15:07 h. Jueves, 22 de agosto de 2019

“Martín es un referente del compromiso y las convicciones”

El diputado nacional Andrés “Cuervo” Larroque visitó ayer nuestra ciudad. Pasó por la mañana de Radio Ultra 98.9 Chacabuco donde habló, entre otras cosas, de la actualidad nacional, de la apertura del Kirchnerismo, de los desafíos que significa volver al poder y también de las acusaciones de corrupción. Al referirse a la política local no dudó en definir a Martín Carnaghi como “un referente del compromiso y las convicciones” a quien se debe considerar como parte de la estructura medular del proyecto. 

ENTREVISTA A ANDRÉS “CUERVO” LARROQUE  |  07 de agosto de 2019 (00:33 h.)
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Andrés Larroque estuvo en aquel momento fundacional del proyecto que encabeza Martín Carnaghi y que hoy lo ubica en la discusión de las PASO. Ese día dijiste “Con Cristina no alcanza, sin Cristina no se puede”, ¿Están dispuestos a que sea con todos y todas?

Sí, hay una maduración en lo que podemos denominar el movimiento popular y nacional en Argentina, creo que Cristina lo decía el otro día en Malvinas Argentinas cuando presentaba su libro. Mirando hacia atrás, sobre todo en estos tres o cuatro años de gobierno macrista, han enseñado mucho. Quizás en algún momento tiramos manteca al techo creyendo que teníamos una situación mucho más holgada, y el poder estaba con sus garras agazapado esperando el contragolpe con las terribles consecuencias que hoy vive la Argentina. No se trata de pelearse con un partido político o sector, sino entender que hay un modelo que ya no da para más, que asfixia y no solo golpea a aquellos sectores más humildes y postergados sino también a sectores medios o del empresariado que hoy tiene muchas dificultades para levantar la persiana todos los días. Creo que se logró la maduración para comprender que requerimos está unidad del movimiento nacional y popular respetandonos en las diferencias con sectores más comprometidos, otros más arriesgados, otros más moderados. 

¿Cómo hacen para sobrellevar este doble rol de ser garantía de retorno al gobierno con lo mejor que pudo haber tenido el kirchnerismo y por otro lado, ese gran estigma que los medios de comunicación han impuesto a La Cámpora?

En principio vemos a esta como una nueva etapa, pudimos conformar un frente muy amplio, inclusive entre sectores que estaban peleados y sin diálogo, creo que el pilar de esa construcción es no pasar factura y mirar hacia adelante con la responsabilidad de reconstruir este país. Un país que rompieron en tres años y medio. El macrismo tiene un récord de haber puesto al país en una situación compleja y difícil. Por otro lado, en lo que respecta a la organización en particular, nosotros siempre confiamos en el tiempo, quizás si tenemos que revisar algo es no haber aclarado muchas cosas en el momento. Por no tener una política que se centrara en lo comunicacional, hablo de hace doce años atrás cuando empezamos a construir la organización, queríamos que el espacio sea real, que tenga militancia genuina, comprometida, y no quizás apostar a las prácticas que se habían instalado en 2001, que tenía que ver con “que se vayan todos”. El ciudadano o la ciudadana eran un medio del que se hacía el dirigente político para llegar aun lugar y después se olvidaba. Nosotros queremos recomponer ese contrato social que hoy plantea Cristina. Quizás descuidamos el aspecto comunicacional, pasado el tiempo, me parece que los frutos se están observando, que los compañeros y compañeras tienen legitimidad para pelear los distritos. Entendemos que ese proceso se consolida naturalmente porque lejos del prejuicio o las estigmatizaciones que se instalaron, hay personas de carne y hueso comprometidas con el otro. 

¿Cómo se puede diseñar un proyecto político de poder y no tener conciencia clara de cómo construir una estructura comunicacional genuina y democrática?

Creo que la primera autocrítica en ese sentido, es el libro de Cristina. Que después de no haber intervenido o no haber aclarado muchísimas mentiras, ella optó por generar un material que despejara dudas. Nosotros subestimamos el rol de la comunicación a la hora de construir subjetividad, quizás nos concentramos en las cuestiones de fondo pero no percibimos que la comunicación crea sentido común y esa subjetividad se transforma en objetivos. Instalaron que el kirchnerismo era corrupto, y podemos observar, haciendo comparaciones, que la disparidad es muy grande, y sin negar que puede haber casos puntuales de funcionarios que hayan ido por ese camino, el espíritu no pasaba por ese lado. Sin embargo automáticamente se asocia la palabra corrupción al kirchnerismo y no al macrismo en este momento, y el presidente tiene una deuda con el correo de 70 mil millones de pesos, estamos hablando del hecho más escandaloso por nombrar uno, o sacar una ley de blanqueo y nosotros planteamos desde el Congreso que no se podía incluir a parientes y el día posterior el mismo presidente por decreto -pasando por encima del Congreso- habilita la posibilidad de incluir parientes, e incluye a los suyos. 

