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  • sábado, 23 de enero de 2021

“Las mujeres tenemos que avanzar en las posiciones de poder”

Danya Tavela es vicerrectora de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA), y miembro Directorio CONEAU. En esta entrevista exclusiva con Cuatro Palabras se refiere -entre otras cosas- al rol de las mujeres en la vida política e institucional, a la multiplicidad de objetivos que tienen las universidades en torno de las demandas sociales en territorio, y los desafíos del sistema universitario. Además explica por qué fue indispensable para el manejo de la pandemia en la región la presencia de la UNNOBA. 

 

Por Martina Dentella 

“Las mujeres tenemos que avanzar en las posiciones de poder”

Entrevista 

Nació, vivió y militó en la juventud radical en San Clemente del Tuyú, hasta que se fue a estudiar a la ciudad de La Plata (UNLP). Ahí continuó su militancia universitaria en la Franja Morada. Fue Consejera Académica, Consejera superior por el claustro estudiantil. Luego se sumó a la gestión del por entonces Presidente Dibbern en la dirección de Servicios Sociales. Siempre ejerció la docencia de grado y posgrado y en el año 2007 fue elegida vicerrectora y se trasladó a la ciudad de Junín. Además, trabajó en dos períodos en el Ministerio de Educación. 

Cuando murió su mamá, dejó el Ministerio, y los rectores del Consejo de Universidades la eligieron como representante para formar parte de la CONEAU. 

Su familia es radical, pero las que la guiaron por el camino de la militancia fueron su mamá y su abuela paterna. Ambas estaban muy identificadas con el radicalismo de Raúl Alfonsín. “Tengo muy presente la militancia de ellas en términos sociales, a fines del 82 abrazaban la causa de la recuperación democrática, les preocupaba la violencia de la dictadura y la crisis institucional que se había generado en el 76, tenían mucha fuerza, y tengo siempre presente eso”, dice. 

 

-Afortunadamente hay cada vez más mujeres ocupando cargos de poder, pero no menos cierto es que todavía existe un techo de cristal, arraigado tanto en las instituciones educativas como en la vida política, ¿cómo lo vivís?

-Mi vida está muy enmarcada en una referencia vinculada a mi mamá, mi abuela, que llevaban el hogar adelante y tuvieron mucha presencia en mi crianza y la de mi hermano. Y en ese momento su alegría tenía que ver con participar de la vida política votando. A nosotras nos parece parte de la normalidad, pero para ellas no lo era. Si bien hay avances, como la ley de cupo, la paridad; todavía creo que nos queda un enorme camino por recorrer respecto a los techos de cristal o los laberintos en los que quedamos atrapadas. 

Las mujeres tenemos mucho para aportar en política, y no solo en la agenda de género o de derechos, sino porque la mujer cuando se involucra efectivamente incorpora una perspectiva mucho más amplia, un liderazgo distinto, porque tiene otra génesis y logra comprender con mayor amplitud los conflictos micro y macro que se van suscitando. Si una mira el manejo de la pandemia en países donde las líderes son mujeres, ve que es centralmente distinto. Esto no quiere decir que tengamos que gobernar todo, pero sí indica que tenemos que seguir avanzando en las posiciones de poder y liderazgo en todos los sectores: sindicales, sociales, académicos, científicos, políticos y también económicos. 

 

En una disertación decías que las universidades debían ocuparse más de lo que pasa en territorio que en las aulas, a veces pareciera que están desconectadas de la realidad, ¿que pasa en el interior? ¿Creés que se va modificando esa situación?

-Claramente aparece una demanda de mayor presencia en territorio, y no solo para brindar oferta académica. Es importante entender que las universidades tienen roles diferentes y en función de eso deben ordenar sus capacidades internas y sus vínculos externos, que tienen que fortalecerlos para mejorar las condiciones de vida de la gente, no se trata solo de brindar carreras universitarias. Hoy tenés distintos grupos etarios que demandan educación, reformación, nuevos ingresos a las cadenas formativas para mejorar sus posiciones de trabajo, un trabajo de articulación con la escuela secundaria, para tener personas más capacitadas a partir de la culminación ciclo obligatorio que es la escuela secundaria, y tenés que generar conocimiento transferible en medio para mejorar las cadenas competitivas de producción de bienes y servicios de las regiones. 

