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  • sábado, 24 de octubre de 2020

Nuevos usos y costumbres para la indumentaria 

Sin dudas, el rubro de indumentaria ha sido de los más golpeados por la crisis económica argentina, situación que se vio agravada por la pandemia. En medio del cambio de temporada, Cuatro Palabras se acercó a dialogar con dos comerciantes de la ciudad que dieron un panorama del estado de situación. Cuentan cómo debieron adaptarse a las nuevas modalidades de compra de mercadería, tiempos de entrega, y sobre todo, a empezar a vender ropa más cómoda, urbana, a tono con el tiempo de covid-19. 

 

Por Guillermina Dentella 

Nuevos usos y costumbres para la indumentaria 

 Silvina González, propietaria del local Dionisia ubicado en Belgrano 85 cuenta cómo atravesó los primeros meses de pandemia. Las puertas de su local estuvieron poco tiempo cerradas, cerca de veinte días, asegura que durante ese mes “fue un poco complicado porque los cambios generan inestabilidad y uno nunca está preparado para todo, así que se hizo algo de delivery, pero no es lo mismo que tener las puertas abiertas del local, porque la gente tiene la posibilidad de entrar, de ver sin compromiso, y en cambio con el delivery nos limitaba a llevarle lo que exclusivamente el cliente estaba solicitando”. 

De todas formas, su postura es optimista: “por suerte pudimos abrir rápido, la verdad, desde lo personal, puedo decir que sí, que he vendido porque trabajo con una línea de ropa urbana, y la gente, al no tener vida social, no está comprando artículos o prendas con brillos ni nada de fiesta, por suerte se ha vendido bien”, dice. 

De a poco se va el invierno y cede lugar hacia la temporada primavera-verano, en ese sentido cuenta que “Arrancó todo tranquilo, viene muy lenta también la entrega de mercadería pero le ponemos buena onda y tratamos de hacer lo que se puede dentro de está situación atípica, que va cambiando día a día”, dice. 

Mientras prepara la mercadería que ya ingresó para el día de la madre, Silvina cuenta que hay marcas que han respondido bien y han  enviado las entregas en tiempo y forma, de todas formas, la norma es que existan algunos días de retraso por la pandemia. “Ahora, como estamos en el pico de la pandemia, notamos realmente mucho más la diferencia en la complicación de las empresas, realmente en Buenos Aires, la mayoría de los talleres está atravesando momentos críticos por los contagios”

Rosana Datri trabaja -junto a su marido- hace más de veinticinco años en el rubro. Corner está ubicado en Primera Junta 48. 

Respecto al cambio de temporada explica que “generalmente el cambio de invierno a primavera siempre es medio violento y las ventas caen porque hace frío todavía, pero bueno ahora estamos como en una nueva modalidad por la pandemia”. En ese sentido asegura que “la situación empeoró las cosas, septiembre históricamente es un mes malo para el rubro nuestro que es comprar lo nuevo”. 

En su caso compran en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, bajo un protocolo que complica las cosas, “porque tenes que comprar vía online, vía whatsapp” y la mercadería solo se puede ver por fotos. “Si trabajas con lugares que ya conocés confías un poco y ya sabés lo que estás comprando, pero en esto de reinventarnos y dejar la noche de lado y empezar con la cosa más urbana tuvimos que recurrir a otros lugares, generalmente está bien lo que hacen, responden a lo que uno pide pero a veces nos desilusionamos cuando recibimos lo que compramos”. 

Rosana cuenta cómo debieron adaptarse a la ropa “más cómoda” a falta de lugares de esparcimiento abiertos. Perdieron las ventas de ropa de “noche”, y “Pasamos a lo urbano, a lo cotidiano, lo que se puede usar. Creo que toda la industria textil cambió”, dice. 

Ambos locales están muy bien adaptados a las medidas de seguridad, cuentan con alcohol en gel en la puerta, en el mostrador, y desinfectan las zonas donde circulan las clientas.