15:21 h. Martes, 16 de julio de 2019

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Al menos cuatro candidatos ya están anotados rumbo a las PASO. En las clasificaciones de agosto, Aiola va a sacar varios cuerpos de ventajas. Si el peronismo cumple su máxima de acompañar al que gana, el final puede ser abierto. El Intendente puede zafar si deja de escuchar a los que, por intereses personales, le aconsejan seguir pegado a la figura de Macri. Aiola, no solo que no necesita esa foto sino que pone en riesgo su triunfo. Macri es para Aiola lo que la imagen del retorno de algunos peronistas puede ser para Ciminelli. En todos los casos, nada nuevo nos espera.

PANORAMA POLÍTICO Por Alejo Dentella  |  01 de abril de 2019 (01:08 h.)
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En la primera ronda del mes de agosto -llamada PASO- los chacabuquenses vamos a ir a las urnas con la posibilidad de elegir entre, al menos, cuatro candidatos. La oferta electoral con el menú que hasta acá se conoce tendrá como alternativa la reelección del actual intendente municipal o las variantes peronistas, todas encolumnadas detrás de la figura de Cristina Fernández. A su vez, dos de esas opciones irán con el sello de Unidad Ciudadana, porque nunca dudaron ni renegaron de su pertenencia a ese espacio. No está demás aclarar que la izquierda tendrá uno o más candidatos también y nadie descarta que luego de la Convención de la UCR -sin fecha aún- el radicalismo puro no sume otro nombre a la competencia. En principio y con lo que hasta ahora se sabe y conoce, uno puede timbear sin riesgo y decir que Víctor Aiola llegará primero cómodo en las clasificaciones de agosto y que del resultado que le tiren las cajas de cartón a los peronistas podrán ser un duro rival,o no, para el oficialismo. Es decir, recién ahí sabremos si el que pierde se encolumna. Más allá de apuestas o nombres, vale empezar a tantear entre las distintas variantes que tendrán a nivel local los electores de este distrito. En ese sentido, está claro que Víctor Aiola va a ser evaluado como parte de la alianza de gobierno que cada día le hace la vida más difícil a la gente y el peronismo seguirá tratando de desenmarañar su propia conflictividad en medio de la urgencia por el regreso al poder. 

Y dale con Mauricio

Víctor Aiola será nuevamente candidato a intendente. Si la elección fuera el próximo domingo, seguramente alcanzaría una marca récord para los radicales de Chacabuco. Sería el primero en la historia de la ciudad que permanezca durante dos mandatos o al menos fuera elegido para el segundo. Hasta ahora la posibilidad de reelección encuentra su principal anclaje en haber podido sostener en el tiempo la mejora en la prestación de servicios básicos que reclamaban los vecinos. La lista incluye la limpieza de calles, mejora en las problemáticas de tránsito, sistema de recolección de residuos, escurrimiento de agua, cuidado de espacios verdes, entre otras. Con esto armó y fortaleció la imagen de Jefe Comunal que trabaja para resolver problemas. Mientras tanto, en materia de obras públicas hay que resaltar la ampliación de los sistemas de desagües pluviales y la llegada de una red troncal de pavimento que perfora en las barriadas más alejadas de la ciudad. La nueva Guardia General del Hospital Municipal es sin dudas su mayor logro que será completado con la inauguración de la tercera ala de ese centro de salud. Con todo y sin pijotear en el puntaje que la gestión se merece, no hay en este primer turno que ya transita el final, rasgos de un tiempo que se haya caracterizado por el atrevimiento, la imaginación o la creatividad. Es solo una “ordenada” administración de abundantes recursos con algunas pretensiones de mostrar criterios de prioridades. Pero, como bien lo sabe Aiola, no hay esfuerzo que alcance cuando la gente la pasa mal. En ese sentido el gobierno de Cambiemos, al cual pertenece y reconoce en la figura del presidente Macri, es un contrapeso. Una mochila de adoquines que no puede contrarrestar aunque inaugure una avenida por semana y a todas las llame Raúl Alfonsín. El abrazo a la alianza de gobierno es consecuencia del asesoramiento equivocado, manipulado por mezquindades y posicionamientos personales de los propios asesores que son tan perversos como coyunturales. Aiola no necesita de Macri para ser reelecto, todo lo contrario, es Macri quien puede poner en duda la posibilidad de que haga historia en su pago chico. Todavía no es tarde, los vientos que soplan dentro de la UCR son la excusa perfecta. 

¿Estarán procreando?

Si Víctor Aiola no pudo cristalizar la idea de que algo nuevo está ocurriendo, más cuesta arriba se le pone al peronismo oficial para poder convencer que hay un despertar en la vieja casona del Pasaje Beltran. El último jueves hicieron el lanzamiento oficial de la precandidatura del Dr. Ricardo Ciminelli. A pesar del exitoso número de la convocatoria, nada hace pensar que estamos frente a la gestación de un nuevo proyecto político que pueda derivar en el retorno al gobierno. Más aún, en tanto no entiendan o les hagan entender a muchos, de lo contraproducente que significan algunas reapariciones, las fotos serán para ese sector peronista algo así como Macri para Aiola. Este cronista, por si es necesario aclarar, no padece fobiagorilismo, simplemente trata de interpretar algunas reglas de los manuales básicos.

Pero, como en todo proceso político de las grandes mayorías, siempre algo puede estar ocurriendo. “Cuando hacemos ruido es porque estamos procreando” decía el líder del movimiento, por eso habrá que estar atentos. Martín Carnaghi llega con el apretado, pero meritorio triunfo en las dos vueltas de 2017 y Julieta Garello, a fuerza de garra y audacia, se abre lugar en medio de otra polarización. Como mínimo, entre todos surcarán las calles. Si es cierto que el que gana conduce y el que pierde acompaña, quién se anima a negar que una PASO civilizada y sin golpes bajos pueda derivar en una alegría para el pueblo peronista.

Hoy comienza el mes de abril y todo el proceso preelectoral ya está en marcha. Es difícil hacer pronósticos y cálculos en un país sometido a los vaivenes de la inestabilidad económica que impacta de lleno en el humor de los que votan. Por el momento, al menos en estas pampas y con números muy provisorios, vamos a ser pesimistas. Seguramente no vibraremos por los estremecimientos de algo nuevo.