2020 (16:31 h.)

Por Gustavo Porfiri

Vamos camino a que se cumplan dos meses desde que el líder del conglomerado derechoso que nos gobernó durante los últimos cuatro años dejó la Casa Rosada, y se agiganta la dimensión del principal problema que deben resolver los actuales gobernantes: la tremenda deuda que contrajo el gobierno CEO-radical. Alberto Fernández y Axel Kicillof están presentes en los principales títulos de la prensa local y global por las maniobras que ambos realizan para tratar de timonear el Titanic rodeado de icebergs. 

"Siempre les decía, cuidado con los mercados, un día no te prestan más y nos vamos a la mierda". La frase -que va rumbo a convertirse en un clásico de la historia política argenta- la pronunció ex presidente Mauricio Macri cuando reapareció en una reunión con dirigentes de su partido que se realizó recientemente en Villa La Angostura. 

Del encuentro salió un video donde se ve al ahora dirigente de la FIFA reconociendo su responsabilidad y la del “mejor equipo de los últimos cincuenta años” en la generación de la crisis financiera que tiene asfixiada a nuestra República.

Si bien el líder amarillo parece querer sacarse el lazo de encima culpando a sus segundones, lo cierto es que él fue la máxima autoridad de un gobierno que tomó deuda de manera irresponsable, firmando acuerdos de pagos tan incumplibles, que ni siquiera le permitieron llegar al fin de mandato. Recordemos que le corresponde el derecho de autor del término “reperfilar” referido a la imposibilidad de pagar lo comprometido.

Recordemos también que la de Cambiemos fue la gestión que vino a “liberar” a la economía argentina de las ataduras “populistas” y terminó imponiendo sobre el final de su aventura la obligación de liquidar exportaciones en un plazo de treinta días. O que acabó implantando un brutal cepo cambiario de doscientos billetes verdes por mes y por comprador. Bueno, en resumen, “se fueron a la mierda”, o mejor dicho, hasta allí nos llevaron a todos, nos dejaron y se fueron de vacaciones.

Qué y cómo

Cuál es el camino más adecuado para transitar hacia la resolución de la crisis planteada por la deuda es tema principal de debate en el estrato político de nuestra sociedad. Apunte al margen: no es la primera vez que nos ocurre, más bien convengamos en que somos veteranos en esta guerra contra los empréstitos impagables.

Hace algunos días, la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de ley sobre sostenibilidad de la deuda bajo jurisdicción extranjera. Enviado por el Ejecutivo, la norma es un instrumento que le permite a Alberto Fernández encarar la renegociación imprescindible ante los acreedores externos y tomar aire para atender las emergencias internas. Por estas horas el Senado se dispone a convertir en ley lo que enviaron desde la cámara baja.

En Diputados hubo un amplio consenso, que se reflejó en el cartel electrónico del recinto: 224 votos a favor, una abstención y dos en contra: los diputados del FIT-Unidad. Es precisamente el trotskismo criollo el único que plantea el no pago de los compromisos contraídos por Macri. Tampoco es nuevo. “Pagadores seriales” es la frase con que la izquierda tilda al resto de la dirigencia política, metiendo a todes en la misma arpillera.

Si bien muy minoritarios, los “troskos” tienen argumentos sólidos. Se basan, entre otras ideas, en las del especialista en endeudamiento Éric Toussaint, quien sostuvo que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional se pactó contra el interés de la nación y del pueblo argentino. Este belga, doctor en Ciencias Políticas y fundador de la red internacional del Comité para la abolición de las deudas ilegítimas, ha expresado que el préstamo del FMI es un acto “hostil a la Nación Argentina, al pueblo argentino. Por lo tanto, se aplica la doctrina de la deuda odiosa: cambio de gobierno y los dos criterios para definir una deuda odiosa”. El primer criterio es que la deuda haya sido contraída contra los intereses de la nación, del Estado o del pueblo. El segundo criterio es que los prestamistas estaban al tanto de esa situación o no pueden demostrar que no podían saberlo. Interesante, pero la mayoría votó otra postura.

Desde ese otro ángulo, Carlos Heller, el máximo referente del Partido Solidario, integrante del Frente de Todos, ha expresado: “el consenso conseguido deberá ser el punto de partida para construir una serie de postulados necesarios alrededor de la temática de la deuda, pensando en las futuras generaciones. Implica abordar el posicionamiento estratégico del país alrededor de esta materia, cuestión que históricamente ha sido funcional a intereses contrarios al desarrollo de nuestra Nación. El enfoque del actual gobierno brinda varias definiciones para avanzar en este sentido”.

Basta ya

Este escriba era pibe cuando “volvió la democracia”. Las elecciones las ganó Raúl Alfonsín, con la boleta 3 de la UCR, en épocas en que el radicalismo era capaz de llegar a Balcarce 50 sin hacer alianzas con conservadores, liberales y otros sabandijas de la política argentina. Uno de los principales desafíos que afrontó aquel presidente -además de lidiar con los golpistas que aún estaban “calentitos”- fue el tremendo endeudamiento externo que dejaron los economistas de la dictadura. Desde entonces “pasaron cosas”, muchas, y en varias oportunidades nos “fuimos(nos llevaron) a la mierda”, como ahora. Es hora de que armemos una estructura que nos proteja para siempre de estas bandas de forajidos recurrentes que acceden por las buenas o por las peores a la administración nacional para dejarnos hechos flecos. Esa protección se llama reforma constitucional.

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