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  • viernes, 10 de julio de 2020

Orgullo

¿Por qué? /

Por María Fernanda Poy 

El año pasado estos días me encontraron en Alicante, en la Vega Baja como le llaman, una amiga me invitó a compartir sus vacaciones, su casa y su familia a la que no conocía. Su familia es su mujer, una de las personas más generosas y amorosas que la vida me cruzó.  

Si bien en la militancia feminista siempre estuve cerca de la diversidad sexual nunca lo había vivido de cerca. Demás está decir que jamás me molestó, pero lo cierto es que descubrí algunas realidades. Quienes vemos como algo natural que cada uno elija vivir y amar como quiera, a veces olvidamos que este mundo aún es cruel y todavía discrimina por lo bajo.

Una mañana, mate por medio, le planteé la cuestión de que me parecía irrelevante que tuvieran que marchar por el orgullo, si en definitiva los heterosexuales no decimos que estamos orgullosos de serlo. Con todo su amor mi amiga me explicó que el orgullo se debe a todo lo que les costó poder decirlo, mostrarse como son, el camino sufrido y el que sufren. Me sentí muy tonta.

Caí en la cuenta que aquí tuve que escuchar algunos chistes desubicados cuando planteé mi viaje (podrán imaginar la respuesta que se llevó quien los hizo), ellas a pesar de vivir en un país que se supone más "avanzado" todavía reciben algún resabio de crueldad.

A pesar de eso, a todos lados van con su pañuelo multicolor, ése que me pusieron en la valija cuando me volvía para que no se me confundiera con las otras. ¿Cómo podría? Y  anduve por los aeropuertos orgullosa también, no porque sea lesbiana sino por la valentía de ellas y de todes los que se animan a ser quienes quieren ser, igualites que yo. 

Un pañuelo que atesoro y que estará colgado en mi puerta en este Día del orgullo por ellas y por todes.