05:34 h. Viernes, 18 de Agosto de 2017

Cuatro Palabras

Entre montañas y ataúdes lilas

DE VIAJES  |  09 de Febrero de 2017 (02:57 h.)
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Por Laura Federico

He visto en Filipinas familias almorzando en cementerios. Disponen sobre un mantel, platos, arroz, pollo, mangos. Y entre cucharadas de comida, se sientan sobre una tumba dura y ríen.

He oído, una vez en la montaña, el sonido de unos tambores metálicos. Los vi en ronda. Esos hombres filipinos amarraban un ataúd, mientras tambaleaban bajo los efectos del alcohol. Me fui de allí esquivando brazos y piernas que se movían frenéticos al son de los golpes. No fui parte de esa despedida. De ese ataúd color lila, tan distinto a los nuestros, negros y fúnebres. 

He esperado debajo de la lluvia y los vi pasar. Lo cargaban. Lo bajaban, ayudados por la pendiente de la montaña. Lo llevaban al cementerio, mientras se despedía de sus terrazas. De su hábitat natural, que eran el arroz y la cosecha debajo del sol.

He visto a mis seres queridos dejar músculos fríos y duros. Existencias monstruosas. Deformadas. Ajenas al recuerdo. A lo dulce y tierno. A las tardes de otoño, a la mesa de cemento del patio. A los pañuelos bordados. Desde aquel beso me persigue esa sensación a vacío. A la falta de respuesta. A los poros cerrados. Cuando me muera ¿guardara los recuerdos mi piel? Cada pulgar. Cada toque. Cada rose. Cada sudor. Cada camino, cada paisaje. Cada viaje. Y si no es así ¿de qué sirve?

He logrado concebir a la muerte como una forma de viaje. Como una manera de parir un yo nuevo. Dejando. Abandonando otras formas. Las antiguas. Las del ayer.

He logrado percibir esa diferencia. Entre estar vivo o muerto. Porque no hay nada más cercano a la vida, que la muerte. La ajena, la propia. Porque no hay nada más retumbante que un ataúd lila en el verde de las montañas filipinas. Bajando. Con hombres ebrios tirando de sus lados. Riendo y saludando. Felices de la muerte. Dichosos de poseer la vida. Porque no hay nada más hermoso que percibir a la muerte como una forma de viaje. Como otra forma de existir. Como lo que es. Tan simple y tan pura. Como otra forma de estar vivos.