06:20 h. Sábado, 21 de septiembre de 2019

“Nos moviliza la salud de nuestros hijos” 

Hay grupos de vecinos que se concentran en ciudades pequeñas y dan batallas significativas. Pasó en Chacabuco con los vecinos Autoconvocados por la Autovía Ruta 7, pasa hoy con las madres de Barrios Fumigados de Pergamino, que hace setenta y dos horas consiguieron un nuevo fallo judicial que amplió la zona de restricción para realizar fumigaciones: la cautelar que prohíbe las fumigaciones aéreas y terrestres con agrotóxicos a menos de 3 kms y 1095 metros respectivamente desde el límite de toda la planta urbana. Ayer, se concentraron en la plaza principal de la ciudad para marchar por un ambiente sano. Cuatro Palabras habló con Sabrina Ortiz, abogada querellante de la causa, y víctima -ella y sus hijos- de los daños del glifosato en el cuerpo. 

MADRES DE BARRIOS FUMIGADOS Por Martina Dentella  |  06 de septiembre de 2019 (07:26 h.)
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En el año 2011, Sabrina ya había hecho varias denuncias. Vivía en zona urbana y en un predio frente a su casa sembraban soja, que fumigaban con mosquito y avioneta. Sabrina cursaba el quinto mes de embarazo de gestación, cuando se intoxicó a partir de una fumigación y perdió su embarazo. Ahí comenzó su recorrido por distintas dependencias estatales para ver qué acciones podía tomar: Municipio, Fiscalía, Concejo Deliberante. No tuvo ninguna respuesta. 

En el año 2017 empezó a juntarse con la gente del barrio. Cada caso por sí solo no les decía nada, pero poniendo en debate las afecciones que ellas y sus hijos padecían, empezaron a notar que se repetían los brotes en la piel de los niños cada vez que se fumigaba, se les desprendía la piel, tenían problemas respiratorios, se les inflamaba el cuerpo. 

Luego de varias consultas por la salud de sus hijos y una falta de diagnóstico, la derivaron a infectología del Hospital Austral, donde detectaron que su hijo tenía en sangre 120 veces más glifosato de lo que su cuerpo puede tolerar, y su hija 100 veces más. 

“Nos encontrábamos en una situación desesperante, porque las aplicaciones no cesaban, estábamos expuestos y los médicos nos decían que los chicos no podían vivir más ahí, estaban muy afectados, habían pasado por tratamientos quimioterápicos los dos, era desgarrador, porque no teníamos los medios para irnos del lugar, nos tuvimos que ir de la línea de fuego para preservar su salud, cerramos los ojos y nos fuimos del lugar”. 

Después de publicar los resultados de sus hijos no tuvo ninguna respuesta de la Secretaría de Salud , ni de ninguna entidad que corresponda al Municipio, “Es más, me cerraron las puertas, y el director de salud dijo que los análisis eran truchos, fue terrible para nosotros”. En ese momento las mujeres del barrio empiezan a prestar atención a los síntomas de ellas y sus hijos, y a notar que les pasaba lo mismo que Sabrina describía. Empezaron a juntarse y no se separaron más, “Encontramos gente que estaba pasando por una situación muy crítica respecto a la salud de sus hijos y de hecho hay algunas que los han perdido por leucemia o otras enfermedades”. 

-Hablás mucho del encuentro de las mujeres-madres que se movilizan por la salud de sus hijos. En Argentina las luchas históricas por los derechos humanos fueron organizadas y conducidas por mujeres, ¿por qué creés que sucede esto?

Lo que nos moviliza, y por eso decidimos llamarnos “Madres de barrios fumigados”, es el objetivo más preciado que podemos tener como madres que son nuestros hijos. Eso nos da fuerzas todos los días para seguir, para denunciar, y enfrentar lo que se venga. Esto trae sus cosas feas, como las que pasamos con los sectores que se oponen al cuidado de las personas. 

¿Cómo tomaron el fallo que amplía la distancia de las aplicaciones respecto a la zona urbana?

El dos de septiembre fuimos notificadas de la resolución judicial de ampliación, que viene de un fallo que se dictó en abril. Se festeja por un lado, porque la justicia está actuando de la manera correcta en este caso puntual. Ha hecho las cosas como corresponde, creemos que estamos en las mejores manos de la justicia. Por otro lado sabemos que llegamos a está instancia de ampliación de medidas porque la situación se agravó, por eso se decide con fundamentos, rigor y pruebas científicas. Sentimos que estamos siendo protegidas por primera vez de parte de la justicia, pero se ha agravado la situación. 

¿Qué resistencia presentan los sectores rurales?

Estamos hablando de Pergamino, que se conoce como el núcleo sojero, la ciudad de monsanto, en el núcleo del agronegocio. Sabíamos que iba a haber una resistencia como la que se está dando, también nos sorprenden algunas actitudes. El intendente Javier Martínez solicitó en la justicia ser parte querellante para “defender” a las personas de pergamino, cuando en realidad con su accionar nos está demostrando que está en contra de la salud de las personas porque ni bien sale la resolución judicial, el primero que manifiesta la oposición a cuidarnos es el mismo Intendente. Se reunió con la Sociedad Rural, con AAPRESID, con todos los sectores del agro para ver cómo frenar está medida. No sabemos en qué manos estamos, porque el intendente debería bregar por la salud de los ciudadanos, sobre todo por la de los niños, de los cuales muchos no cuentan con atención médica. 

¿Se comunicaron con otras ciudades que atraviesan la misma problemática?

Sí, hemos recibido llamados de muchísimos lugares, incluso de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, San Juan, y otros que están teniendo las mismas complicaciones. Y esto para nosotros también es un aliciente porque quiere decir que hay mucha gente que se está movilizando por lo mismo, que está empezando a ver que el modelo productivo actual no es tan sustentable como lo describen. Sabemos que es mentira el discurso de que se van a arruinar si no producen como lo hacen con este modelo tecnológico, sino que hay otra alternativa posible. Hay ingenieros que están dando pruebas de que el rindex puede incluso ser mayor, va a ser una cuestión de obligar a cambiar el modelo productivo actual. No hay que rendirse.