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  • jueves, 04 de junio de 2020

De mercachifles y fraternos

Por Gustavo Porfiri

Este lunes, durante la 73ª Asamblea Anual de la OMS, el presidente de China, Xi Jinping, prometió que Pekín proporcionará 2 mil millones de dólares a lo largo de dos años para ayudar a países afectados por la pandemia de covid-19, sobre todo a naciones en desarrollo. En tanto, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Ullyot, afirmó que se trata de tan solo un intento de tapar lo que Washington considera como el fracaso de Pekín a la hora de alertar al mundo sobre el coronavirus de manera apropiada. La gestión de la crisis de uno y otro coloso habla por sí misma.

De mercachifles y fraternos

La estrategia de Donald Trump frente al coronavirus ha ido de recomendar ingerir un medicamento en el que él mismo y su grupo familiar y empresario tienen grandes intereses comerciales, a acusar a China por no haber informado a tiempo del desastre. Mientras, los norteamericanos encabezan el ranking de muertos e infectado, los que pierden el trabajo superan los treinta millones y quienes piden ayuda alimentaria se han multiplicado por cuatro. Uno de cada cinco niños en EE.UU. no tiene suficiente para comer, y su número sigue en aumento. 

El primer mandatario del imperio del norte anunció este lunes que ha estado tomando hidroxicloroquina durante aproximadamente una semana y media. Según comentó, ingiere una píldora todos los días para disminuir los posibles síntomas en caso de que contraiga el coronavirus. 

No obstante, este principio activo antimalárico o antipalúdico, ha generado dudas sobre si puede ser definido como tratamiento para el coronavirus debido a la falta de evidencia sobre su efectividad y algunos estudios hasta han indicado que el medicamento incluso podía perjudicar a los pacientes.

Pero Trump -como si fuera el mejor vendedor de alfajores arriba de un tren- ha estado promoviendo el uso de la hidroxicloroquina como una posible cura de la enfermedad causada por el SARS-CoV-2. ¿Pero, porqué tanta insistencia? Pues, según Law & Crime, citando un informe del periódico estadounidense The New York Times, la familia Trump resultaría beneficiada si se llegara a aplicar el consumo masivo del medicamento. Pero no sólo su familia, sino accionistas y altos ejecutivos que gozan de tener conexiones con el presidente, quien directamente, tiene un interés financiero personal en Sanofi, el farmacéutico francés que fabrica Plaquenil, la marca de fantasía de la hidroxicloroquina.

De acuerdo con los informes de Trump (Executive Branch Personnel Public Financial Disclosure Reports de 2019) presentados ante la Oficina de Ética del Gobierno de los Estados Unidos, los tres fideicomisos familiares del presidente describen inversiones en Dodge & Cox International Stock Fund. El New Times señala que Sanofi, el fabricante del medicamento promocionado por el presidente norteño, es el mayor holding individual del fondo mutuo citado.

Del otro lado del mundo

"Este virus no conoce fronteras ni razas. La comunidad internacional no ha retrocedido ante el virus, nos hemos ayudado mutuamente. Tras arduos esfuerzos, China ha logrado revertir la situación. En todo momento hemos hecho gala de una actitud abierta y responsable, hemos compartido información con la OMS y algunas de nuestras experiencias sobre el control de la enfermedad". Este fragmento fue parte del mensaje que el presidente de China, Xi Jinping, pronunció durante la 73ª Asamblea Anual de la OMS.

Asimismo, Xi prometió que Pekín proporcionará dos mil millones de dólares a lo largo de dos años para ayudar a países afectados por la pandemia de covid-19 en los ámbitos económico y social, sobre todo a naciones en desarrollo. También, el dignatario del gigante asiático agregó que cualquier vacuna que su país desarrolle contra esta enfermedad se convertirá en un bien público. Esta diferencia de enfoque ante la pandemia es lo que separa a un vendedor de baratijas de un líder global.

A todo esto, recordemos que Trump Trump afirma que la OMS "hizo un trabajo muy triste" y que es "una marioneta de China". Chamuyo para justificar que Estados Unidos “pronto tomará una decisión sobre las contribuciones a la OMS”. Se trata de unos cuatrocientos cincuenta millones de billetes verdes por cada vuelta al sol.

Aciertos y errores

El enorme(por número, historia y grandeza) pueblo chino ha sufrido a lo largo de su existencia de masacres, humillaciones, hambrunas, guerras y pobreza extrema. Sin embargo, durante las últimas cuatro décadas ha registrado un desarrollo nunca antes visto. Centenas de millones dejaron de comer arroz, salieron de la pobreza y -en conjunto- China despegó con una potencia que no tiene antecedentes en la historia de la humanidad. Todos los gobiernos del mundo, más allá de la ideología que profesen, cometen aciertos y errores. Los chinos también, pero la gran diferencia -que seguramente tiene raíces culturales- es que los aciertos de los gobernantes asiáticos benefician a sus pobladores y al resto del mundo, mientras que los errores de la primera potencia occidental malogran la vida de millones de los suyos y esos perjuicios se expanden por todo el planeta. Es la diferencia entre una cultura mercachifle y otra comunitaria.