¿Qué es para vos volver para ser mejores?

Creo que hay que reconstruir este país, acá no sobra nadie. Nosotros hemos constituido un frente con mucha amplitud pero también tenemos la expectativa de construir un gobierno que amplíe esa coalición que conforma hoy el Frente. La gran enseñanza, o la cruel enseñanza es que si nos dividimos, perdemos todos. Tenemos que poder dialogar más y comprender que dentro de nuestro espacio hay distintos matices. A la militancia kirchnerista nos afectó la muerte de Néstor y nos enojó, quizás con la gente equivocada. Creo que por momentos tensamos por demás la cuerda, creo que en ese sentido hoy tenemos claro que tenemos que reconstruir ese espacio e ir resolviendo las problemáticas del país etapa por etapa. Lo que deja Macri es un escenario complicado, y habrá tiempo para las distintas urgencias. 

La posibilidad del regreso al poder, ¿puede instalar en la Argentina la idea de que el Estado tiene que dejar de ser corrupto?

Es una discusión apasionante. Para ver cómo funciona una sociedad hoy tenemos dos elementos centrales, el Estado y el mercado, y lo que tenemos que regular es la interacción. El mercado es útil, obviamente, pero desregulado pone prioridades que no tienen que ver con el conjunto de la población. Hay ciertos vínculos que están mercantilizados, ni los vínculos afectivos ni otros que quedan a reserva de una lógica estrictamente mercantil. El Estado tampoco puede excederse en sus atribuciones porque si reemplaza a la sociedad o al mercado, entramos en otro problema que tiene que ver con la burocratización de la vida, que tiene que ver con que hay funcionarios que burocratizan todo, ya hay experiencias a nivel histórico y mundial que determinaron ese fracaso. El secreto es ir buscando permanentemente ese equilibrio, y también tenemos que saber que a veces hay personas que dicen estar en un lugar por un motivo y en realidad están por otro interés. 

La corrupción del Estado muchas veces está ligada a la posibilidad de alimentar los recursos que necesita la política, ¿cómo hacemos para que la política encuentre sus mecanismos de financiamiento que no requieran la corrupción del Estado?

Hay discusiones en torno a una ley de financiamiento de los partidos políticos, nosotros no compartimos el espíritu, creemos que tiene que existir, pero hay una realidad y es que el Estado tiene mala prensa y la política tiene peor prensa. Es difícil que la gente comprenda que la actividad política debe tener un financiamiento autónomo. Si no abrimos las puertas a que se generen mecanismos laterales. La complejidad es que la sociedad pueda comprender que la política que determina la organización de todo el resto de las actividades en su importancia requiere tener un financiamiento ordenado. 

En los primeros años del gobierno de Néstor, le habló a Alberto de la necesidad de construir algo propio, haciendo alusión al PJ. En Chacabuco hay una construcción política que arrancó en los ‘90 que se resiste al recambio, que está en tensión con la figura de Martín. 

Las actitudes de Martín para nosotros son excelentes, hemos vividos años muy complejos desde 2015 y Martín, más allá de su impronta de renovación, objetivamente tiene que ver con el compromiso y convicciones que se muestran en los momentos difíciles y complejos. En algún momento la peleamos en cierta soledad. En la política hay sectores moderados, que tienen que ser parte, pero los imprescindibles tienen que estar siempre. No podemos ser sectarios, pero los que se mantienen incólumes son centrales en la dinámica de un espacio político. En términos más generales, creo que con el gesto que tuvo Cristina, estamos ante la posibilidad de resolver un desencuentro que fue trágico para Argentina en los ‘70 y también ha sido muy complejo en esta etapa con la aparición de un gobierno conservador como el de Macri. Las consecuencias las pagó la gente. 

¿Pensás que Cristina es chorra?

Por favor, por supuesto que no. Si durante todos estos años de persecusión mediática y judicial, más allá de lo que pueda decir yo, hay pruebas concretas y evidentes de que esto no es así. Cristina es lo que piensa. En ese perfeccionismo que puede tener, pudo haber tenido falta de cintura para evitarse tragos amargos que tiene la realidad y la política, justamente por no flaquear en ningún tema y siempre decir lo que piensa.