18:10 h. Martes, 21 de Agosto de 2018

Cuatro Palabras

Ni necesidad ni urgencia 

Por Martina Dentella

SALTEAR EL CONGRESO  |  17 de Enero de 2018 (01:16 h.)
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Desde el retorno de la democracia -y por supuesto que antes también- la norma existente de decreto de necesidad y urgencia ha sido mal utilizada. 

Una cosa es utilizar mal un recurso. Otra cosa -muy distinta- es ser y parecer antidemocrático. 

Los decretos de necesidad y urgencia firmados por el Presidente de la Nación y el conjunto de su gabinete de ministros buscan a todas luces, esquivar al poder legislativo, saltearlo. Y aunque sus maniobras son premeditadas, cuidadosas, y estudiadas por expertos del núcleo y por intereses de afuera, no se puede hacer callar la voz de los representantes parlamentarios elegidos por mandato popular. 

Para Cambiemos, se trata de una una cuestión pragmática y de números. Van por todo y saben que los brazos alzados que van por la positiva a sus proyectos de ley y/o medidas económicas, no alcanzan. Los números no cierran. 

Los mencionados decretos deben aplicarse en situaciones excepcionales, “cuando sea imposible seguir los trámites para sancionar leyes mediante el Congreso”. 

Cambiemos sabe que es imposible. Sin mayoría en ninguna de las dos Cámaras, no pueden avanzar con sus planes de urgencia.

El último, el bochornoso, es el decreto de 192 artículos que deroga 19 leyes y modifica 140 normas. 

Arrojado a luz como mierda al río, este decreto abarca una infinidad de temas que van desde la regulación de los cuatriciclos, la ley de sociedades, la actividad portuaria, la aviación civil, el sistema métrico legal, las marcas y las patentes, la energía, las obras de arte, la administración de los bienes del Estado, los seguros, la UIF y por último y más importante: algunos derechos laborales. 

El hilado fino de este trabajo nos hace pensar en dos cosas: la primera, es que en ningún caso un decreto de esta índole se redacta de la noche a la mañana. Aquí se desdibuja la idea de la necesidad y la urgencia. La segunda, tiene que ver con la casualidad o la causalidad de elegir el punto culmine de la temporada alta para aprobarlo y exponerlo (no sin antes pasar por el filtro del blindaje mediático). 

El decreto modifica el artículo 147 de la ley de contrato de trabajo, se altera el régimen de embargo sobre el sueldo. Hasta ahora todo el dinero habido en la cuenta sueldo era inembargable. Con el decreto en marcha, si el trabajador posee una suma superior a tres veces su salario, lo que exceda a esa cifra puede ser embargado. 

También se establece una reducción de sanciones a empresas que hayan evadido las leyes laborales y tributarias en materia de cargas sociales, las que no hayan registrado o hayan registrado defectuosamente trabajadores. 

Por otra parte, el DNU -en contraposición a lo que indica la ley- actúa en lo punitivo, se reducen las penas para los que tienen trabajadores en negro. 

Se perjudica a los trabajadores que se ven privados de aportes, que no tienen ART, que no tienen obra social y también al sistema de seguridad social en su conjunto ya que Anses no recibiría dichas contribuciones.

Entonces, ¿es un DNU que busca confundir y encubrir con sus tantas aristas a una reforma laboral por decreto?. Y ya que estamos en el medio de las vacaciones y andamos más distendidos, ¿busca amortiguar el costo político lógico?. 

No importa de qué lado de la brecha, la grieta o el abismo te encuentres. Al final del día la democracia es un bien sano y el único modo que encontramos para convivir hasta ahora. Sin congreso ni debate, la democracia se nos escapa como arena entre las manos. Queda confiar en que ambas Cámaras decidan rechazar el megadecreto y que el gobierno revea la situación. Pero, en política, dos más dos no es cuatro. 

Macri no es la dictadura, pero hace lo que quiere. Y es agotador.