00:26 h. Domingo, 16 de Junio de 2019

Mezquindad 

Por Martina Dentella  |  06 de Junio de 2019 (16:04 h.)
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Cuando el periodista Mario Wainfeld habla de la militancia del metro cuadrado invoca (en quien escribe) la imagen de una persona de la tercera edad en la fila del supermercado, controlando que su mercadería no se llegue a tocar con la de otrxs. 

Está claro que se refiere a otra cosa. Y esa cosa es la mezquindad del horizonte personal. Así y todo, la escena es bien gráfica. 

Es impresionante ver cómo, cuando apremian las circunstancias vertiginosas, cada quien se va volviendo más militante de su pequeño retazo de realidad y lo que deberían ser consensos políticos no son otra cosa que una danza dirigencial al mejor postor. 

Las conducciones políticas, sociales y sindicales muestran que -aún en este contexto de crisis- hay lugar para el juego de egos. Las disputas por los cargos y los roles del poder, son legítimas pero son inmorales a la luz de un sol que abriga solo a puñados, a un hambre que es literal y al que nadie se puede acostumbrar. 

La calle les grita que no hay tiempo, pero desoyen. La distancia que lxs separa de la realidad es violencia explícita. 

Quien alquila un cuarto de hotel donde pasar la noche, quien duerme en la calle, quien no llega a fin de mes, quien no puede parar la olla, quienes ven frustrados sus proyectos o sueños, los desamparados, los desgraciados, los de la ñata contra el vidrio, las vidas privadas de todo, no tienen tiempo. La pelea por el poder vuelve a esxs invisibles cosas, estadísticas, números que son leídos desde la individualidad. 

Mientras enuncian qué lugares quieren ocupar, cuáles no están dispuestos a ceder y toda la batería de operaciones que acompañan, no aparecen ni los cómo ni los cuándo para la gente. 

Los vientos pueden cambiar su rumbo, mermar, o arrasar con todo, y es evidente que hay modelos políticos un poco más amables que se presentan como única salida o como mal menor, pero para eso se necesitan más que acuerdos políticos. Hacen falta almas más nobles, voluntad coordinada, más y mejor conciencia y mucha generosidad. De lo contrario, estarán dispuestos a hundir a lxs ciudadanxs en una pena profunda sin fin y naufragar con sus proyecciones personales diminutas e insignificantes. 

A lo urgente, no saben o no quieren responder con muestras de humanidad. Porque a pesar de todo, a pesar de una crueldad expuesta sin techo, los tapa la mezquindad.