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  • miércoles, 27 de mayo de 2020

“Nos conformamos con pagar gastos fijos”

Fabiana Rodrigo es la segunda generación de los comercios históricos Maryan Boutique y Roal Sport. Trabaja con sus padres, Marta Pérez y Oscar Rodrigo, que desde hace sesenta años pasan sus días tras el mostrador. En una temporada atípica cuenta cómo se adaptan a las nuevas medidas de seguridad e higiene acordadas con el Municipio, y cómo se preparan para enfrentar las consecuencias económicas de la pandemia sanitaria. 

 

“Nos conformamos con pagar gastos fijos”

Entrevista a comerciantes Es la primera semana en la que la mayoría de los comercios pudieron volver a abrir sus puertas. Cuatro Palabras continúa el recorrido para dar voz a los comerciantes que se vieron gravemente perjudicados por la pandemia y la necesidad de cerrar sus locales. Fabiana comenta que el lunes fue muy tranquilo, fue el día en que todos los negocios se ponían en norte con las medidas de seguridad, “ya a partir del martes empezó a haber movimiento, gente que entra a comprar, a preguntar”, dice. 

Según la comerciante las medidas de seguridad se han respetado a rajatabla por los vecinos, aunque las venta “anduvieron más o menos, la gente se está poniendo a tono también con los precios de la temporada de invierno, que fue cortada por la cuarentena, entonces recién ahora entran a preguntar cuánto cuesta un sweater, una campera”. 

En el sector de Roal Sport, de indumentaria masculina, “sí se dio un repunte porque los hombres pudieron venir como les gusta, a comprar cara a cara, tocar una camisa, probarse”. Además, algunos clientes ingresan para realizar cambios pendientes del mes de febrero, que si bien genera circulación, no moviliza la economía. 

Con el correr de los días empieza a mejorar el ánimo “porque por lo menos se pudieron abrir las puertas, pero la caja está mas o menos, no vamos a decir ¡qué bien!, pero es un inicio”. 

Fabiana cumple las medidas de seguridad e higiene acordadas con el Municipio y más. Normalmente tiene un cuidado meticuloso con el orden y la limpieza, exacerbado por la necesidad de cuidarse y cuidar a los clientes contra el coronavirus. “A la gente la noto bastante relajada, no asustada, pero sí vienen con el barbijo, alcohol en gel y todo lo necesario. El lunes yo estaba estresada cada vez que entraba alguien para ponerle el alcohol, limpiar el mostrador, las puertas, la ropa, el piso”. 

Es un cambio de temporada atípica, porque en el momento de renovar la mercadería se produjo esta parálisis, los comerciantes mejor posicionados económicamente pudieron adelantarse, otros no pudieron comprar y en este momento muchas de las fábricas se encuentran cerradas. Los proveedores no están en condiciones de abastecer en tiempo y forma. 

A Roal y Maryam les habían entregado algo de mercadería, aunque poca, “pudimos pagar todo eso y nos quedamos tranquilos en el sentido de que habíamos hecho la primera entrega. Compramos alguna marca con cheques a fecha, pero siempre con un grado de previsibilidad importante, mamá y papá son superhéroes con 83 años, 59 años atrás de un mostrador y ya conocen un poco todo este oficio, por eso a su edad no tienen ganas de estar estresados”. 

Por ahora se frenaron las entregas y los proveedores “solamente nos mandan cuando nosotros les pedimos. Ahora que abrimos empezamos a pedir algunas cosas que nos faltan pero muy puntuales y a las fábricas les falta mercadería porque también han quedado con la producción a medio terminar en algunos casos. Es una temporada atípica en la que se venden artículos básicos, ya no vamos a comprar un traje porque esta temporada no se lo va a llevar nadie. Sí un sweater, un jean, todo lo que es ropa interior, una chomba, campera, lo que podamos usar para lo mínimo que nos estamos moviendo”, cuenta. 

Si bien la familia es propietaria de los inmuebles, y eso achica la brecha entre los ingresos y egresos, Fabiana cree que será un invierno complicado, “Creo que estamos todos asustados y vemos que la cosa es bastante difícil, nos conformamos con cubrir los gastos fijos y no sacar efectivo porque no creo que podamos, a lo sumo vestirnos, por lo menos, y algo para la comida diaria, pero lo mínimo. Los gastos fijos siguen, tenemos un solo empleado”.