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  • viernes, 07 de mayo de 2021

Hasta la muerte nos divide

El zafarrancho sanitario excede las fronteras del gobierno y del país. La pandemia ha sido el caballito de batalla de la oposición. Encabezados por la exmontonera Patricia Bulrrich,están dispuestos a caminar sobre cadáveres si es necesario. En el plano local la taba se da vuelta y complica al Intendente. Se encolumna con Macri y se viste de demonio. Espera a la Vicegobernadora y se calza el traje de cordero para robarle la foto a Golía. La realidad es que en Chacabuco hay un desastre sanitario porque la gestión local falló en el control de la nocturnidad del verano. Tapar baches para arreglar cuentas con la Cooperativa y tirar piedras en las calles imitando a Horacio Recalde, parecen ser los ejes de campaña. En cualquier caso, vamos a las urnas con un Gobierno nacional desorientado y una oposición endemoniada. Que Dios nos bendiga. 

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Hasta la muerte nos divide

Está claro que el actual contexto sanitario excede la realidad de un pais o de un gobierno. Se escriben todos los días millones de líneas acerca del zafarrancho que esta pandemia hace en el mundo entero. De cómo un puñado de Estados acaparan las vacunas y profundizan un sistema de desigualdades económicas y sociales preexistentes. 

Alberto Fernández fue votado para que, de mínima, garantizara la unión del peronismo, la recuperación de algunos índices económicos que marcaron la tragedia del gobierno macrista y, vale resaltarlo, para que controle a los muchachos cuando quieren tocar lo ajeno. De esto último, hasta ahora, la trifecta mediática solo ha podido refritar el lawfare que montaron durante los últimos cuatro años. El único objetivo de la oposición radical macrista es ganar las elecciones. Incluso, aunque sea necesario caminar sobre los cadáveres que el sistema de salud no pueda llegar a atender. 

 

Nada que perder

 

La exmontonera  Patricia Bullrrich encabeza el ranking del odio, la agresión y la búsqueda de la capitalización electoral de la desgracia de los argentinos. Agitadora compulsiva de todo lo que pueda contribuir a la desestabilización política del gobierno. Su deporte favorito es amontonar gente para empujar la curva de contagios y luego reclamar vacunas, por las que hace muy poco despotricaban a cuatro vientos. La mujer policía es la cara mas rancia y perversa del demonio macrista que condiciona el juego del mínimo diálogo que merecen semejantes circunstancias. Su máxima aspiración es ser la suplente de Macri. Si a este no le dan los números, ella se anotó. De última, asegura, ``no tengo nada que perder¨. Mientras tanto, potencia su militancia extrema para dar batalla contra los libertarios que amenazan con llevarse los 10 puntos que pueden hacerles comer otra derrota.

 

Por casa

 

En Chacabuco la taba se da vuelta y complica a la gestión radical-macrista. Víctor Aiola endurece el discurso alineándose a las recomendaciones de Mauricio y luego se tira la piel de cordero para recibir a la Vicegobernadora. El resultado es un híbrido que termina dejando enojados por todos lados. El Intendente forzó la situación para que la visita de Verónica Magario no la capitalice Darío Golía .Pero a su electorado no le da gracia verlo de cortesía con la rubia cincuentona, docente y peronista de Peron.

Algo parecido ocurre cuando juega con posteos en sus redes. Aiola le reclama a Alberto que maneje el avión mientras él se puso la chatita de sombrero. El desastre de contagios en nuestra ciudad y el regreso a fase 3, es el resultado de la incapacidad del estado municipal para controlar las largas noches de verano. Hoy las consecuencias las pagan los vecinos y comerciantes que hicieron los deberes.

 

La campaña hasta sangrar

 

Aiola se quedó sin gestión, sin mística, sin épica. Mientras pierde tiempo en las redes sociales, los servicios públicos padecen un déficit estructural solo comparable con los tiempos que lo precedieron. Ni los marcados descensos de temperatura sirvieron para recuperar el agua de red. Comenzó la campaña y en medio de una pelea sin sentido, la Cooperativa Eléctrica busca achicar el pasivo con la Muni tapando algunos pozos. Casi lo mismo que esconder el sol con las manos. Otro síntoma de perdida de creatividad, es la reedición de la vieja teoría de desparramar piedras en las calles unos meses antes de pedir el voto. Como lo hizo su colega en nombre de la otra Alianza allá por el 2003. Manotazo de ahogado que no impidió la derrota de aquel momento. 

 

A votar

 

En este contexto, los argentinos y argentinas iremos a las urnas en poco tiempo. Alberto Fernandez va a ser recordado como el presidente que atravesó la peor tragedia de la recuperación democrática. Eso no le quita responsabilidad en muchas de las cosas, que aún en estas condiciones, podrían hacerse bastante mejor. Evitar errores y horrores que son carne para alimañas.

La Argentina vuelve a  revivir momentos oscuros de su historia. En los años cincuenta se pintaban paredes festejando el cáncer. Hoy se empuja a la gente a las calles para que ¨mueran los que tengan que morir ̈. Cuantos más sean mejor, si eso sirve para responsabilizar al Gobierno y que pierda la elección de medio término.Que Dios nos bendiga.