Un ejemplo de la importancia que tiene la Universidad en territorio es el caso de la UNNOBA y su Centro de Investigación Básica y Aplicada con los análisis covid. Si nosotros no hubiéramos tenido una universidad tan cerca y con las condiciones científicas y tecnológicas para llevar adelante los testeos de PCR, hubiésemos tenido un manejo de la pandemia más dificultoso. Teníamos la información más rápida para poder tomar decisiones en los niveles políticos. 

 

 

“Volveremos a poner al Radicalismo como protagonista”

-Estás caminando las distintas secciones electorales con tus compañeros de fórmula, ¿Con qué dificultades se encuentran y cuáles creés que son sus fortalezas?

-La verdad es que estamos encontrando muchas menos dificultades de las que nos imaginábamos. Cuando emprendemos el camino por distintas ciudades y grupos políticos encontramos mucho apoyo de los afiliados radicales que estaban esperando que alguien tomara la posta para poner al radicalismo como protagonista de Juntos por el Cambio. Quizás la cuestión más compleja tenga que ver con que todas esas voluntades que se han ido alejando de la militancia, que están en sus casas, vuelvan y entiendan que es una elección de época, que es una elección bisagra en la cual vamos a definir el rol del radicalismo por los próximos diez o veinte años. 

Con Gustavo Posse creemos que es central ratificar el frente Juntos por el Cambio, que hay que ampliarlo y creemos que se amplía  a partir de la incorporación de nuevos actores y espacios como socios plenos, con igualdad de condiciones, con igualdad de derechos a la hora de decidir las integraciones de las listas, con una fuerte presencia de representación territorial, teniendo reglas claras. Que efectivamente los legisladores provinciales respondan a un criterio de territorialidad y representatividad y no pertenezcan a otras secciones o a otras lógicas.  Y lo que más me motiva, que se puedan poner sobre la mesa aquellas cuestiones que hacen a la identidad radical y que por distintos motivos, en los últimos cuatro años no fueron defendidas. Se ha dado lugar a otro tipo de conductas como tener cargos, o satisfacer egos y vanidades personales. 

 

Hace algunos días Matias Rappalini aseguró que Maria Eugenia Vidal pretende seguir manejando a la UCR desde afuera, ¿creés que es así? ¿cómo se sostiene la conducción actual cuando ostenta un gran fracaso incluso en términos electorales?

-En el 2015 fue acertada la decisión de conformar el frente en la Convención de Gualeguaychú. Se consideraba que íbamos a tener paridad de opiniones y la realidad es que fue una coalición legislativa que nunca se transformó en una coalición de gobierno, y en eso me parece que radica la principal debilidad del Comité Provincial actual. Lograr esos equilibrios es una responsabilidad de quienes tienen esas representaciones, a partir del diálogo, tolerancia, espacios de articulación reales. Eso es parte del fracaso. Sobre quién tiene el rol de manejar desde afuera o no, es un problema que tiene que ver con la identidad propia de la conducción, por eso no pongo las culpas en personas externas a mi partido. Daniel Salvador y quienes lo acompañaron, tuvieron un proceso exitoso en el 2015, que tuvo que ver con la recuperación de municipios, espacios legislativos para la UCR y que luego se agotó en sí mismo por entrar en una zona de comodidad, que tenía que ver con no seguir dando la discusión para presionar y mejorar las posiciones del partido, y fundamentalmente con no generar espacios para la escucha que el radicalismo tenía de la sociedad. 

 

¿Qué mensaje tenés para el afiliado radical, alejado de la superestructura, que quiere que el partido recupere espacios de poder? ¿Creés que están en deuda con los afiliados?

-Sí, a tal punto creo que estamos en deuda, que me siento parte de esos afiliados a los que nos costaba pensar que había una alternativa. Por eso insisto y les repito que esta no es una elección más, sino una bisagra que nos va a permitir recuperar la centralidad del radicalismo en la vida pública, y que además queremos construir un radicalismo que sea protagonista de un proyecto provincial, y nacional, que en este caso encabeza Martín Lousteau. Si podemos avanzar este 21 de marzo, estamos en condiciones de proponer a la Argentina un nuevo liderazgo en manos de un radical con vocación de poder y capacidad de gestión.