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  • sábado, 11 de julio de 2020

Nuestra mayor defensa convertirse en el peor propagador

Nuestra mayor defensa convertirse en el peor propagador

En este último tiempo, y debido a mi edad (66), me he guardado un poco más que mi habitual pseudo ostracismo y he escuchado, leído, estudiado todo lo que estuviese a mi alcance sobre el Covid-19, sus causas y consecuencias psicofísicas. De tanto tiempo dedicado a esto, obviamente, me he saturado de complejidades y decidí extremar ni forzar mi cerebro y tratar de quedar en blanco y que cierto nirvana me dejase en paz. Curiosamente, al lograrlo, o al menos en parte, como los viejos gurúes (como me dice un amigo del alma) la simplicidad me reveló algo que de ser tan simple resultó más importante y trascendente que todo lo que había acumulado. Y es algo que no escuché ni leí desde que estamos con esta pandemia y cuarentena. De ser tan simple pareciera ser necio, pero es así: El barbijo o tapabocas se usa para impedir que ingrese el virus desde el exterior, de objetos o sujetos, y a su vez impedir que salga de nuestra orofaringe, si es que somos portadores de virus, hacia el exterior, y así evitar transmitirlo a objetos o sujetos.  Recontra importante el barbijo. Aquí está mi genial e ingenua o simple sorpresa: ¡No escuché a nadie decir que se deben tener dos o tres barbijos y alternar su uso, y obviamente lavarlos con lavandina para eliminar los virus de su interior o de su superficie exterior!. 

Estoy seguro de que la gran mayoría de la población lo usa, lo deja colgado en el respaldo de la silla o arriba de la mesa o de la cama, cualquier lugar, en vez de cada vez que se sale, cambiarlo y usar otro estéril, y lavar a full el otro. Yo mismo lo he hecho, y he visto a quienes contacto o veo asiduamente, o gente en general, que usa y tiene el mismo barbijo desde que se inició ésta situación. ¡¿Me equivoco?!. No he escuchado a ninguna autoridad sanitaria decir esto, ¡debería ser lo más importante!. Y aunque por ser una obviedad, pasa a ser una necedad en caso de no cumplir con esta simple medida: ¡Tener varios barbijos e higienizarlos y cambiarlos cada vez que sale, porque ese es el filtro y el depósito del Covid!.

 He visto que se usan haciendo juego con la ropa, de distintos colores y modelos, pero la esencia de su uso, ¡no ha sido instalada por infectólogos o autoridades sanitarias ni periodistas!.  ¡Nuestra mayor defensa no fue suficientemente valorada o cuidada, y puede convertirse en el peor propagador!. Tal vez el encierro me potenció el Alzheimer, o me oxigenó favorablemente mis neuronas. Perdón si me equivoco, obviamente muchos estarán usándolo correctamente, pero me temo que no sea así. 

 

Fernando Miró