11:02 h. Miércoles, 24 de Abril de 2019

La nueva rendición

OPINIÓN / Por Gustavo Porfiri  |  04 de Abril de 2019 (14:15 h.)
Más acciones:

La Guerra por las Islas Malvinas, de la que este martes se cumplieron treinta y siete años de su inicio, duró setenta y cuatro días y en ella murieron seiscientos cuarenta y nueve argentinos. Además perdieron la vida doscientos cincuenta y cinco británicos y tres civiles isleños. El reclamo de soberanía debe ser una prioridad para cualquier gobierno, aunque hoy tenemos que enfrentar al mismo enemigo en otro terreno, el de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Ahora el general ante quien se rinden nuestros gobernantes no se llama Sir John Jeremy Moore, sino Christine Lagarde. 

Soberanía de cotillón

En medio de una crisis política, económica y social, la dictadura cívico-militar, como un manotazo de ahogado, invadió por sorpresa las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982 e izó la bandera nacional. La acción provocó que el Reino Unido enviara una poderosa flota a reconquistar las islas y así se inició una guerra que duró dos meses y medio, que culminó con la rendición a manos de un general inglés de Mario Benjamín Menéndez, el jerarca que la junta genocida de entonces puso de gobernador de las islas. La derrota militar precipitó la caída de la dictadura y ayudó a Margaret Thatcher a reelegirse como primera ministra en 1983. 

Mientras en el acto realizado en la Quinta de Olivos por el Día del Veterano y de los caídos en la guerra de Malvinas Mauricio Macri afirmaba que "el reclamo por las Islas es justo e irrenunciable" su ministro de Hacienda, y chico de los mandados de la directora del Fondo Monetario Internacional, Nicolás Dujovne, preparaba la redacción del “waiver” o pedido de perdón realizado por el gobierno nacional al Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional. Este recurso se solicita generalmente ante el incumplimiento de algunas de las metas fijadas en los acuerdos que se celebran con ese organismo internacional. O sea, decimos que vamos a ser soberanos pero nos ponemos de rodillas ante el mismo enemigo.

Y aquí no hay confusiones de protagonistas ni asociaciones forzadas: los ocupantes de las islas Malvinas y los gurkas del FMI son parte de la misma tropa. Responden a la misma cadena de mandos, unos usan ropa de combate y los otros saco y corbata (o buenas faldas como la señora Lagarde) pero su consigna es la misma: “¡Al abordaje!”

No hacen los deberes...

Aún no se conoce concretamente el motivo por el cual el gobierno de Cambiemos realizó este pedido de perdón, cuestión que cualquier vecino bien intencionado hace cuando sabe que está en falta. La información recién se conocerá en detalle este viernes, cuando se reúna el Directorio Ejecutivo del FMI. Ese día también se realizará la tercera revisión del préstamo otorgado a la Argentina. De aprobarse, eso implicaría un nuevo desembolso por u$s 10.870 millones. La medida tendrá como correlato una mayor subordinación del gobierno a los mandatos del gran capital financiero internacional, así que no hagamos tanto discurso soberano en un día tan sentido para el pueblo argentino si en simultáneo entregamos la soberanía económica, monetaria y financiera al mismo invasor que se apoderó de nuestras islas. 

Desde el gobierno nacional restaron importancia al pedido de un waiver. "Se trata de un tecnicismo", señalaron ante diversos medios. Sin embargo, ese mecanismo es solicitado ante incumplimientos. ¿Esto indica que le cuesta hacer la tarea que le impuso la señora Christine, ministro Dujovne? Qué no se diga… ¡Usted que es un alumno tan aplicado!

En medio del descalabro actual, los únicos incumplimientos del gobierno hacia el FMI solo pueden deberse a no aplicar completamente el plan de ajuste acordado con el organismo internacional. Entonces, el gobierno prefiere "disculparse" con los grandes piratas financieros internacionales y darle la espalda y someter a inmensas penurias a millones de compatriotas que sufren las consecuencias de esta brutal política de ajuste y hambre. Y no es discurso panfletario: según datos oficiales, la pobreza alcanza el treinta y dos por ciento y es récord en esta República.

No es panfleto: entre 2019 y 2026 se irán del país U$S 226 mil millones en deuda pública, según datos del Ministerio de Hacienda de fines de septiembre de 2018 y sin considerar los pagos de la deuda comprometida con el FMI en el segundo acuerdo (que se deben realizar entre 2021 y 2024). Este monto significa más de un cincuenta por ciento de lo que produjo la economía argentina en promedio los últimos años. ¿No es eso entregarse ante el mismo enemigo?

Argentina dependerá los próximos años de los aportes del FMI, y por lo tanto será el organismo el que imponga el plan que el país tendrá que cumplir. Ya adelantaron sus deseos, superávit fiscal, que implica mayor recortes de partidas sociales y reformas estructurales como la reforma previsional y laboral.

El desafío

El próximo gobierno debe encarar este asunto con seriedad y valentía, la misma que tuvieron los soldados que pelearon en 1982. Con ese mismo ímpetu patriótico, quien habite Balcarce 50 a partir de diciembre de este año, debe decretar un cese total del pago de cualquier servicio, interés o lo que fuere relacionado con los acuerdos que hicieron los cambiadores. Deberá revisar porqué se firmaron y qué se hizo con los billetes verdes para determinar responsabilidades y en todo caso juzgar a quienes se atrevieron a meternos en este yugo sin que nadie los autorizara. Si no es eso, seguiremos rindiéndonos, no ante generales vestidos de combate sino ante gurkas muy bien empilchados pero integrantes del mismo ejército pirata.