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  • martes, 11 de agosto de 2020

Mujeres sin miedo

 Por Martina Dentella
Mujeres sin miedo

 En esta nueva ola fascista que desembarca en América Latina cargada de simbología religiosa, opera la misoginia y el odio a las mujeres en raíces muy profundas.

Son las mujeres de trenzas y polleras, asesinadas en la calle, y violadas por las fuerzas de seguridad del Estado boliviano, en un golpe contra el gobierno plurinacional, indígena, originario, de las organizaciones campesinas y los movimientos sociales. Es una mujer autoproclamada presidenta funcional a la derecha fascista. Son los pacos (carabineros, gendarmería) secuestrando, torturando y violando y asesinando personas desde hace más de un mes en Chile. Dirigiendo su crueldad con mayor saña sobre mujeres, lesbianas, gays, trans, travestis, bisexuales y no binarixs. La violencia política y psicológica que ejerce el Presidente de Brasil contra las mujeres y las disidencias. Violaciones constantes a los derechos humanos inconcebibles. El neoliberalismo colombiano de Duque avanzando en el mismo sentido. La derechización de Uruguay. La democracia descascarada.

La ola verde mundial se magnifica con el poder de la comunicación globalizada y se organiza para direccionar su grito. Su eco resuena con tanta fuerza que empuja de América Latina a Europa. Es el nuevo himno internacional de las mujeres. Cientos de miles con los ojos vendados corean a gritos un comunicado hecho canción que está dando vuelta al mundo. Lo compone el colectivo LasTesis, de Valparaíso, a 120 kilómetros de la capital chilena. Nació en medio de las protestas que sacuden a ese país, pero ahora ya le pertenece a todas las mujeres del mundo.

El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer

Y nuestro castigo es la violencia que no ves

Es feminicidio Impunidad para el asesino

Es la desaparición

Es la violación

Y la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo vestía

El violador eras tú

Son los pacos

Los jueces

El Estado

El presidente

El Estado opresor es un macho violador.

Un cambio cultural emerge de las nuevas generaciones. La confianza de las mujeres en su resistencia es arrolladora, no dialogan con el fascismo, no son prudentes, lo enfrentan con el cuerpo, con la voz, y la garganta. Son mujeres con dignidad, con claridad conceptual. Son mujeres sin miedo.