15:01 h. Jueves, 05 de diciembre de 2019

“Me molesta la agresión de un lado y del otro” 

Patricia Colacilli es candidata a concejal por el espacio Juntos por el Cambio, es arquitecta, docente y actualmente consejera escolar. Rechazó en varias oportunidades el ofrecimiento para ser parte de la lista de candidatos a concejales hasta que finalmente dio el sí. En Arrancamos Tarde (FM Radio Ultra 98.9) habló de estos años de trabajo en el Consejo, del estado edilicio de los colegios y de la función social de la educación. 

ENTREVISTA  |  16 de julio de 2019 (10:35 h.)
Más acciones:

“En la casa de los abuelos no se hablaba de política” 

Patricia Colacilli nació en 1964. Cuando empezó a tener conciencia política gobernaba Lanusse. Los domingos almorzaba en lo de los abuelos, no se hablaba de política porque ellos tenían unas convicciones muy determinadas, “entonces no había lugar a la discusión”. 

Terminó el secundario en 1981 y cursó los primeros dos años de arquitectura durante el final de la dictadura. 

Es hija única de hijos únicos, su abuelo materno había fallecido. La grieta ya existía, y era Perón-Balbín, “pero eran menos agresivos que ahora” recuerda. Había algo de peronismo por el lado de la mamá, Balbinismo por el lado de la abuela paterna, y socialismo por parte del abuelo Colacilli. 

Dice que le me molesta de hoy, “La saña con la que se critica o se agrede. Yo no lo veo de un solo lado. Tengo una amiga que va como candidata a consejera escolar con quien comparto un montón de cosas, somos adultas y podemos conversar sobre todos los temas que nos preocupan y nos rodean. Hablamos, tratamos de comentar qué es lo que opina cada uno, sería genial estar de acuerdo, porque así tiraríamos todos para el mismo lado”. 

¿De qué se trata esta nueva experiencia de incursionar en la política?

Es una experiencia más, no es que uno se canse, pero siempre viene bien ir viendo hasta dónde se puede llegar, uno no se puede estancar. Acá en el Consejo Escolar conjugué dos actividades mías. Vine desde la docencia, que desarrollo además de la arquitectura, y me parecía un buen pie conocer aquitectura para manejar la situación edilicia de las escuelas. Me gustó y creo que lo venimos haciendo bien. Cuando llegó la propuesta para ir al Concejo Deliberante mi primer respuesta fue no. Por eso cada vez que me preguntaban decía que no. A lo mejor porque una no se ve desde la política, porque abarca muchas áreas, siempre me siento segura desde lo que yo sé. Yo puedo discutir de las cosas que sé muy bien. Después de varias charlas me pareció que podía participar desde otro lugar y terminé aceptando. 

¿Cuál es tu recorrido de los últimos dos años en el Consejo Escolar?

La primera premisa, y que fue un poco el eje de campaña de 2017, era tener presencia en las escuelas. Integrar un Consejo que conociera el territorio, que estuviera y recorriera las escuelas continuamente, y eso fue lo que hicimos, o por lo menos lo primero que hice de mi parte. Conformamos un equipo que comprende eso y lo pone en práctica. No hay manera de saber cómo funcionan los establecimientos educativos si no se recorren. 

De uno a diez, ¿cómo arrancaron respecto a la situación edilicia y cómo estamos hoy?

No teníamos escuelas en riesgo pero estaban en cinco puntos y yo creo que hoy estamos en un siete y medio. Como docente soy muy miserable con las notas, digo un 7,50 porque había cosas que estaban por la mitad, que nunca se habían regularizado, y fue una de las cosas que nos pusimos en los hombros para dejar lo mejor posible. No podemos ser tan críticos y decir “se nos cae el techo, o se nos viene abajo una escuela”, hay ciertas escuelas que tienen décadas y hay que mantenerlas continuamente, y no se trata de pintarle la cara. Capa sobre capa no arregla nada. Puedo hacer un hermoso jardín, pero si a los cinco años de construirlo tiene humedad en el techo, algo falló. 

¿Quedan problemas estructurales importantes o se salió de esa etapa?

No, no hay escuelas en estado de emergencia, no hay escuelas que se estén cayendo. Pero no por eso podemos decir que no haya cosas que mirar, arreglar. El problema es cuando querés poner mejor un lugar y no darte cuenta que lo que hay ni está funcionando. Esa es la mirada arquitectónica que hacía falta. 

¿Qué te pasa como docente cuando entrás al establecimiento con respecto a las distintas realidades de los estudiantes y los docentes, más allá de lo edilicio?

La verdad que notás que todavía hay mucho por hacer. La escuela hace tiempo perdió la frontera. Hace años la escuela te convenía y tenía algunos límites, y en la calle tenías otros límites. La escuela era el lugar donde uno iba a aprender. Hay una frase que digo mucho, “La familia educa y la escuela enseña”, no nos podemos confundir con eso. Cuando sabés que un chico necesita canalizar lo que pasa, o llegás de alguna manera para que se pueda comunicar, o le planteás un lugar para que lo pueda hacer. Pero hay cuestiones que por convivencia, no se pueden permitir. Te sorprenden las cosas que los chicos deciden contar en el ámbito educativo, por eso muchas veces se debe frenar una clase y contener.