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  • sábado, 19 de septiembre de 2020

Multaron a una academia de danza

Después de la protesta del martes frente a la Municipalidad ante el cierre de gimnasios y escuelas de baile, ayer por la tarde resultó infraccionada la escuela “Bai Ritmo”, de la profesora Gisela Espinoza. “Yo no estoy haciendo nada malo, estoy trabajando, necesito comer como cualquier persona”, explicó.

Multaron a una academia de danza

Una importante cantidad de efectivos policiales se presentó ayer a las 16:00 en la escuela de danzas,  “Bai Ritmo”, de la profesora Gisella Espinoza, ubicada en Remedios Escalada de San Martín y Reconquista. Respondiendo a una denuncia telefónica que afirmaba que en el lugar se estaría desarrollando una clase en contradicción con lo permitido por los protocolos de la fase 4, se procedió a verificar el hecho y labrar un acta de infracción. 

El cierre de gimnasios y academias de baile luego del retroceso a fase 4, tras una fase 5 que solo duró 15 días y permitió su fugaz reapertura, generó una numerosa manifestación del sector frente a la Municipalidad y una reunión con cuatro representantes y el secretario de Gobierno Alejo Pérez. Los resultados de la conversación derivaron en una negativa a los pedidos de inclusión de los locales de actividad física en la actual fase 4 y un descontento generalizado en los profesores. Entre las personas disconformes con está situación que les imposibilita trabajar, se encuentra Espinoza, quien luego de firmar el en disconformidad el acta que le impartieron los uniformados, mantuvo una conversación con Cuatro Palabras y nos invitó a ingresar para que conociéramos las características del salón donde instruye de a sus alumnas.

“Yo considero mi actividad esencial, hay gente que considera esencial sólo el alimento que entra por la boca. Para mí es esencial lo que entra por la boca, por la mente y por el alma; en danza trabajamos con emociones, nos concentramos con la mente y nos movemos con el cuerpo”, explicó la conocida docente. “Hoy alguien denunció y vino la policía a observar, vieron tres personas en un espacio de 240 metros cuadrados y me hicieron  un acta. Yo no estoy haciendo nada malo, estoy trabajando, necesito comer como cualquier persona”, se defendió. “Fui a la Municipalidad y les avisé que iba a abrir, pero me están obligando a que trabaje a puertas cerradas. Por un lado me hago la que sigo la ley y por el otro no la sigo. Necesito trabajar, yo fui sincera y terminó con una infracción”, se quejó.