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  • martes, 01 de diciembre de 2020

Mundo viejo, mundo nuevo

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN por sus siglas en inglés) es una organización intergubernamental de estados del sudeste asiático creada el 8 de agosto de 1967 por cinco países: Tailandia, Indonesia, Malasia, Singapur y Filipinas. En la actualidad está integrada por diez naciones de aquella región: Brunéi, Vietnam, Camboya, Laos, y Myanmar se han sumado. Ese grupo de países -junto a China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda- acaban de formalizar este domingo el mayor tratado de libre comercio del planeta. Hay otro mundo en pañales. La globalización agoniza.

Mundo viejo, mundo nuevo

Estamos hablando de quince economías muy potentes del arco Asia-Pacífico. Un bloque comercial que tendrá, indudablemente, a China como tractor. Un polo de tránsito de mercaderías, bienes y servicios que representa el 30 % de la economía mundial y el 30 % de la población mundial, involucrando a unos 2.200 millones de consumidores. La denominaron Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés) y es el fruto de ocho años de negociaciones. El acuerdo se suscribió virtualmente en el marco de una cumbre de la ASEAN, organizada por Vietnam. Estados Unidos la mira por tevé.

Nguyen Xuan Phuc es el primer ministro vietnamita. Luego de la formalización del bloque, ha declarado que la RCEP será ratificada "pronto" por los países signatarios y entrará en vigor, "contribuyendo a la recuperación económica" tras la pandemia de covid-19. Nguyen Xuan Phuc, ¿cuántas veces hemos oído o leído este nombre? Estamos demasiado acostumbrados a apellidos como Trump, Macron, Lagarde, Reina Isabel, etcétera… Va siendo hora de que visualicemos a otros protagonistas del mundo actual, o mejor dicho: del mundo naciente.

Entre los objetivos del nuevo bloque figura la reducción de tarifas comerciales, el fortalecimiento de las cadenas de suministro basadas en reglas comunes en cuanto a la información sobre el origen de los productos, así como la sistematización de las normas que regulan el comercio electrónico.

Esto descoloca notoriamente a varias compañías norteamericanas -y a otras multinacionales- que se encuentran fuera de esta zona de libre comercio. Recordemos que hace tres años la administración Trump desvinculó a EE.UU. del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP).

Dos caras de la misma moneda

Es notable ver cómo la otrora economía más grande del mundo se queda afuera de dos grupos comerciales que abarcan la región planetaria de más rápido crecimiento. Es que los norteamericanos tienen hoy otras prioridades, como por ejemplo tratar de superar la crisis sanitaria desatada por el coronavirus, siendo el país más afectado de todos por la pandemia.

"No estoy seguro de que(Joe Biden) se centre mucho en el comercio en general, incluidos los esfuerzos para volver a unirse" al grupo sucesor del TPP, "durante el primer año más o menos, porque habrá un gran enfoque en el alivio del covid", indicó recientemente Charles Freeman, vicepresidente senior para Asia de la Cámara de Comercio de EE.UU.

En una situación totalmente diferente se encuentra China. La segunda economía más grande del mundo está en una mejor posición para moldear las reglas comerciales de la región asiática. El nuevo bloque facilitará el camino a China para reducir su dependencia de los mercados y la tecnología extranjeros. Pero además, el acuerdo recientemente firmado representa un momento único en el sentido de que potencias rivales de Asia Oriental como China, Japón y Corea del Sur participan en un mismo acuerdo de libre comercio. "Por primera vez, China y Japón alcanzaron un acuerdo bilateral de reducción arancelaria, logrando un avance histórico", enfatizó el Ministerio de Finanzas chino, que adelantó que las promesas del nuevo bloque incluyen la eliminación de algunos aranceles dentro del grupo, algunos de inmediato y otros durante los próximos diez años.

Una oportunidad para todos

En nuestro barrio es momento que empecemos a observar con atención este tipo de desarrollos post globalización. El mundo unipolar que apareció en los primeros años de la década de los noventa del siglo anterior, después de la caída del bloque soviético, está agonizando. Nuevas configuraciones globales están asomando en nuestras narices y no podemos quedarnos como meros espectadores. Este mundo está lleno de desafíos y oportunidades. Es un mundo nuevo, diferente, quizá hasta termine siendo mejor a todo lo conocido desde 1944 a la fecha. Un mundo en el que Nguyen Xuan Phuc no nos suene extraño.

Las naciones sudamericanas, más las caribeñas y México, deberíamos tomar nota de lo que pasa en Asia. Si ellos pueden, ¿Por qué nosotros no? Claro que para poder hay que querer y -fundamentalmente- querer sacarnos de encima los lastres del mundo viejo, ese que aún lidera la moribunda potencia del norte.